Alimentación
Manuel Viso, médico: "Queso versus sucedáneo: ¿sabrías diferenciarlos en el súper?"
La clave para saber qué estamos comprando no está en el aspecto del producto, sino en su denominación y en la lista de ingredientes


Publicado el 29/09/2026 a las 05:00
A simple vista, pueden parecer prácticamente iguales. Comparten formato, color, textura e incluso pueden encontrarse juntos en la nevera del supermercado. Sin embargo, entre un queso y un sucedáneo de queso hay una diferencia importante que no siempre resulta evidente cuando hacemos la compra. Saber distinguirlos es tan sencillo como dedicar unos segundos a mirar la etiqueta.
El médico Manuel Viso ha puesto el foco precisamente en esta cuestión y plantea una pregunta que puede resultar más incómoda de lo que parece: "Queso versus sucedáneo: ¿sabrías diferenciarlos en el súper?" Porque sí, es posible que alguna vez hayamos metido en el carro un producto pensando que estábamos comprando queso cuando, en realidad, se trataba de un sucedáneo.
La primera pista está en la denominación legal del alimento, que aparece habitualmente junto a la información del producto y la lista de ingredientes. No basta, por tanto, con fijarse en la fotografía del envase, en la palabra "queso" utilizada de forma destacada en el diseño o en el aspecto que tiene el producto.
¿Qué diferencia hay entre queso y sucedáneo?
El queso se obtiene a partir de la leche. Dependiendo de la variedad, su elaboración puede incluir ingredientes como leche, fermentos lácticos, cuajo y sal, aunque la composición puede variar considerablemente entre unos tipos de queso y otros. Cuál es la leche más sana y saludable, según la OCU.
El sucedáneo, en cambio, está diseñado para imitar determinadas características del queso, como su sabor, textura o capacidad para fundirse, pero puede sustituir total o parcialmente algunos componentes propios de la leche. Uno de los cambios que podemos encontrar es la sustitución de la grasa láctea por aceites o grasas de origen vegetal.
Esto no significa que todos los sucedáneos tengan exactamente la misma composición. Pueden incorporar, además, otros ingredientes destinados a conseguir la textura, el sabor, el color o el comportamiento que se busca en el producto final, como almidones, proteínas, aromas o colorantes.
Por eso, la etiqueta se convierte en la mejor herramienta para salir de dudas.
Tres detalles que conviene mirar antes de comprar
Viso señala tres aspectos especialmente útiles para diferenciar ambos productos cuando estamos delante del lineal.
El primero es la denominación legal. Es probablemente la pista más directa y permite saber qué producto tenemos realmente delante.
El segundo está en los primeros ingredientes de la lista. Los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor cantidad, por lo que leer las primeras posiciones puede ofrecernos una información muy útil sobre la composición del alimento.
Y el tercero consiste en comprobar qué tipo de grasa contiene. Si encontramos aceites o grasas vegetales sustituyendo a la grasa láctea, estaremos ante una de las características que pueden indicar que no se trata de un queso convencional.
No se trata, por tanto, de intentar adivinarlo por el aspecto del producto ni de dejarse llevar únicamente por el precio o por el diseño del envase. Un vistazo rápido a la etiqueta puede evitar la confusión. Aunque cuidado porque la chistorra y el queso, las 'joyas' navarras más penalizadas por Nutriscore.
La próxima vez que haya que elegir entre dos productos aparentemente iguales, la recomendación es sencilla: darle la vuelta al envase y leer. Porque entre el queso y su sucedáneo puede haber una diferencia que no se aprecia a simple vista, pero que sí está escrita en la etiqueta.
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