La huella de ETA en Navarra
Historias de familias rotas debajo de los titulares
Familiares de personas asesinadas por ETA acudieron a la apertura de la muestra; algunas guardan las portadas de aquellos crímenes, hubo quien no pudo enfrentarse a ellas y unos y otros reparan en la necesidad de ver lo que pasó


Actualizado el 04/05/2021 a las 06:00
"Por debajo de titulares grandes y fugaces están las familias", dijo ayer María Jiménez, comisaria de la exposición ‘El terror a portada’. Muchas de esas personas no pudieron abrir los ojos a aquellas portadas en los días posteriores al asesinato de su padre, madre, hijo, mujer, marido, hermano... El dolor era demasiado grande. Varias víctimas se situaron ayer frente a esa angustia, trataron de arrinconarla para poder así observar las imágenes y leer las líneas de cuando les arrebataron a quien les decía te quiero. Un laberinto de muerte en papel, que congeló la historia en las hemerotecas.
“Como todo lo que hacemos en torno a la memoria es doloroso revivir, pero también resulta necesario y es de agradecer que se exponga en Pamplona, en toda su crudeza, que se vea todo esto”, valora. La familia ha cedido para la muestra una de las últimas fotos de Alberto Toca. En ella posa junto a su moto, en una de las rutas que tanto le gustaba recorrer sobre dos ruedas. El casco rojo y blanco también está en las vitrinas de Condestable. “La moto la conservamos, y la utilizo a veces”, deben de ser reconfortantes esos viajes hacia la memoria de un padre.
“Me ha pasado una cosa curiosa, recién ocurrido el atentado no queríamos saber nada ni de fotos ni de portadas, ni de nada. Pero hace escasamente seis meses una persona amiga nuestra nos dijo mira, te dejo esto, si te ofende o te molesta lo tiras o haces lo que quieras. Eran todas las portadas de todos los periódicos del norte de España los días posteriores, 6, 7 y 8 de mayo, y ahora sí que las guardo con mucho cariño. Entonces no hubiera podido soportarlas, ahora me las leo y encuentro cosas curiosas y bonitas, como la historia de mi padre, una parte de la cual está ahí. Él lo había conservado todo, lo vivió de una forma turbulenta”, comparte. La familia ha cedido para la muestra fotos de Ángel Pascual, imágenes en vida en las que sonríe como si fuera un legado en forma de bálsamo. Mañana, 5 de mayo, hará 39 años que lo mataron.
Trataba Leticia, atenazada por la emoción, de describir la angustia que para las familias supone el respaldo a los autores. “Y le quedó a ella la cosa de que mi padre siguió aquí por nosotras. Él era de Ourense, aquello le gustaba mucho. Y dices, si mi padre hubiera hecho lo que le gustaba.., pero se quedó para que pudiéramos estudiar, se reenganchó en el servicio para que nosotras pudiéramos acabar la carrera”, relata Leticia, que contaba 24 años cuando mataron a su padre con una bomba lapa en Sangüesa el 30 de mayo de 2003, el último atentado de ETA en Navarra. Él y dos compañeros acababan de salir de cerrar la oficina ambulante del DNI. “La policía nacional nos entregó un dossier con todas las portadas, telegramas... Pero hoy es el día que no puedes. Ahora estamos inmersos recogiendo las cosas que tenía mi madre y no eres capaz de mirar. El otro día se lo dije a mi hija, de 12 años. La labor periodística es importante, para que se sepa, pero a mí me duele verlo”, apostilla.
Ana Isabel, 63 años, ha sido en este tiempo abuela, de dos niñas gemelas, ahora de 8 años. “Hemos tenido de todo, circunstancias malas, y los ratos buenos también han llegado. La vida continúa, aunque sea duro y difícil”. Ella se quedó viuda con 45 años, “sin poder celebrar las bodas de plata que estaban muy cerca”.
“Y mi padre era el primero que guardaba, siempre tenía una labor de archivo de asuntos de su interés, y en ese mismo espacio tenemos todo: telegramas, cientos que se recibieron, recortes de prensa, titulares de aquellos días y todo lo que luego ha tenido que ver, detalles de reconocimientos y homenajes que le hicieron, del grupo de danzas, de balonmano, y se trabaja ahora en ordenarlo”, añade su hermano Tomás, presidente de la Fundación Víctimas del Terrorismo
Para Tomás Caballero, la exposición es “una oportunidad”. “Para que llegue a las nuevas generaciones, a la gente joven, estoy encantado de traer la exposición a mi ciudad, siendo una exposición dura, porque el terrorismo lo es, es una salvajada, pero es importante que se conozca lo que aquí sucedió”, encuadra el hijo del concejal.
“Para nosotros, actos como los de hoy, son situaciones en las que estamos más por responsabilidad, me toca estar porque nos ha tocado esto, no es un plato de gusto porque esto nos remueve, personalmente nos remueve, pero lo hacemos porque es importante hacerlo y, si te quedas en casa, alguno igual lo agradece”, reflexiona María Caballero, concejala de Navarra Suma en el Ayuntamiento de Pamplona. “Esto es también un esfuerzo de las víctimas, no es nada que digamos, mira qué bien, un homenaje”, subraya.
“Mi padre solo tenía un hermano y él fue quien se ocupó, con algún amigo suyo periodista, recopilaron un dossier muy extenso de esos días, desde el asesinato, la capilla ardiente en Diputación por la que pasaron 20.000 personas, la manifestación en la que participaron 40.000”, subrayó que “fue reconfortante” el apoyo que, en aquellos años, “la excepción a la regla” de lo que se vivía, “con policías y guardias civiles enterrados por la puerta de atrás”.
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