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Turismo rural Navarra

5 propuestas en el Pirineo navarro: rutas y lugares imprescindibles

El Pirineo navarro es la parte más suave de esta cordillera montañosa, lo que le convierte en un lugar ideal para iniciarse en la alta montaña. Te proponemos cinco experiencias, desde escapadas para ir con niños a la ascensión al pico más alto de Navarra

Juego de luces y sombras al atardecer desde el mirador de Larra Belagua, con los Pirineos de fondo.
Juego de luces y sombras al atardecer desde el mirador de Larra Belagua, con los Pirineos de fondo.
Actualizada 14/10/2020 a las 13:07

Los Pirineos nacen en Navarra con olor a mar. Empiezan a crecer con suavidad desde las tierras del Bidasoa, en la Comarca de Cinco Villas. Allí, encontramos el primero de los montes míticos, el Larrún, desde cuya cumbre puede divisarse el mar Cantábrico.

Transitan después hacia el valle de Baztan y las tierras de Xareta, con paisajes siempre verdes y de suaves ondulaciones que permiten disfrutar de paseos adaptados a todos los gustos, desde excursiones familiares a otras más exigentes. Por aquí, se esconde entre bosques la ruta jacobea baztanesa, bellísima en sus paisajes y muy atractiva por su menor masificación.

Y si hablamos de Camino de Santiago, nuestros ojos no pueden sino prolongar su mirada hacia el este, hasta llegar a Roncesvalles. Allí, el Pirineo navarro es sinónimo de peregrinos, de historia, de tradición, de ruta milenaria. Estamos ya en el valle de Erro y las cimas montañosas comienzan a crecer y hacerse más agrestes.

Tras atravesar el valle de Aezkoa y su imponente Selva de Irati, todavía nos quedan los dos valles pirenaicos navarros por excelencia: el de Salazar y el de Roncal. Al acercarnos al primero de ellos  aparece ante nuestra vista el Orhi, el primer monte pirenáico que, desde el Cantábrico, alcanza los 2.000 metros. Un lugar mítico para los navarros, cargado de leyendas y muy ligado al pastoreo.

Y, por fin, alcanzamos el principal tesoro de los Pirineos navarros, el macizo de Larra-Belagua. Aquí, las montañas ya nos hablan en palabras mayores. Los ascensos son más atrevidos y los paisajes de pura montaña. En la punta más oriental, se alza majestuosa la Mesa de los Tres Reyes, el monte más alto de Navarra con 2.442 metros de altitud.

 

Te proponemos cinco escapadas por los Pirineos de Navarra, desde excursiones ideales para hacer con niños a la montaña más atrevida.

 

1. SUBIR EL MONTE LARRÚN EN UN TRENECITO DE CREMALLERA

Si quieres pasar una jornada divertida con los más pequeños en plena montaña, subir el monte Larrún es una opción estupenda. Para ello, deberemos cruzar la frontera francesa y llegar hasta el collado de Saint Ignaci, donde podremos subirnos al Petit train de La Rhune. Una experiencia divertida, en la que los pequeños podrán disfrutar del paisaje de montaña en una ascensión de ritmo pausado subidos en unos pequeños y encantadors vagones. En la cima, además de las ventas en las que tomar un aperitivo, podremos disfrutar de unas vistas espectaculares de la frontera y el mar cercano. Si quieres subir andando, deberás conducir hasta Bera y tomar la carretera que lleva hasta la venta de Luzuniaga. Desde allí, con el monte siempre presente, podremos completar la ascensión en una ruta circular de casi 10 kilómetros. Hay dos tramos exigentes, así que hay que tener las piernas un poco preparadas sin quieres hacer esta excursión con niños.

 

2. EL SENDERO DE LOS CABALLOS AZULES

En plena comarca de Xareta, entre los pueblos navarros de Urdax y Zugarramurdi y los franceses de Sara y Ainhoa, encontramos esta bonita ruta en la que tendremos que seguir las marcas de unos pottokas pintados de color azul. El sendero une estos cuatro pueblos en un recorrido de 12 kilómetros, por lo que podemos adaptarlo a nuestras necesidades, andando alrededor de un único pueblo, uniendo dos, tres o haciendo todo el recorrido. Una de las opciones más atractivas es la que va desde las famosas cuevas de Zugarramurdi hasta Urdax, una excursión que no alcanza las tres horas de trayecto. En Zugarramurdi, no te olvides de visitar el Las cuevas y el Museo de las brujas. 

 

3. EL MITO DE RONCESVALLES

Para los que buscan una escapada más cultural, visitar Roncesvalles es la mejor opción del Pirineo navarro. Lugar mítico, en el que se gestó una de las leyendas más conocidas de Europa (la primera derrota del invencible ejército de Carlomagno), es además la puerta de entrada al Camino de Santiago para muchos peregrinos. El complejo de la Real Colegiata cuenta con numerosos atractivos: la preciosa iglesia de Santa María con su imagen mariana de gran valor artístico y sentimental, la capilla del Sancti Spiritus o silo de Carlomagno (donde dice la leyenda se enterró a los doce pares de Francia), la pequeña iglesia de Santiago, el museo o, en el claustro, la capilla de San Agustín, en cuyo centro se encuentra el sepulcro del rey Sancho VII el Fuerte. Además, en este mismo espacio encontrarás varios lugares para tomar un aperitivo o comer, y puedes realizar pequeños paseos desde la Colegiata.

 

4. UNA FÁBRICA EN MITAD DE UNA SELVA

Los restos de la Fábrica de Armas de Orbaizeta permiten conocer el recuerdo del que fue principal centro industrial militar del norte de España. Escondida en un rincón frondoso de la Selva de Irati, nos permite sumergirnos en este espacio natural y, al mismo tiempo, conocer este fotogénico lugar. La Fábrica se encuentra en el valle de Aezkoa, a 5 kilómetros de la frontera con Francia. Un paseo entre sus ruinas, que cuentan con paneles explicativos, nos permiten conocer cómo funcionaba esta fábrica-ciudad, que se articulaba en torno al complejo fabril, pero que también contaba con un poblado en el que vivían los obreros, con su propia iglesia y un ingenioso sistema que conectaba las carboneras del monte, los almacenes de mineral y la boca de los hornos.

 

5. EL MONTE MÁS ALTO DE NAVARRA

Por último, una excursión para montañeros experimentados. La ascensión a la Mesa de los Tres Reyes nos permite observar el paisaje pirenaico desde el punto más alto de Navarra a 2.442 metros de altitud. Su denominación viene de la leyenda que cuenta que "en su cima podían sentarse a conversar los reyes de Aragón, Navarra y el Vizcondado de Bearne (Francia), estando cada uno en suelo de su dominio". Aunque hoy es más común subir a esta montaña desde Linza, recomendamos la ascensión desde el propio Rincón de Belagua a través del barranco de Aztaparreta, más larga y exigente, pero que nos permite conocer muy bien su riqueza geológica, al pasar el fondo del valle, la sombra de los hayedos, la zona de pastos de Larreria y la Hoya de la Solana hasta el roquedo de la cumbre.

 

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