Historia
Así fue el viaje en el tiempo de 300 años de un abad del Monasterio de Leyre
Una fuente en la Sierra de Leyre mantiene viva la leyenda del canto de un ruiseñor que sumió en un profundo sueño al abad San Virila


Publicado el 04/04/2025 a las 05:00
Cuenta la leyenda que el abad del Monasterio de Leyre, San Virila (¿870? – 950), caminaba por los montes cercanos mientras reflexionaba sobre la eternidad. Su paseo fue interrumpido por el canto repentino de un ruiseñor. El monje quedó cautivado por este trino, y buscó acomodo, junto a una fuente en mitad de la Sierra de Leyre, para disfrutar con calma de esta sorpresa alada. Tanto se relajó el abad que acabó profundamente dormido durante… ¡300 años!
Al despertar, el monje regresó al Monasterio sin ser consciente de su largo descanso, y quedó atónico al ver los cambios exteriores del lugar y de sus compañeros. De hecho, ningún religioso lo reconocía y le negaban el acceso al interior. ¿Me habré vuelto loco?, pensaría.
Ante la insistencia de Virila por querer entrar y los conocimientos que presentaba del Monasterio, los monjes consultaron los archivos y constataron que era el abad de Leyre que se había extraviado en la zona tres siglos atrás. Todos quedaron atónitos con su presencia, pero todavía albergaban dudas. Hasta que el ruiseñor regresó de la Sierra y colocó el anillo identificativo de abad en uno de los dedos de San Virila, despejando así todas las dudas.
La fuente sigue allí, ajena al paso de los 300 años y más. Una sencilla ruta de media hora nos lleva hasta la “segunda casa” de San Virila, partiendo del Monasterio por un camino amplio y despejado. Pero el trayecto hasta la fuente se va estrechando y adentrándose poco a poco en el bosque al abrigo de las ramas de los árboles, y el sonido quizá de algún pájaro. Cuidado con sentarse a descansar un rato. Puede ser una eternidad.


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