Navarros globales
Una pamplonesa, diseñadora de proyectos digitales en Bali
Tras una breve visita a la isla indonesia y trabajar varios años en Madrid, Amaia Grande Busto se propuso regresar a este paraíso asiático donde residen miles de nómadas digitales, para lanzar su propio proyecto profesional


Publicado el 23/08/2026 a las 19:00
A sus 30 años recién cumplidos, Amaia Grande Busto acaba de regresar de Bali, la isla de Indonesia donde residen unos 70.000 nómadas digitales que, como ella, eligen la tecnología e internet para trabajar de forma remota desde este pequeño paraíso asiático que tiene 4,5 millones de habitantes y profesa el hinduismo balinés. “Bali te aporta un entorno increíble para tu desarrollo profesional. Por un lado, hay una comunidad de emprendedores muy fuerte, con muchas ganas de ayudar y compartir experiencias. Por otro, una riqueza cultural, de paisajes y tradiciones muy inspiradora que te impulsan a hacer un trabajo creativo”, explica la joven pamplonesa.
Animada por su abuela materna, Carmen, de 85 años, “la persona más especial que conoce y a quien admira profundamente” - que se abrió una cuenta en Instagram para seguir a su nieta por redes-, Grande Busto aterrizó en Bali el pasado 23 de mayo. Fue prácticamente un año después de visitar la isla por primera vez con unos amigos españoles que ya ejercían su profesión desde allí.
“Me sorprendió ese equilibrio entre trabajo y vida social, y entendí que la productividad no depende solo de trabajar más horas, sino del entorno y de cómo organizas tu día a día. Así que me propuse volver, pero cuando estuviera centrada en mi propio proyecto, ya que entonces me encontraba inmersa en el mundo corporativo en Madrid”, añade.
Con un doble grado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho, esta consultora navarra “ayuda a emprendedores y empresas a estructurar, desarrollar y hacer crecer su negocio y comunicación en redes”. “Lo que más me gusta de mi trabajo es que puedo desarrollar mi parte creativa, porque cada proyecto es completamente diferente. Además, disfruto mucho acompañando a las personas en la construcción de su marca personal, porque, al final, la persona que está detrás del negocio es parte fundamental de su crecimiento”, dice.
Busto ha compaginado su profesión con la oportunidad de descubrir Indonesia. Procuraba empezar el día entrenando fuerza en el gimnasio (sobre las 8.30h de la mañana), normalmente con amigos (así -admite-tenía “más motivación para hacerlo”), y luego desayunaban juntos. Como sus clientes son de diferentes países (Buenos Aires, España, Gran Bretaña, Suiza o Indonesia) y hay que tener en cuenta en muchos casos la diferencia horaria (con nuestro país es de 6 horas menos), la mayoría de veces empezaba sus reuniones por la tarde. De modo que por las mañanas dedicaba tiempo “a avanzar en otras áreas del proyecto, a grabar contenido para redes y a disfrutar”. Muchos días se reunía con sus compañeros para ver atardecer (que allí es sobre las 18.30h) en la playa -Dreamland es una de sus favoritas- y luego cenaban juntos, sobre las 20-20.30h.


Los fines de semana, normalmente, aprovechaba para descubrir diferentes zonas de la isla. “Hace poco visitamos Amed, donde tuvimos la oportunidad de bucear con tortugas, una experiencia increíble. Y también Ubud, que me encanta y es una zona totalmente diferente a la costa sur de la isla, rodeada de naturaleza, con cascadas impresionantes, templos y muchísima cultura”.
“Los balineses son las personas más amables y sonrientes que he conocido nunca. Me encanta su espiritualidad y ver cómo sus tradiciones forman parte de su vida cotidiana. Cada mañana es habitual verlos preparar pequeñas ofrendas de flores, incienso y otros elementos, conocidos como canang sari, en las puertas de casas, comercios y templos”, señala.
Durante los tres meses que ha residido en Bali, Busto ha recibido también la visita de su novio, Andrés, de 33 años, con su misma formación y también emprendedor, y con quien ha compartido los últimos cinco años de su vida. Lo conoció viviendo en Madrid, pero ahora trabaja como como ‘business relationship manager’ en el grupo británico JD Sports, en Alicante -su localidad natal-, donde se dedica a implantar soluciones tecnológicas para el negocio.
La pamplonesa ha regresado a España porque tenía muchas ganas de ver a su familia. Además, una de sus amigas acaba de ser madre y estaba deseando conocer al bebé. También coinciden varias bodas de amigos estos meses y le hacía mucha ilusión poder estar presente. Cuando lleve un tiempo en casa y haya ordenado sus proyectos, su idea es volver a Bali y seguir trabajando allí una temporada más, con las ideas claras y todo organizado. “Hay que saber muy bien con qué intención vas, para no perder el foco. Y estoy intentando convencer a mi novio para hacerlo”, ríe. Siempre sin olvidar las palabras de su abuela Carmen: “Si crees que algo puede hacerte feliz, no te quedes con la duda”.
AMAIA GRANDE BUSTO (Pamplona, 31/07/1996). Formación. Estudió en el Colegio Miravalles y obtuvo un doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas Bilingüe por la UN (2014-2020). Más adelante decidió especializarse en el sector de la moda, que siempre le había interesado, y cursó el Master Ejecutivo en Dirección de Empresas de Moda en ISEM-FBS, Madrid (2020-21). Experiencia profesional. Durante la carrera trabajó de modelo en la agencia View (Madrid) e hizo prácticas en Vogue. Tras graduarse, se incorporó a la firma de belleza Masqmai y después trabajó varios años para Chanel, hasta que puso en marcha su propio proyecto. Familia. Sus padres, Sonia y Juan Manuel, viven en Pamplona. Tiene un hermano menor, Pablo.


Te puede interesar









