Encuadernaciones Alfaro
Jacinto Rodríguez: "No hay relevo, cada vez hay menos trabajo y esto no da para vivir"
Cuatro generaciones después, el cierre de Encuadernaciones Alfaro asoma


Actualizado el 10/08/2025 a las 08:49
En la Calle del Carmen 2, un pequeño rótulo de color amarillo mostaza anuncia, detrás de una puerta de madera, que Encuadernaciones Alfaro conserva el orden de otros tiempos: mostrador al frente, estanterías llenas de libros y, en el centro, una guillotina negra mate que se remonta a 1855. “Es una pieza preciosa”, cuenta Jacinto Rodríguez, que atiende el negocio de la familia de su mujer, Raquel Alfaro. Sobre el origen hay memoria y dudas: “Creemos que lleva desde 1870. Lo comenzó Víctor Alfaro". Cuatro generaciones después, el cierre asoma.
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La escena diaria mezcla encargos y conversaciones. Un cliente entra con un volumen de 900 páginas mal encuadernado y Jacinto le va marcando el camino: “Tú traes el libro y te doy todas las opciones… Si me lo traes enseguida, está para septiembre". El oficio se mantiene con reparaciones, libros de actas para el Gobierno de Navarra y trabajos para ayuntamientos y empresas, pero el volumen cae: “Cada vez hay menos trabajo porque se digitaliza todo.” A eso se suman trabas materiales: “La fábrica que hacía los materiales dejó de hacerlos tras vender el negocio”.
El retrato se completa con ironías que sirven de colchón: “El progreso es malo”, bromeaba un cliente al ver funcionar la guillotina. Lo que sí queda es la constatación de un oficio manual que pierde continuidad. “No hay relevo. Los hijos van por otros caminos". Ni romanticismo ni nada: la realidad de un pequeño comercio que ha sostenido durante décadas la vida cotidiana de una ciudad y que ahora, entre la digitalización, la falta de materiales y el fin del contrato, se despide con una frase que lo resume cada puntada de hilo y cada mano de pegamento en Encuadernaciones Alfaro: “Esto es un ciclo. Y se cierra”.
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