Curiosidades navarras

Los lugares de Navarra donde "chulo" y "chula" a veces no son un insulto

El habla navarra le ha dado usos propios muy singulares a unos términos dedicados generalmente para afear a personas arrogantes, bravuconas, fanfarronas o soberbias  

Vista de Zurucuáin, en el valle de Yerri
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Vista de Zurucuáin, en el valle de Yerri
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Marcos Sánchez

Publicado el 13/12/2024 a las 05:00

Que habla y obra con chulería. Éste es el primer significado que regala el Diccionario de la Real Academia Española de la palabra 'chulo' o 'chula'. Sus sinónimos no son pocos: jactancioso, arrogante, bravucón, fanfarrón, valentón, baladrón, chuleta, farolero, soberbio, altanero, perdonavidas.  Así que según el grado de enojo con el que se pronuncie, amplificado incluso por acompañamientos malsonantes, a alguien se le llama 'chulo' o 'chula' con el  objetivo de insultarle. Al menos en este significado de la palabra que está más extendido socialmente.

Un chulo también es un rufián, entendido como "hombre dedicado al tráfico de la prostitución" (Diccionario de la Lengua Española). O, en un plano ya más agradable, se dice que algo es chulo cuando resulta "lindo, bonito, gracioso"

Pero el habla popular navarra ha dado a 'chulo' y 'chula' unos usos particulares. El 'Vocabulario navarro' de José María Iribarren, publicado por primera vez en 1952 y que recoge expresiones que a los jóvenes de hoy pueden sonarles marcianas, señala que en la Comunidad foral un 'chulo' es lo mismo un agujero pequeño (del euskera 'zulo') que una pocilga o cochiquera

Por otro lado, en Pamplona y su cuenca, el Valle de Yerri y Sangüesa, se llamaba así a un juego infantil "que en otras partes llaman guá y que consiste en meter las canicas en un agujerito llamado chulo".  Ha dejado escrito Iribarren, el autor navarro más leído del pasado siglo, que también se conocía como 'chulo' el círculo marcado en el suelo "donde los jugadores tenían que introducir el irulario en el juego del mismo nombre". ¿Y cómo se jugaba al irulario? Así lo describe el autor: "En él toman parte dos jugadores. Uno de ellos marca un círculo en tierra y con una tablilla en forma de pala golpea y arroja lo más lejos posible un palito corto y aguzado en sus cabos. Desde el mismo lugar donde cayó el palito, el jugador contrario lo lanza (a pedrada) procurando meterlo en el círculo (lo que trata de impedir el primero con su paleta). Si logra que el palito penetre en el redondel, los jugadores cambian de puesto. Y si no lo consigue, el de la paleta golpea con ésta el palito en una de sus puntas y en el aire le da un golpe, lanzándolo de nuevo lo más lejos posible. Esta operación puede realizarla tres veces solamente y desde donde caiga el palito, el jugador segundo vuelve a lanzarlo hacia el círculo. Si durante cualquiera de los lanzamientos del primer jugador (del que blande la paleta) consigue su adversario coger el palito en el aire, gana la partida y cambia de puesto”.  Este juego que en Pamplona se llamaba 'irulario', en Aoiz recibía el nombre de 'chulo'; en Corella, 'el del palillo'; en Marcilla, 'el toco'; en Tafalla, 'la churra', en Fitero, 'coto'; en Lerín, 'pitis'; en Murillo el Fruto, 'lirio'; o en Vidángoz, 'katixol'.  

También 'chula' cuenta con un significado propio en Navarra.  "Lonja o loncha de jamón, tocino o carne", define el Vocabulario de Iribarren, asociado a Tafalla, Pamplona y su cuenca y la Montaña. Y también se llama así al torrezno (pedazo de tocino frito o para freír) en Oroz-Betelu, Estella, Tabar, Monreal, Romanzado, Roncal y Cáseda

¿Quién fue José María Iribarren?

Abogado, periodista, lexicógrafo, paremiólogo y escritor, José María Iribarren Rodríguez (Tudela, 1906-Pamplona, 1971) es conocido especialmente por su obra 'Vocabulario navarro', de 1952 y que 'Diario de Navarra' reeditó en 1997. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española y de la Real Academia de la Historia, Iribarren recibió elogios de escritores como Azorín o Dámaso Alonso y de filólogos como el agoizko Francisco Ynduráin. Autor de obras históricas y literarias, fue su producción lingüística y de costumbres la que impulsó su trayectoria. El ya citado 'Vocabulario navarro', las 'Adiciones al Vocabulario navarro' (1958) y 'El porqué de los dichos' (1962) son sus tres grandes obras de carácter lingüístico. Entre los títulos costumbristas figuran las 'Estampas tudelanas' (1931), 'Retablo de las curiosidades. Zambullida en el alma popular' (1940), 'Batiburrillo navarro' (1943), 'Navarrerías. Álbum de variedades' (1944), 'De Pascuas a Ramos. Galería religioso-popular-festiva' (1946) y 'Cajón de sastre' (1955). Y entre los literarios destacó 'El patio de cabalos y otras estampas' (1952). 

José María Iribarren, impartiendo una conferencia en Tudela
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José María Iribarren, impartiendo una conferencia en TudelaDN
José María Iribarren, impartiendo una conferencia en Tudela

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