Historia

La encerrona en una torre de la Zona Media de Navarra donde murieron quemados unos soldados de Napoleón

La localidad de Olcoz (Valdizarbe) recuperó el interior de esta estructura en 2012, dañada por la trampa mortal que le tendió el general Espoz y Mina a un batallón polaco en la Guerra de la Independencia (1808-1814)

Torre de Olcoz
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La torre de Olcoz, restaurada en 2012, es el emblema de la localidad
Torre de Olcoz

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Iñigo Alzueta

Actualizado el 15/01/2025 a las 10:18

La restaurada y lustrosa torre-palacio de la localidad navarra de Olcoz (Valdizarbe), de los siglos XIV-XV, acoge hasta el 2 febrero de 2025 una exposición de Playmobil que hace las delicias de los más pequeños y pequeñas. Entre las innumerables figuras repartidas en los stands de su interior, es habitual ver soldaditos de todo tipo de épocas. Quizá muchos de los visitantes no sepan que otros soldados, estos de carne y hueso y de las tropas de Napoleón, murieron allí pasto de las llamas.

El militar navarro Espoz y Mina mandó quemar la torre en la Guerra de la Independencia (1808-1814) para destruir a este batallón polaco que, a las órdenes del ejército francés, se había refugiado en ella. Los soldados no tuvieron escapatoria posible en esta perversa ratonera. El fuego calcinó la estructura interior de madera de la torre, además de la cubierta. Solo quedaron en pie sus cuatro paredes.

La restauración, de 2012, recuperó los pisos interiores y el latido de esta torre de estilo renacentista, cerrando así esa vieja herida y enterrando para siempre las cenizas que dejó Espoz y Mina. Así lo recordaban los vecinos en el reestreno de la fortificación, como recogía Diario de Navarra en 2012. 

A lo largo de su historia, curiosamente, la torre esquivó su mayor amenaza al poco de construirse: el derribo que ordenó el cardenal Cisneros (Castilla) de decenas de castillos y estructuras defensivas en la conquista de Navarra (1512). Por el contrario, el general Espoz y Mina, 300 años después y eso que era navarro, dejó patente su escasa sensibilidad por el patrimonio de su tierra. Sus prioridades eran otras. 

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