Curiosidades navarras
¿En qué lugares de Navarra dicen curripichonchi, que suena a apodo ñoño entre enamorados?
Los pueblos navarros han manejado tradicionalmente palabras propias muy ricas; ojo con algunas, que tienen trampa


Publicado el 01/12/2024 a las 18:30
De los más habituales como cariño, mi vida, corazón, mi niño o mi niña e incluso tesoro, a otros que van progresando en la escala de edulcoramiento hasta niveles complicados de compensar para el páncreas: joyita, ricura, encanto, palomita, lindura, pollito, bichito, bombón, leoncito, pastelito, buenorri, bollito, chichi, churri… El abanico de apodos cariñosos entre enamorados amenaza ya con dejar en insuficiente una apertura en 360 grados.
Dispone el léxico navarro de algunas palabras que pueden servir para el propósito de las anteriores y otras que por su sonoridad pueden ser imaginadas también como apodos amorosos, pero nada más lejos de la realidad. Un ejemplo: curripichonchi.
Nadie debería caer en la tentación de un “cómo te quiero, curripichonchi mío”. O mía. Porque tal y como está recogido en el 'Vocabulario navarro' de José María Iribarren, publicado en 1952 y reeditado por 'Diario de Navarra' en 1997, curripichonchi es “el nombre que dan a la vejiga del cerdo” en el valle de Roncal.
José María Iribarren Rodríguez (Tudela, 1906-Pamplona, 1971) es una figura clave para entender el habla y las costumbres navarras. Abogado, periodista, lexicógrafo, paremiólogo y considerado como el escritor navarro más leído durante el siglo XX, recibió elogios de escritores como Azorín o Dámaso Alonso y de filólogos como el agoizko Francisco Ynduráin. Autor de obras históricas y literarias, fue su producción lingüística y de costumbres la que impulsó su trayectoria. El ya citado 'Vocabulario navarro', las 'Adiciones al Vocabulario navarro' (1958) y 'El porqué de los dichos' (1962) son sus tres grandes obras de carácter lingüístico. Entre los títulos costumbristas figuran las 'Estampas tudelanas' (1931), 'Retablo de las curiosidades. Zambullida en el alma popular' (1940), 'Batiburrillo navarro' (1943), 'Navarrerías. Álbum de variedades' (1944), 'De Pascuas a Ramos. Galería religioso-popular-festiva' (1946) y 'Cajón de sastre' (1955). Y entre los literarios destacó 'El patio de caballos y otras estampas' (1952).

