Historia
¿Dónde están los fragmentos de las cadenas de Navarra de la batalla de las Navas de Tolosa?
La respuesta que todo navarro y navarra debería saber se encuentra en cuatro lugares de la Comunidad foral


Actualizado el 14/02/2025 a las 14:58
Sancho VII 'El Fuerte' es uno de los reyes más populares de Navarra. Pasó a la historia por su participación en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), que se saldó con una victoria del frente cristiano en Jaén durante la reconquista. El monarca navarro también es recordado por su gran altura, que superaba con creces los 2 metros.
En esta contienda, Sancho el Fuerte se trajo a Navarra como trofeo de guerra las cadenas que protegían la tienda del califa Miramamolín Al Nazir y que el mismo rey rompió, dice la tradición. También regresó con una esmeralda verde del turbante del califa, que salió a la carrera y perdió en su huida, cuenta la leyenda. En el imaginario colectivo, estos elementos simbólicos han podido servir de inspiración a lo largo del tiempo para conformar el actual escudo oficial de Navarra al calor de este relato arraigado de nuestra historia.
Sin embargo, “estudios recientes de historia y heráldica reducen al ámbito de la leyenda la conexión entre el escudo oficial y la batalla de las Navas de Tolosa y señalan el origen del escudo de Navarra en una bloca o carbunclo de ocho líneas —una cruz y un aspa—, de uso general en los siglos XII y XIII”, publicó Diario de Navarra en 2004 citando el libro ‘Símbolos de Navarra’, editado en su día por el Gobierno de Navarra.
En cualquier caso, la gran mayoría de los historiadores actuales coincide en que Sancho el Fuerte tampoco empleó las míticas armas de las cadenas en su escudo bajo su reinado. El monarca se inclinó por el águila negra. El historiador Javier Martínez de Aguirre indagó en el origen del escudo de la Comunidad foral y cuestionó el mito de las cadenas en un artículo publicado en Diario de Navarra en 2015. Otros historiadores, como puntualiza Julio Asunción en Diario de Navarra en 2019, sí ponen en valor la relación entre el blocado y las cadenas y su evolución histórica hasta el escudo que hoy conocemos.
Consideraciones al margen de este vivo debate entre los historiadores, y volviendo a los rescoldos de la batalla de 1212, el rey Sancho VII 'El Fuerte' habría repartido diversos fragmentos de estas cadenas entre sus soldados y colaboradores de confianza, en señal de agradecimiento y lealtad en el campo de batalla. Pero no todos. Entonces, ¿dónde están hoy los restos de las cadenas de las Navas de Tolosa? Esta es la respuesta a la pregunta que todo navarro o navarra debería saber contestar.
La tradición popular vincula las históricas cadenas al menos a cuatro lugares de Navarra, de norte a sur de la Comunidad foral. El primero de ellos, quizá el más conocido, es la Colegiata de Roncesvalles, zona de paso de cientos de peregrinos cada año. Parte de las cadenas se encuentran a los pies del panteón del rey, en la capilla de San Agustín. Descansan sobre un cojín rojo, en una sala donde el halo de luz de la vidriera que protagoniza Sancho y la famosa batalla envuelve de magia.


Como era de esperar, la capital del Reyno también es testigo de las cadenas. Están en el Palacio de Navarra de Pamplona, concretamente en el salón del trono, en el dosel sobre los sillones reales. Aloja a 12 eslabones, procedentes del Monasterio de Irache. La siguiente parada de este viaje tras las huellas de las cadenas nos lleva a Tudela. Se ubican en la catedral de la ciudad, próximas al altar. El monarca residió durante gran parte de su vida en la ciudad ribera, quizá por ello este reconocimiento. Y finalmente, el último emplazamiento es toda una sorpresa: la ermita de la Virgen de Legarda, en Mendavia. Es el lugar menos conocido pero no el menos interesante: acoge el tramo de cadenas más largo: 43 eslabones. Un emplazamiento que el historiador Julio Asunción puso en valor en 2022, colocándolo en el mapa de la historia de Navarra. Una reliquia recogida en el número 71 (junio 2023) de la Revista Conocer Navarra, una publicación referente del turismo foral.


¿Y la esmeralda del centro del escudo? El periplo por la geografía foral nos conduce otra vez a Roncesvalles y a su Museo. Allí descansa en una vitrina “la famosa esmeralda de Miramamolín”, asegura el portal oficial www.roncesvalles.es, alimentando el mito de la batalla. En el próximo trivial foral ya podrás dejar boquiabiertos a todos tus rivales si te toca esta pregunta.


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