Historia
La diosa romana que figura en la fachada de un edificio del Casco Antiguo de Pamplona
Diana Cazadora fue objeto de culto pagano antes de la cristianización de la ciudad, obra de San Saturnino. Su imagen luce en la calle San Saturnino 12, junto a las escalinatas hacia Santo Domingo, desde 1991


Actualizado el 21/10/2025 a las 13:44
Como bien saben los pamploneses, San Saturnino es el patrón de la ciudad. Su huella en la historia de Pamplona queda marcada por ser el primer evangelizador de la capital navarra, allá por el siglo III. Junto a la iglesia que lleva su nombre, en la confluencia de las calles de San Saturnino, Mayor y Jarauta, una placa circular en el suelo con letras doradas recuerda el pozo más significativo de Pamplona.
Según la tradición popular, San Saturnino bautizó allí, con el agua de este pozo, a los primeros cristianos de la zona, aquellos paganos romanos que poblaban la ciudad tras la llegada del general romano Pompeyo en el año 75 a.c., que dio nombre a la ciudad. Entre los bautizados se encontraban el senador Firmo y su hijo Fermín, que a la postre se convertiría en el popular San Fermín, primer obispo de Pamplona.


Todavía queda un lugar en la ciudad que recuerda el culto que rendían aquellos pamploneses no cristianizados a las figuras paganas. Y se encuentra precisamente muy cerca de este “pocico de San Saturnino o Cernin” que tantas veces hemos pisado. ¿Dónde? Basta con alzar la vista. En una de las fachadas de la calle San Saturnino 12, en las escalinatas que bajan a la calle Santo Domingo sobre una farmacia, luce imponente una imagen de la diosa romana Diana Cazadora, adorada por los nativos. Su homóloga griega era Artemisa.


Cuentan que cerca de este pozo se ubicaba un templo donde idolatraban a esta diosa virgen de la caza, protectora de la naturaleza y la Luna. De hecho, en esta fachada, Diana aparece junto a un diminuto ciervo alusivo a su “apellido”. Diana porta un carcaj donde guarda unas flechas para cazar, que toca con su mano derecha. Parece lista para dar caza a su presa. Su recuerdo en el edificio está presente desde 1991, cuando se realizaron unas obras de rehabilitación en el inmueble. Otro guiño más del pasado romano de la ciudad que quizá habías pasado por alto.
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