Funes

El temor a otra crecida igual marca la vuelta a la rutina en Funes: “Cierro los ojos y veo entrar agua”

La riada extraordinaria ha dejado daños en 600 hectáreas y sin utilizar todavía infraestructuras deportivas y culturales

Vista aérea de Funes
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Sheyla Muñoz

Publicado el 20/12/2021 a las 06:00

“Apenas puedo dormir porque cada vez que cierro los ojos me viene la imagen del agua entrando a chorro en mi casa”. A Ana María Gázquez le cuesta contener la emoción una semana después de la riada al recordar la crecida del río Arga. El agua alcanzó el medio metro en la bodega de la vivienda de esta familia, ubicada en la trasera de la calle Peñalén. Ni ella ni su marido, Tomás Paz Aranda, recuerdan una inundación así en Funes. Pero lo sucedido el pasado fin de semana les ha puesto en alerta y han comenzado a reorganizar el espacio por si vuelve a pasar.

Así, han hablado con un albañil para cerrar la leñera y en la despensa también van a acometer una serie de cambios. “Cerrando la leñera un sitio menos que puede inundarse y en la despensa el agua me cogió un armario y toda la comida que había dentro para tirar”, explican. A las intensas jornadas de limpieza, que todavía se prolongarán, se une ahora todo el papeleo con los seguros. “Ha sido un disgusto muy grande y yo no descanso porque hay mucho por hacer y casi mejor porque si me paro a pensar todo lo que nos ha pasado no sé...Además a todo ello se une que estamos a las puertas de la Navidad, se ha juntado todo”, lamentaba Gázquez.

Ana Mª Gázquez y Tomás Paz seguían esta semana limpiando
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Ana Mª Gázquez y Tomás Paz seguían esta semana limpiandoa.g.
Ana Mª Gázquez y Tomás Paz seguían esta semana limpiando

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“Ha sido descorazonador”

Tras horas y horas de mucho trabajo, el garaje de la familia Irisarri Molviedro ha recuperado cierta normalidad. No está como antes de la riada, porque el agua arrasó con muchos recuerdos, enseres y provocó desperfectos en electrodomésticos pero, a la vista, está limpio aunque todavía no se ha secado y, prevén, tardará todavía días en hacerlo. En esta vivienda de la calle La Florida el agua nunca había entrado en tanta cantidad y con tal intensidad. Pese a la situación vivida, Eli Irisarri destaca la ‘ola’ de solidaridad que esta riada ha evidenciado. “Todos los vecinos nos ayudábamos unos a otros aunque tuviéramos agua en nuestra casa. En lo que se podía se echaba una mano”, remarca.

Pasados unos días de la riada, madre e hija, coinciden en la montaña rusa de sensaciones que se perciben estos días. A la incertidumbre y la impotencia de los primeros momentos tras la llegada del agua ahora se suma cierto temor por si la que ha sido una riada histórica, tal y como dicen las autoridades, podría volver a repetirse. “Los primeros momentos fueron de mucho shock y ahora sí que es cierto que hay temor a que no vaya a ser la última”, confesaba Irirsarri.

Ambas achican agua tras la riada después de vaciar el garaje
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Ambas achican agua tras la riada después de vaciar el garajea.g.
Ambas achican agua tras la riada después de vaciar el garaje

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Una semana después de la riada que inundó la parte nueva del casco urbano de Funes no es posible aún cuantificar los daños exactos ya que son muchos. Solamente en el campo, el agua ha provocado desperfectos en unas 600 hectáreas de las que 400 son cultivables. Además, todas las huertas han quedado arrasadas. A nivel de infraestructuras, aunque los servicios más importantes para el día a día de la población como el consultorio, la escuela infantil o el colegio, funcionan con normalidad sí que hay daños en las piscinas, casa de cultura, ludotecas -infantil y juvenil-, las diferentes instalaciones deportivas y campos de fútbol. Instalaciones todas éstas que, de momento, permanecen cerradas hasta nueva orden.

Especialmente preocupan al ayuntamiento las piscinas municipales que el agua ha cogido “como nunca antes había hecho” y se han visto afectados tanto los motores como los vasos. “Nos preocupa que hayan podido perder capacidad de aislamiento así que hay que esperar y probar para ver realmente el alcance. Y en el pabellón deportivo habrá que cambiar la lona y el suelo. Es decir que en estas dos instalaciones hablamos de daños que no se solventar con la sustitución de un mobiliario dañado si no que hay que actuar en profundidad”, explicó al alcalde, Ignacio Domínguez. A todo esto se suman los daños materiales registrados en las viviendas que son numerosos y cuantiosos y de los que los vecinos se encuentran dando parte estos días a los correspondientes seguros.

Ante lo que se ha considerado una situación extraordinaria -la del pasado fin de semana es la mayor riada en Funes en un siglo desde que hay registros-, el alcalde pide “no buscar culpables si no soluciones”. Eleva esta afirmación el regidor ya que, en los últimos días, han vuelto a alzarse las voces de aquellos que abogan por una limpieza en profundidad del cauce del río y las de quienes, por el contrario, insisten en la prioridad de cuidar el medio ambiente y no actuar en las riberas de los ríos.

