Tres guisos. Algunos tradicionales, otros con sorpresa, claro.
Jabalina, potro y ternera. Las recetas de hoy solo son aptas para carnívoros de pro. Guisos de toda la vida. Pero con su puntito, claro.


Publicado el 20/02/2024 a las 05:00
Les voy a confesar algo. “¡Menuda novedad!” dirán, “¡sí llevas más de 10 años contándonos tus miserias por aquí!”. Bueno, bien, pues hay una cosa que no había escupido todavía. Ahí va: siempre he tenido un poco de síndrome del impostor con esto de la cocina. Entiéndaseme. Todas las recetas que pongo aquí las he hecho yo, eh? Vale, quizá el complejo me venga de ahí, sí… Nooooo que he hecho platos de los que estoy muy orgullosa. ¡Y ustedes también! Pero sí es cierto que nunca me había atrevido con recetas de toda la vida. Quicir, guisos y esas cosas tan de cocina de verdad. Podría decir que es porque la gracia de esta sección es hacer recetas un poco originales, que no les voy a enseñar yo a hacer lentejas mondas y lirondas… Pero lo cierto es que tampoco en mi día a día me he lanzado nunca a hacer estos platos tradicionales que pasan de generación en generación.
¿Influirá que no me vuelven loca? Seguramente. Pero también que esas recetas de horas al fuego me dan mucho respeto. Horas sí porque lo que de verdad me da miedo es la olla exprés. Soy esa clase de persona. Pero afortunadamente también soy de las que un día se levanta y dice: “Se acabó, voy a atravesar el miedo”. O lo que es lo mismo: “A la mierda, ¡voy a hacer unas carrilleras! ¿Ayudó que Ternera de Navarra me las mandara a casa con una receta estupendamente bien explicada? Confirmamos. ¿Influyó que tuviera un toque indio y exótico? Sin duda. ¿No pienso dejar de hacerlas porque fueron un éxito rotundo y ahora no tengo duda de que he nacido para hacer carne guisada? Afirmativo.
Eso sí, las hice modo tradicional, cuatro horas al chup-chup, como toda la vida. Un 50% por miedo y un 50% por convicción, por querer sentirme de verdad una señora de mi hogar haciendo carne guisada. Pero, amigas, lo que de verdad me sedujo era que se trataba de una receta con su punto thai, exótico, especiado. Señora sí, pero de mundo.
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