Baile
La danza se vive en el Navarra Arena
La segunda edición del Campeonato de Danza Moderna y Urbana ‘Ciudad de Pamplona’ ha reunido a más de 2.000 bailarines este fin de semana en el Navarra Arena, que han competido en las modalidades de danza moderna, danza urbana y 'open'
Publicado el 17/05/2026 a las 05:00
Pulir y corregir pequeños detalles, repetir las coreografías una y otra vez. Parar para beber agua y animar al resto de participantes. Volver a ensayar el baile una última vez y ya prepararse para salir al escenario y dar lo mejor de cada uno. Esas han sido las acciones más repetidas este pasado fin de semana en el Navarra Arena, donde se ha celebrado la segunda edición del Campeonato de Danza Moderna y Urbana ‘Ciudad de Pamplona’, en el que han participado más de 2.000 bailarines procedentes de todo el país, aumentando en un 13,5 % la cifra de participantes conseguida en la edición anterior.
La competición se ha dividido en tres modalidades: danza moderna el sábado por la tarde y danza urbana y ‘open’ (modalidad en la que se combinan distintos estilos) durante todo el día del domingo. Además, dentro de cada estilo había distintas subcategorías en función de la edad (desde ‘baby’, a partir de 4 años, pasando por infantil, junior, absoluto y senior) y del número de integrantes (desde solistas hasta grupos de más de 21 personas). Además como complemento de la competición, durante la mañana del sábado se ofrecieron distintas masterclasses gratuitas para los participantes.
La tarde del sábado se centró en la danza moderna, un estilo en el que es muy importante la técnica y la expresión. “En la danza moderna tienes un abanico muy grande tanto musical como de expresión, según qué influencias tengas y qué estilo trabajes”, explicaba Iván Navarro, de la Academia de baile Iván Navarro de Pamplona. “A mí lo que me gusta es fusionarlo e intentar lanzar un mensaje con las coreografías, sin que sean de una perfección absoluta”, añadía.
Esta ha sido la primera vez que su academia se enfrentaba al campeonato y lo han hecho con mucha ilusión y sin muchos nervios. “Al ser la primera vez que competían, hemos decidido presentar un trabajo que ya teníamos preparado y eso, más las tablas que han conseguido gracias a las distintas actuaciones en otros eventos, les ha ayudado a gestionar los nervios y a poder disfrutar de la experiencia. Con las más pequeñas sí que ha sido un poco más locura, pero ha merecido la pena al ver la ilusión tan bonita que tienen y cómo lo viven”, decía.
Pasarlo bien y demostrar lo aprendido y ensayado durante horas y horas era el objetivo principal no solo de la academia Iván Navarro, sino de todos los participantes, aunque también estaban las ganas de conseguir alguno de los más de 30 premios posibles.
El ambiente dentro del pabellón era animado, con las familias animando con fuerza en cada una de las actuaciones. Colgadas de las gradas podían verse banderas de los distintos equipos participantes. Aunque no faltaba apoyo, era palpable la tensión de los bailarines en el backstage, provocada por los nervios antes de salir al escenario. “En el momento de entrar siempre hay nervios, pero una vez en el escenario ya salgo con ganas de darlo todo y de sentirlo mucho”, decía Anngy Gissel Cumaraima, de Andanzas Centro de Danza de Santander. A su lado, su compañero Esteban Gutiérrez añadía: “Los días antes los vivo con mucha ilusión y luego cuando acabas la coreografía es como que sientes un vacío, porque ya se han ido todos los nervios”.
PREPARACIÓN Y EXIGENCIA
Antes de llegar a subirse al escenario, los bailarines pasaron por horas y horas de ensayos que se vieron reflejadas en el escenario y ayudaron con los nervios. “Llevamos desde principio de curso preparando la "coreo" y aunque ha sido duro e intenso estamos contentas”, decía Ainhoa López de Arroyabe, de la Academia Le Bal de Pamplona. “Además, esta no es la primera competición, lo que nos ayuda a estar más relajadas y a gestionar mejor los nervios porque hemos podido ir corrigiendo pequeños errores que hemos visto e ir mejorando semana a semana”, añadieron sus compañeras Aitana Igarreta y Paula Oroz, más calmadas después de haber probado el escenario en la categoría de dúos.
Como ellas, son muchas otras escuelas las que no estrenaban su coreografía en este campeonato. “Tuvimos la primera competición en febrero y ya no paramos hasta junio, así que, aunque salimos un poco cansados por toda la temporada, sí que estamos más seguros con nosotros mismos en la pieza, ya que la experiencia va aumentando y hemos hecho nuestra la coreografía”, explicaba Olatz Arrieta, de L’Atelier en Durango. A la hora de crear y ensayar la coreografía, Arrieta comentaba: “Nuestra entrenadora tiene una mente maravillosa y desde septiembre empieza a planear qué hacer, pero no es hasta diciembre cuando empezamos a prepararnos seriamente”.