“Personalmente, creo que todos los obstáculos que no aporten, como las islas, hay que quitarlos. Otra cosa son los márgenes de los ríos. Aquí hay que actuar para que no se conviertan en una selva. La vegetación excesiva en los extremos de los ríos hay que limpiarla pero no arrasarla porque por supuesto que es muy importante para la biodiversidad”, refiere Domínguez. Tras esta crecida extraordinaria y vistas las consecuencias que la avenida ha provocado en cuanto a daños y desperfectos, desde el consistorio funesino se solicitó una reunión con responsables del Gobierno de Navarra y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

CONTROL DE LOS SOTOS

Dicho encuentro, tal y como adelantó el alcalde, tendrá lugar previsiblemente el próximo mes de enero. En dicha reunión, desde el consistorio funesino tienen previsto solicitar la construcción de una mota que proteja el casco urbano de la localidad en caso de volver a repetirse una inundación de un calibre como la de la semana pasada. Esta petición constituye una prioridad para el consistorio. Además, desde el Ayuntamiento de Funes opinan que a los ayuntamientos se les debería permitir cierto control sobre los sotos de cara a situaciones como éstas. “Es algo que queremos transmitir tanto a Medio Ambiente como a la CHE. Hay que dar espacio a la inundabilidad, habrá daños pero serán menores”, apuntó.

“Se ha perdido mucho”

“Era terrible ver la montaña de electrodomésticos y enseres que el agua había dejado inservibles”. María Los Arcos Lorente se refiere así a la ‘montaña’ de basura que se creó tras la riada y que se fue amontonando en una explanada acondicionada de forma temporal por el consistorio para almacenar estos elementos y que se situaba justo frente a la vivienda de su padre, Jesús Los Arcos, más conocido como ‘Pintala’. El agua se elevó más de medio metro en la bodega y pese al intenso trabajo de la familia, ayudada por otros familiares llegados desde Pamplona, costó sacarla. “Ahora ya se ve el suelo pero la inundación ha agujereado varias baldosas por no hablar de todo lo perdido que ha sido mucho”, relataba.

Pese a todo, esta familia destaca también la solidaridad de funesinos y funesinas, en especial de la juventud. “A veces se les critica mucho pero en este caso han estado de diez”, remarcaba. Jesús Los Arcos no recordaba una riada de tales dimensiones y lamentaba que el jueves todavía no se había podido arreglar la calefacción en unos días especialmente fríos. Una sensación de impotencia que esta familia no consigue abandonar por un suceso que, reconocen, tardará en borrarse.

Familiares acudieron tras la riada a ayudar en el achique
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Familiares acudieron tras la riada a ayudar en el achiquegaldona
Familiares acudieron tras la riada a ayudar en el achique

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“Ha sido terrible bajar y ver cómo estaba esto”

La crecida del río Arga a su paso por Funes inundó por completo el sótano de la residencia de ancianos San Miguel arrasando entre otras dependencias que allí se ubican la cocina, la despensa y la lavandería y estropeando la caldera y los sistemas eléctricos. Esto provoco el traslado el pasado domingo de los 43 residentes del centro. De ellos, ocho se marcharon con sus familias y los 35 restantes fueron trasladados de forma temporal a la residencia de Lodosa.

Un cambio que en un primer momento el consistorio hubiera querido evitar pensando en las consecuencias que un cambio podría suponer para los mayores pero que una vez vista la envergadura real de lo ocurrido se llevó a cabo precisamente por el bienestar de los residentes. Además de los ancianos, todo el personal se ha trasladado también a Lodosa para atenderles, un hecho éste beneficioso para los mayores ya que, pese al cambio, siguen viendo las mismas caras en el día a día.

Y es que impedir que los cambios afecten a los mayores es el objetivo prioritario en estos días. “Sabemos que no es una situación fácil porque a las personas mayores cambios de rutinas y más de repente como ha sido el caso no les pueden sentar bien pero por eso se trasladó todo el personal para seguir atendiéndoles e intentar mantener las mismas rutinas que llevaban a cabo en Funes”, explicaba el alcalde, Ignacio Domínguez. El regidor no ocultaba su preocupación por la afección que tuvo la residencia con la crecida del agua. “Nunca antes el agua había entrado de esa forma”, reiteraba.

Y es que el agua superó los dos metros y medio cubriendo el sótano en su totalidad y la mitad de las escaleras que llegan a la entrada de acceso. Tal acumulación de agua hizo que no se pudiera acceder al sótano para empezar a limpiar y valorar los daños hasta pasados unos días. De hecho, este pasado jueves, habían comenzado los trabajos de reparación de calderas y sistema eléctrico para poder recuperar la calefacción lo antes posible. Pero el trabajo que quedaba por delante era mucho y se preveía duro.

