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Inundaciones

Claves de una riada "extraordinaria" en Navarra

Del Bidasoa al Ebro pasando por el Arga, los ríos navarros se han desbocado este mes de diciembre como no lo habían hecho en mucho tiempo. Es hora de evaluación de daños, pero también de responder a las muchas preguntas que deja la crecida

Ampliar Inundaciones Campos anegados por el Ebro en Navarra
Campos anegados por el Ebro en NavarraDN
Actualizado el 18/12/2021 a las 17:48
Los hidrólogos señalan a los meteorólogos y estos se defienden con los mapas. Los políticos piden explicaciones a unos y otros, mientras los agricultores claman contra los organismos públicos por falta de previsión y de limpieza de los ríos. Incluso hay vecinos de las localidades inundadas que se preguntan por la gestión de los embalses. Tras una riada “extraordinaria” surgen muchas preguntas. Qué fenómeno meteorológico las ha provocado, cómo han funcionado las alertas hidrológicas, qué gestión de los embalses se ha llevado, qué tareas de limpieza de los ríos se han acometido en los años previos. A continuación, algunas claves de lo ocurrido.
UNA JORNADA HISTÓRICA DE LLUVIAS TRAS DOS SEMANAS DE TEMPORAL
Las excepcionales precipitaciones de lluvia del pasado día 9 de diciembre fueron el detonante de las riadas, a lo que contribuyó un rápido deshielo de la nieve caída en las cabeceras de los ríos del norte de Navarra los días previos. Entre el 22 de noviembre y el 10 de diciembre, en Pamplona cayeron 336 litros, más de un tercio de lo que suele ser habitual en un año. Pero fue el día 9, con los suelos ya bastante saturados de agua, cuando se produjo la mayor intensidad de lluvia, con más de 60 litros en Pamplona. Trasladado a la cabecera del Arga, en Eugi se midieron 581 litros en tres semanas, diluviando 126,5 el día 9 y otros 56 el día 10. Desde la Agencia Estatal de Meteorología en Navarra se ha calificado el día 9 como el más lluvioso en la mitad norte de Navarra en cincuenta años, con una media de 90 litros en su conjunto. El delegado de Aemet en Navarra, Peio Oria, asegura que la predicción meteorológica fue “bastante bien” esos días, con la salvedad de las zonas cantábricas “donde la precipitación fue inferior a la finalmente registrada, pero afirma que hay un “margen de mejora” en cuanto al pronóstico del caudal de los ríos y ofrece su colaboración a la CHE.
¿FUNCIONÓ EL SISTEMA DE ALERTAS HIDROLÓGICAS?
El cóctel de lluvia y deshielo estaba servido en la tarde-noche del jueves 9 de diciembre. Pero, ¿estaban advertidas las poblaciones en las cabeceras de los ríos de lo que se les venía encima? El alcalde Pamplona, Enrique Maya, ha sido uno de los primeros en apuntar que las previsiones de caudales de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) “han fallado” en esta riada. Asegura que en cuestión de un par de horas las previsiones en Pamplona pasaron en la tarde del día 9 de un caudal esperado de 300 metros cúbicos por segundo a otro de 500. Al final, la punta alcanzó los 608, siendo la mayor desde que hay registros. “Fue muy poco tiempo para alertar a los ciudadanos de que pusieran sus enseres a salvo”. No es una cuestión de color político. A la crítica se suma la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, aunque en su caso a punta a las dos confederaciones hidrográficas, la del Ebro y la del Cantábrico, a la hora de pedir explicaciones por unas previsiones “a todas luces insuficientes”. Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro se responde a Diario de Navarra que los técnicos están ahora en esa tarea de análisis de datos y de evaluar las previsiones que se hicieron. También se recuerda que la CHE “no anuncia caudales”, sino que hace predicciones en base a distintos factores, como las precipitaciones esperadas o el aumento de la temperatura. “Y las previsiones meteorológicas -apuntan-, no son inamovibles y se van afinando según se avecina el fenómeno meteorológico”. Hay otra circunstancia relevante: ante un fenómeno relativamente súbito, la previsión de caudal es más difícil en la cabecera de río y el tiempo de respuesta, menor.
EUGI RESTÓ CAUDAL AL ARGA; ULTZAMA SE DESBOCÓ
No hay riada que escape a la polémica de los embalses y en la última no ha faltado incluso un bulo alarmando a la población sobre una ola en dirección a Pamplona por el desbordamiento de Eugi. Nada más lejos de la realidad. En los días previos a la riada, en Eugi se efectuaron maniobras controladas de desembalse para incrementar la capacidad de resguardo. Así, el porcentaje de agua embalsada se redujo del 86 al 79%. Eso permitió que durante el fatídico 10 de diciembre pudiera salir de Eugi en todo momento menos agua de la que entraba. Según José Ángel Beaumont, encargado del embalse, “a las 2 de la madrugada entraban 100 m3/s y salían 36. A las 6, entraban 137 y salían 72. A media mañana, entraban 148 y salían 88”. Quien contribuyó al desmadre del Arga fue su afluente Ultzama, que no tiene embalse que lo regule. Así, mientras que el Arga no alcanzaba los 200 m3/s en Huarte a las nueve de la mañana, el Ultzama arrastraba poco antes por Olave más de 300 m3/s. Por otra parte la gestión conjunta de Itoiz y Yesa, con bajos porcentajes de agua almacenada, permitió restar casi mil metros cúbicos por segundo a la riada del Ebro.
LOS AGRICULTORES RECLAMAN LA LIMPIEZA DE LOS RÍOS
“Cada tres años tenemos un desastre ecológico y la solución no es venir y dar dinero porque se ha producido un daño, la solución es estructural, de limpieza del río”, clama el presidente de la Unión y Agricultores de Navarra (UAGN), Félix Bairian, ante la realidad de más de 15.000 hectáreas de campos de cultivo anegadas. Para los agricultores, la gestión de los ríos está más encaminada a la conservación de la fauna y vegetación de los mismo que a la adecuada limpieza de sus cauces. “Estamos viendo que, antes, para tener una inundación de este calibre hacía falta que el río bajará con un caudal de 3.500 metros cúbicos por segundo en Castejón, mientras que ahora, con la mitad de caudal, las afecciones son históricas”, lamenta Bariáin. “No hace falta traer aquí a ningún experto en la materia para poner solución, hace falta hablar con la gente de los pueblos de la Ribera que te dice que hace décadas se limpiaban los ríos, se sacaba madera, se sacaba grava de los ríos y ahora no se hace absolutamente nada”.
Desde la Federación de Regantes de la Cuenca del Ebro proponen también la limpieza del río; el dragado donde técnicamente sea aconsejable; la retirada de islas generadas tanto por la acción natural como por la acción artificial y la retirada de escombros, entre otros.
EBRO RESILIENCE: ASÍ SE TRABAJA EN LA GESTIÓN DE LOS CAUCES
Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro se da en cuenta, en cambio, de una realidad de trabajo que se enmarca dentro de la estrategia ‘Ebro resilience’. Tras las importantes avenidas del año 2015, el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, la propia CHE, y los Gobiernos de Navarra, Aragón y la Rioja, acordaron poner en marcha un plan de medidas “para trabajar de forma solidaria y coordinada en la gestión del riesgo de inundación del tramo medio del río Ebro”. No obstante, la CHE recuerda que se vienen acometiendo reparaciones de infraestructuras de defensa desde mucho antes y da la cifra de 64,9 millones de euros gastados desde 2004 en el tramo medio del Ebro, de las que casi 12 millones corresponden a Navarra. Asimismo, tras la crecida de 2015 el Ejecutivo foral destinó 2,75 millones a reparar infraestructuras dañadas y 675.000 euros más tras la riada de 2018. La CHE sostiene que son continuas las actuaciones a lo largo del eje del Ebro para mejorar las defensas, como, por ejemplo, la eliminación de obstáculos en orillas, el retranqueamiento de motas, creación de perímetros de seguridad en núcleos urbanos. En cuanto a medidas como el dragado de los cauces de los ríos (extraer piedras y fangos del fondo) se apunta que sus efectos no suelen ser tan duraderos ni efectivos como se creen de cara a prevenir inundaciones. La limpieza de vegetación de las orillas, tan demandada por agricultores y vecinos de poblaciones ribereñas y criticada por ecologistas, requiere de unas autorizaciones medioambientales rigurosas.

