Las recetas de San Blas de Angelita Alfaro
Roscos de chocolate o de glasa, preciosas flores de sartén y piperropiles coloridos perfectos para enamorar en febrero


Publicado el 30/01/2024 a las 05:00
"Amiga, quiero hacerte un gran bodegón de mi repostería para el día de San Blas. Lo primero he hecho las flores de sartén, mañana haré las magdalenas, pasado los cocos para que les hagas una preciosa foto para que se entere la gente que sigo viva”. Me mandó el otro día Angelita Alfaro este mensaje. A ella le da igual que yo esté intentando cuidar mi línea en enero (cuidar la línea, qué asco de expresión). Ella sólo es feliz cebándome. Y yo me dejo, claro, porque pocas cosas me gustan más que irme de su casa con bolsas y bolsas de pastas y delicias dulces varias. Eso sí, después de haber almorzando como si tuviera que preparar mi cuerpo para otra glaciación.
¡Claro que Angelita sigue viva! Y menos mal. Porque yo necesito que me siga contando su infancia en Cervera del Río Alhama, que fue dura pero ella lo cuenta todo con esa gracia que la hace invencible. “En San Blas los ricos tomaban Manguitos que eran unos bizcochos con merengue por encima. Era el bizcocho más soñado por los niños de mi pueblo cada 3 de febrero, pero solo los cataban los niños de familias pudientes. Los pobres tomábamos un rosco grande, grande, grande, pero pelao” cuenta mientras saca del horno los piperropiles que ha hecho al punto de la mañana.
“Esto te trae cuenta a ti, amante, porque esto es un dulce que en la montaña cuando en los caseríos había chicos que estaban en edad de merecer las mozas les hacían un plato de piperropiles y se lo llevaban como para decirles que aquí estaban ellas. Ya te voy a enseñar a prepararlos”. A Angelita le hubiera gustado ser maestra, y aunque la suya, Julia, viendo su potencial se ofreció a pagarle los estudios, su madre, Paca, tuvo que declinar la oferta porque la necesitaba en casa, ayudándole a cuidar de sus tres hermanos pequeños. Quizá por eso Angelita se convirtió en maestra de la vida, en escritora, en poeta... y en esa gran amiga que te cuida cocinando para ti.
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