Mª Belén Itúrbide, miembro del patronato de la residencia, no ocultaba su temor antes de comenzar a vaciar los arcones de comida y todo lo almacenado en la despensa. “Había más comida que la que podía encontrarse en un momento normal porque estamos a las puertas de Navidad y se hacen unos menús especiales. Lógicamente todo para tirar porque de aquí abajo no se ha salvado nada de nada”, decía mientras enseñaba el interior de una cocina completamente arrasada y a la que había que acceder ayudándose por una linterna o con la luz de los teléfonos móviles debido a la falta de electricidad.

“Se tardó en poder acceder porque el sótano estaba completamente cubierto de agua pero ha sido terrible bajar y ver cómo estaba esto, completamente desolador. Hay muchísimo trabajo para limpiar todo esto, no sé cuándo se podrá funcionar con normalidad”, reconocía. La cantidad de daños hace que se desconozca todavía la fecha de regreso de los mayores a su residencia. Desde el ayuntamiento, el alcalde apuntaba que les gustaría que volviesen para Navidad pero reconocen también que es una opción “prácticamente imposible” por la cercanía de las fechas navideñas.

Mª Belén Itúrbide en la cocina de la residencia, arrasada por el agua que la cubrió entera
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Mª Belén Itúrbide en la cocina de la residencia, arrasada por el agua que la cubrió enteraalberto galdona
Mª Belén Itúrbide en la cocina de la residencia, arrasada por el agua que la cubrió entera

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“Ésta ha sido muy diferente a otras riadas”

Las previsiones hablaban de una crecida gorda y por la experiencia en riadas que tienen ya los vecinos y vecinas de Funes, Ángel María Los Arcos Goñi puso una tabla de grandes dimensiones en la puerta de entrada de su bajera. La sujetó con yeso para, en caso de que bajase más agua que en otras crecidas, la tabla aguantase. Y el ‘apaño’ hizo su labor y aguantó bastante la embestida de la furia del Arga. No evitó que el agua se colase en el interior del inmueble pero si que, junto con la bomba sumergida con que cuenta este vecino, la cantidad que se acumulase no fuera tanta como la de sus vecinos y vecinas de alrededor.

Sin embargo, aunque las consecuencias en su caso no han sido de una envergadura tan grande, este vecino y su hermano José Luis coincidían al señalar que no recordaban una igual. “El agua no saltó del río, si no que se había salido del cauce río arriba y arrasó esta parte del pueblo sumergiendo todas las calles. Es que al poco de empezar a llegar el agua, que fue de repente y con una fuerza descomunal, no se podía salir de casa, era todo un río”, remarcan. Aún, añade, la protección que puso en la puerta y el trabajo intenso de la bomba le permitió elevar la lavadora para evitar que el agua la alcanzase. En su caso, reconoce, ha tenido mucha suerte viendo cuál era la situación de muchos de sus vecinos de calle tanto el día de la riada por la noche, intentando bloquear la entrada del agua, como a nivel de pérdidas y trabajos de limpieza en los días posteriores.

“Esto ha sido muy serio y diferente de a lo que, por desgracia, ya estamos acostumbrados en Funes con las crecidas del río Arga que son una constante aunque, afortunadamente, no siempre de la misma envergadura”, reiteraban. Coinciden estos hermanos al resaltar el poco tiempo que tardó el agua en anegar todas las calles y las viviendas. “No es que fuera poco a poco cubriendo las calles y colándose en alguna vivienda si no que fue de golpe, sin tener capacidad de reacción pese a que, más o menos, ya se preveía una crecida grande”, comentan.

Lo excepcional de esta riada les ha hecho adoptar medidas pensando en la próxima avenida. Por eso, pasados los primeros días, ambos trabajaban en la puerta de la bajera de Ángel Mª preparándola para, cuando vuelva a ser necesario, colocar la tabla pero atornillada en lugar de con yeso. “La escayola era fuerte y pese a ello la fuerza del agua logró moverla un poco así que hemos pensado que atornillarla sería lo mejor. Ojalá tardemos mucho o ya no volvamos a ver algo así pero no se sabe. Crecidas y riadas en Funes va a seguir habiendo, eso es algo inevitable y más tarde o más temprano el agua volverá a salirse. Ahora la gente va a tener el temor de si esto se va a repetir o no”, señalaban. Sobre la previsión o no de la avenida y el aviso a la población, Los Arcos se muestra consciente de que la rapidez con que llegó tampoco dejaba mucho margen de maniobra. Pese a ello, efectivos de Policía Municipal y de Policía Foral que se encontraban esta noche en Funes intentaron avisar a todos los vecinos y vecinas, tocando timbres y con la sirena de la inminente crecida.

José Luis y Angel Mª Los Arcos han preparado la puerta de la bajera para la próxima riada
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José Luis y Angel Mª Los Arcos han preparado la puerta de la bajera para la próxima riadaalberto galdona
José Luis y Angel Mª Los Arcos han preparado la puerta de la bajera para la próxima riada

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