2.709 metros cúbicos Es el caudal máximo que arrastró el Ebro a su paso por Tudela el día 12 de diciembre, cuando la altura alcanzó los 6,18 metros. En la riada de 2015 se llegó a 2.582 m3/s y a 2.418 en la de 2015.

15.000 hectáreas de cultivo se han visto afectadas en esta crecida según lasprimeras estimaciones.

74 municipios navarros han sufrido de uno u otro modo las crecidas.

126 litros de agua por metro cuadrado cayeron en Eugi el 9 de diciembre. A ellos se sumaron otros 56 durante al día siguiente. Entre el 22 de noviembre y el 10 de diciembre se midieron 581 litros en el lugar.

60 m3/s El embalse de Eugi redujo en unos 60 m3 /segundo el caudal del Arga en las horas más críticas.

312 m3/s El Ultzama superó con creces al del Arga antes de unirse (189 m3/s)

1.318 kilómetros de infraestructuras de defensa hay construidos a lo largo de 350 kilómetros del tramo medio del Ebro. El 42% son diques de defensa de material térreo (motas).

21 En el tramo medio del Ebro (Rioja, Navarra y Aragón) hay 21 localidades con riesgo de inundación, así como 119 explotaciones ganaderas. En las inundaciones de 2015 más de 9.000 animales murieron ahogados o tuvieron que ser sacrificados a lo largo del citado tramo medio del Ebro.

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