Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

"Ciento cincuenta cumpleaños de una churrería que ha hecho historia de la ciudad y de sus fiestas"

Avatar del Jose Miguel Iriberri Jose Miguel Iriberri14/12/2022
Cosas de Pamplona”, con signos de admiración, escribió Miguel Javier Urmeneta en un apunte sanferminero de 1983. El ya entonces exalcalde Urmeneta, un gran pamplonés, se admiraba de la churrería de la Mañueta, “una cárcava negra” donde “el humo pica en los ojos y entre las nubes del aceite se adivinan cuatro fantasmas codo a codo, que son los viejos gigantes hechos por don Elías”. ¡Cosas de Pamplona!, con la misma admiración de aquel alcalde, podemos exclamar hoy en el ciento cincuenta aniversario de la churrería, que ahora sostienen nietos y bisnietos de los fundadores. Ya no son churreros, pero aparcan su quehacer profesional unos pocos días de julio y de octubre para hacer churros y “para que no se pierda algo que está por encima del humo del aceite”, como escribió Urmeneta.
Cosas de la ciudad. De la ciudad de ayer, la del siglo XIX, y de la ciudad de hoy, tierra adentro ya por el siglo XXI. Páginas de la historia menuda de Pamplona, no tan menuda si se considera que la churrería ha cumplido siglo y medio con los nietos y bisnietos de los primeros clientes haciendo cola a la puerta del número 8 de la Mañueta. Es el local abierto en 1890 por Juan Fernández, tras 18 años de oficio en el 13 de la calle Curia, a la vuelta de la esquina. Churro va, rosca viene, siglo y medio de chuparse los dedos. Ciento cincuenta años y muchos más churros que 150.000. Millones de churros. Y tantos años que, plantados en la cola, sobre el subsuelo de Pompaelo, uno puede imaginar – in illo tempore- al romano imperialista saltando el Arga, embriagado del aroma churrero que bajaba por el barranco: el aceite de oliva, la harina de trigo de secano, la leña de haya, la sabrosa ancianidad de las calderas. Y Paulina. Paulina Fernández Martínez, que ha cumplido cien años y es la artífice del 150 cumpleaños de la churrería. Antes de ir a la escuela, esta mujer aprendió el oficio del abuelo y de los padres, Elías y Faustina. Luego, lo ha cultivado durante toda su vida para depositar en sus hijos los peroles y la receta, pero sobre todo el sentido patrimonial de la churrería y el convencimiento de que en la docena de churros que salen del fuego, y en la cola de ciudadanos que espera calle arriba, va una parte de la historia de la ciudad. Y el caso es que tampoco Paulina ha sido churrera. Estudió magisterio, fue maestra rural y se habría jubilado en las aulas de no haber dejado la profesión para ser “directora de hogar”, como le gusta decir. Acertó: en la dedicatoria de su libro (Mi calle, sus personajes y la churrería) daba las gracias a su marido y a sus hijos que “hicieron que tuviera una vida feliz”.
Pañuelo de Honor de Pamplona, Paulina ha aguantado los madrugones de Sanfermines hasta entrada ya en los 90 años de edad porque sabe que la churrería, aunque no figura en el programa oficial de las fiestas de la ciudad, viene en el programa sentimental de los ciudadanos. Da vértigo sacar cuentas, pero es que antes del jolgorio del chupinazo, del concurso internacional de fuegos artificiales, de la llantina del pobre de mí, de la plaza de toros y de un largo etcétera, Pamplona comía churros de la saga de los Fernández. Si el abuelo Juan hubiera abierto unos años antes, los hubieran probado los Gigantes de Tadeo en sus primeras fiestas. De todas formas, la comparsa sabe lo que es entrar bailando en la Mañueta y salir con la andorga satisfecha. Como todo quisque. El año que viene, si Dios quiere, nos vemos donde Paulina. Serán 150 años y uno más. No es el tiempo que pasa, somos nosotros pasando por el tiempo. Y a veces, de churro.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora