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Pamplona

Paulina, churrera de La Mañueta, cumple 100 años

Paulina Fernández Martínez, churrera de La Mañueta, pamplonesa militante, celebra este lunes 24 de octubre su centenario. La churrería llegará a los 150 el 13 de diciembre

Ampliar Paulina Fernández, el día en que recibió al Pañuelo de Oro de Pamplona, en septiembre de 2016.
Paulina Fernández, el día en que recibió al Pañuelo de Oro de Pamplona, en septiembre de 2016.calleja
Publicado el 23/10/2022 a las 06:00
Es fácil describir a Paulina, una mujer aguda, profunda, alegre, cariñosa, perspicaz, inteligente. Basta mirarle a los ojos, ese azul que dice tanto. Es una churrera abrazada a su ciudad. Y es, por encima de todo, mamá y amatxo. Cumple cien años este lunes y el 13 de diciembre, la churrería de la Mañueta que su abuelo fundó en la calle Curia, celebra 150 años de historia en Pamplona, de crónica menuda y de la que deja poso. Aniversarios doblemente dulces.
Paulina Fernández Martínez nació el 24 de octubre de 1922, un siglo en el que ha cincelado páginas para la historia de la ciudad, con su marido, Josecho Elizalde, con sus siete hijos, los nueve nietos y siete biznietos, rostros que le arropan, ahora que tiene la mente viajera y regresa a ratos.
Paulina, en una imagen reciente con sus cuatro hijos, desde la izquierda, Ana, Tito, Fermín y Elías, en su casa de Pamplona.
Paulina, en una imagen reciente con sus cuatro hijos, desde la izquierda, Ana, Tito, Fermín y Elías, en su casa de Pamplona.cedida
Paulina nació en la misma Mañueta, vivió en la calle Gorriti, luego Abejeras y después en Iturrama, una geografía vital que traza, en fin, el devenir de su ciudad. Hija de Elías y de Fausta, estudió Magisterio, ejerció un año en el valle de Goñi y después en el colegio Ezquerro de la calle Estafeta. Dejó la docencia para casarse, aunque nunca renunció a formarse mientras criaba a sus hijos: cursos de Orientación Familiar en el ICE de la Universidad de Navarra, euskera... Su marido era profesor en la escuela de Comercio y en la de Artes y Oficios, además de asesor de empresas. Ha disfrutado del mar en los veranos de Hendaya. Sus hijos conceden pinceladas de su vida. Paulina no puede ya sostener una conversación que es el repaso de cien años de vida: “No le duele nada, siempre está contenta y conserva la capacidad de transmitirlo”, de columpiarse en lo positivo y arrinconar las líneas escritas en negro. Que las ha habido. Sacudidas a las que miró de frente: la muerte de su marido y la de tres de sus hijos: José Mari, con 8 meses; Maripauli en 2015 y Pepe, en 2019.
Paulina disfruta con la música de Sanfermines, la escucha y la canta. Y sonríe. Siempre. Su mirada se despereza, si es que algún día lo está, cuando le hablan de la churrería, del pasado y del presente, en este mes de octubre en que sus hijos, nietos, la numerosa familia, ha vuelto a enfundarse batas y delantales para encender el fuego con madera de haya y freír churros, como hacen igual que vieron a sus mayores. Abren los domingos del mes del Rosario y volvieron en los Sanfermines de este 2022, después del envite amargo de la pandemia.
Paulina, retratada en la campaña 'San Fermín Si, San Fermín Bai' de Diario de Navarra.
Paulina, retratada en la campaña 'San Fermín SÍ, San Fermín BAI' de Diario de Navarra, en 2018j.c. cordovilla
Paulina ya no está detrás de mostrador en la Mañueta, pero sigue de algún modo en la churrería y le emocionan aquellos años intensos de crianza y Sanfermines, en un equilibro entre trabajo, fiesta, familia y amigos. Fue a la plaza de Toros, centenaria como ella, hasta 2019.
Se agolpan los reconocimientos públicos en la vida de Paulina Fernández, algo más que anécdotas. Siempre recordaba la visita de la peña La Jarana, que le concedió el Bombo de Oro; y la de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, sus grandes amigos de cartón piedra y quienes les portan, que le entregaron en 2012, en sus 90 años y en los 140 de la churrería, una fotografía de familia, instante que ilustra esta crónica. O la banda La Pamplonesa que se detiene en la puerta de la churrería en las dianas de cada 14 de julio.
Paulina, en la churrería de la Mañueta, en 2007.
Paulina, en la churrería de la Mañueta, en 2007. calleja
Y Paulina es, en fin, Pañuelo de Oro de Pamplona, galardón que recibió en la primera edición de la distinción, en 2016.
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