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Tres recetas con marisco para despedir 2022

Langosta con mantequilla, vieiras a la parmesana y txangurro a la donostiarra... Por un 2023 solo con momentos bonitos

Ampliar El centollo, preparando así a la donostiarra está delicioso.
Este centollo, preparando a la donostiarra es una de las tres recetas de hoy.Sara Nahum
Publicado el 27/12/2022 a las 06:00
Dios aprieta pero no ahoga, y no nos tocó la lotería de Navidad el día 22 pero para compensar nos cayeron dos centollos en el sorteo de la pescadería. Vivos. Vivísimos. El precio fue tener que matarlos. Convertirnos en matarifes para degustarlos. A mí la matanza no se crean que me compensa mucho, la verdad. No me gustan tantísimo como para transformarme en una asesina gourmet. Ese perseguirles por el pasillo cuando consiguen escapar, ese atarles las patas con hilo para evitar otra carrera, ese esquivar sus miradas para no empatizar, para que no te den ganas de ponerles nombres y sacarles a pasear por Carlos III con una correa de terciopelo. Yo he nacido para abrazar, no para estos sufrimientos. Se me da mejor lo de sentarme en un restaurante y degustarlos imaginando que han muerto de viejos. Lo de meterles en agua hirviendo como si fueran chivatos de la mafia italiana es too much para mí. Es un método demasiado bárbaro pero es la única forma de hacerlo, claro. No vamos a pegarles un tiro. Leí una vez que los gritos esos que emiten cuando los metes en la cazuela no son lamentos desesperados si no el sonido del vapor metiéndose por la cáscara. Leí que no sufren. De verdad. Que “las langostas y demás crustáceos son desmemoriados en ese aspecto, no son capaces de memorizar el dolor y la fuente que lo ha producido”. Ayyyy y entonces desee ser langosta y demás crustáceos, claro. Y no sentir dolor never more. Que tiene su función y aprendemos mucho de él, sí, y bla bla bla. Pero BASTA YA. Yo les deseo un 2023 sin dolor, sin memoria para las cosas que duelen. Un 2023 solo con momentos felices, que de los otros ya hemos tenido muchos y nos han enseñado ya todo lo que nos tenían que enseñar. Un 2023 en el que cocinen mucho para ustedes y en el que solo haya momentos bonitos, que de esos también se aprende. Y mucho. Ojalá.
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