Feliz noche de las almas (Gau beltza): Ésta sí es nuestra
Una calabaza de carne y queso, unos ojos de zombie y un cerebro sangriento... Los niños y las niñas son los grandes protagonistas hoy, que se note


Publicado el 31/10/2023 a las 05:00
Sé que la semana pasada ya les dí varias recetas monstruosas y que esto es un exceso ya. ¡Pero es que justo hoy es Halloween! Y sería raro hablar de platos comunes y anodinos cuando en unas horas se celebra la noche más terrorífica del año. Basta de declaraciones de amor, Shakira, hoy quiero usar estas páginas para reivindicar una cosa bastante más importante. Se acabó el hablar de esta costumbre lúgubre como algo estadounidense cuando nosotros tenemos nuestra propia fiesta de los muertos, mucho más antigua y mucho menos comercial. Los celtas hace tres mil años ya celebraran esta noche en distintos puntos de nuestro país. La llamaban Samhain y se establecía una línea que unía el mundo de los vivos con el de los muertos y los espíritus podían traspasarla para visitarnos. ¡Chupaos esa, gringos! Pero es que concretamente en el País Vasco y Navarra existía la Noche de las Almas (traducción de Gau beltza o Arimen gaua, en esa maravilla de lengua poética que es el euskera) en la víspera de Todos los Santos. Y entonces también las sábanas viejas se convertían en el disfraz por antonomasia y las calabazas y los nabos se agujereaban para contener una vela que guiase a los espíritus. Siendo una costumbre más rural, hacia mediados del siglo XX empezó a perderse aunque poliki poliki está volviendo a recuperarse, quizá sí por el auge de Halloween, pero es que a veces necesitamos que alguien nos redescubra algo que ya teníamos (y que tenía bastante más magia de lo que queríamos imitar). No es muy serio este cerebro sangriento de bizcocho y queso, no. Tampoco los ojos de zombi que me salieron poco realistas. Ahora qué sé el origen de esta fiesta quería darle un halo más mágico, más espiritual, más de tradición melancólica, pero ya saben que vivo con una hija que adora disfrazares de cosas siniestras y que fue feliz con estas recetas. Tengo un año para reconducirla. Confíen...
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