Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Aniversario

150 años de churros y amor a Pamplona

La churrería de la Mañueta hizo este sábado de su aniversario una fiesta abierta a la ciudad, con la sexta generación de churreros en un mostrador que es historia viva, como Paulina Fernández, decana de la familia

Ampliar Celebración del 150 aniversario de la churrería La Mañueta en Pamplona.
Tito Elizalde hizo kilómetros este sábado sin salir de la Mañueta, con las bandejas de churros para todo el que quisiera probarJESÚS CASO
Actualizado el 18/12/2022 a las 09:40
En un video publicado esta semana, el espónsor de la selección argentina de fútbol hace añicos la lógica. Si por ella fuera, el equipo albiceleste no jugaría hoy la final del Mundial, vienen a decir. Tampoco dentro de la lógica se entiende que una churrería cumpla 150 años, que sea capaz de abrazar a toda una ciudad, que alguien salga de su casa a oscuras, bajo cero, abrigado hasta las cejas para guardar cola el tiempo que haga falta y comprar una docena de churros, que todas las músicas quieran tocar en su puerta, que decenas de cámaras se arremolinen como en las grandes ocasiones, que una mañana en el vagón de cola del otoño se convierta en una fiesta en el corazón del Casco Antiguo, en una calle lejos de la lógica, a veces tan fría y altanera.
La churrería de la Mañueta de Pamplona celebró este sábado sus 150 años. Eran 36 churreros y cuatro gigantes en la fotografía de familia. La número 37, Paulina, estaba en su casa, acunada seguro con el aroma dulce de los churros, con el sonido del txistu, el de las palmas de los gitanos amigos de Sabicas, el de las guitarras de la cofradía de San Saturnino. Le saldría esa sonrisa de niña pícara, reconfortada como estaba con toda la familia volcada en el aniversario del comercio que fundó su abuelo José Fernández Calero el 13 de diciembre de 1872.
Paulina es la tercera generación de churreros. Le siguen sus hijos, hoy Elías, Tito, Fermín y Ana; los nietos y los biznietos. Catalina Arriazu Elizalde, nieta de Tito, año y medio y mirada despierta, es la más joven de la saga. Unos meses mayor que Jon Elizalde. Niños que aprenden de sus mayores. “¿Cómo que habéis venido sin desayunar? A trabajar hay que venir siempre desayunado”, dice Elías a sus nietas en las paredes ahumadas donde nunca hay malas caras, si acaso algún apuro contrariado. “Ah sí, que he comido un plátano”, moja un churro en el vaso de chocolate Nora Etayo Elizalde, 9 años. Con su hermana Ixeia, de 7, fue de las benjaminas en el mostrador de la Mañueta que es una especie de museo de los churros y de los recuerdos, donde una mira arriba y abajo, a un rincón y al otro mientras ellas, esas tres generaciones que  trabajaron juntas, colocan las roscas, las trocean, las endulzan y las envuelven en papel de periódico local. Dentro, los hombres amasan y fríen en fuego de madera de haya, en un aparente desorden donde todo sale a punto. Empezaron a las seis y diez de mañana, la última rosca salió a las once y diecinueve minutos. Hasta que Fermín dijo “se cierra”. Porque por ganas y clientes seguirían el día entero. Miguel Asensio fue el último en comprar. En minutos recogieron y salieron en kalejira hacia la plaza del Ayuntamiento, con la pareja de gigantes que hizo el abuelo Juan y con portadores ilustres como Mari Ganuza e Ismael Liras. Fueron seis horas intensas, concentradas en emoción y abrazos, con el corazón en pálpitos desbocados, sin dejar de trabajar, de agradecer, de saludar, de ofrecer churros, patxaka y libros y pedir dedicatorias en un cuaderno a pie de calle.
Los txistularis, amigos de Pepe, hijo de Paulina fallecido en 2019, tocaron desde el alba; cantó con el arpa Maite Itoiz; llegó la cofradía de San Saturnino, con sus guiños a San Fermín y su canción a la churrería; los ‘Fuera de Serie de Sevilla’, jóvenes de las 3.000 viviendas llenos de arte tras la huella de Sabicas, que pusieron a bailar cada adoquín de la calle; los gaiteros que han creado ‘Paulina’, una nueva coreografía gigantera de la que les entregaron partitura; Jesús Garísoain y otros músicos de La Pamplonesa...
Lo de este diciembre de 2022 en la Mañueta es trabajo, tradición, familia y es sobre todo el regalo a una madre que hace dos meses cumplió cien años. La lógica dice que la historia de los churros y la Mañueta no podrá durar otros 150 años. Los Elizalde Fernández pueden hacerla añicos.

UN LIBRO CONDENSA LOS 150 AÑOS DE LA CHURRERÍA EN IMÁGENES Y TEXTOS

​La familia Elizalde Fernández apura un 2022 frenético. En octubre celebraron los 100 años de su madre, Paulina. Para entonces llevaban tiempo preparando los 150 de la churrería, que se cumplen este diciembre. Condensan ese siglo y medio en el libro ‘Ayer y hoy de la churrería La Mañueta. 150 años en imágenes y textos’. Coordinado por Carmela Pérez Salazar, cuenta con textos de 40 escritores, periodistas, amigos...; además de imágenes de otras veinte firmas y mensajes; dibujos de César Oroz y Alberto Contín y la portada, una acuarela de María Urmeneta Ochoa, con los ocres del número 8 de la calle Mañueta.
La familia dedica el libro: “A la memoria de Josecho, Mari Pauli y Pepe y en homenaje a quienes nos han acompañado en esta aventura”. Está a la venta en Abárzuza, la Casa del Libro de Estafeta y librería Troa.

volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora