Navarros globales

Una pamplonesa, aprendiz de escultora en Cracovia (Polonia)

A Beatriz Ciriza Bretos, una beca artística (Erasmus+) le llevó a la capital polaca para formarse en el estudio de Mariusz Dydo. Allí ha aprendido la técnica de la cerámica y la aventura que es vivir en un país desconocido

Beatriz Ciriza Bretos, en el estudio del escultor polaco Mariusz Dydo en la capital polaca
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Beatriz Ciriza Bretos, en el estudio del escultor polaco Mariusz Dydo en la capital polaca
Beatriz Ciriza Bretos, en el estudio del escultor polaco Mariusz Dydo en la capital polaca

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Eva Fernández

Actualizado el 10/03/2025 a las 19:37

La pamplonesa Beatriz Ciriza Bretos, de 24 años, cuenta que “le chiflaba ser maestra”, por eso decidió estudiar el grado de Educación Primaria en la UPNA. Sin embargo, enseguida se dio cuenta de que le faltaba algo: “un enfoque creativo para ella y para sus alumnos” y se propuso seguir formándose. “En Educación Primaria existe la especialidad de música, que es artística y que es la que cursé finalmente (porque también me gusta mucho) -explica-, pero no existe la especialidad de plástica, mi preferida, sino que la asignatura la imparte el profesor al que no le disgusta la materia, algo que me sorprende. La plástica es inherente al ser humano. No hay más que ver que las pinturas rupestres fueron las primeras manifestaciones artísticas del hombre prehistórico...”, insiste, para destacar la misma idea.

Tras finalizar los estudios de magisterio, Ciriza Bretos cursó un módulo de dos años como técnica superior en Artes Plásticas y diseño en Técnica Escultóricas, en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Pamplona y, cuando acabó, a través de una beca artística del programa Erasmus +, se buscó unas prácticas de tres meses en el taller del escultor polaco Mariusz Dydo, especializado en cerámica, y de las que ha regresado recientemente.

“Desde el primer día fue una experiencia maravillosa -relata la joven navarra-. Fui con muchísimas ganas y el trato humano y profesional que recibí por parte del artista y su familia fue tan entrañable y profundo que a veces me parecía estar en una película... Nunca antes me había despertado un lunes con tantas ganas de trabajar. Era como si cada día tuviera la oportunidad de cumplir un sueño, dedicando todo mi tiempo y energía a lo que más me fascina, la expresión artística”, señala.

Ciriza se instaló en un piso compartido en Podgorze, también conocido como el antiguo ghetto judío de Cracovia, la capital polaca, de la que le sorprendió “la arquitectura y las numerosas esculturas en las calles” y la “tradición musical y la gastronomía”.

Su día comenzaba a las 7:30 de la mañana y tenía una hora de desplazamiento hasta el taller de Mariusz, si no había tráfico. El trayecto suponía coger un tranvía 20 minutos y un autobús otros 40. Al principio, tras la jornada, regresaba pronto a casa, sobre las 17:00h, pero no tardó en quedarse mucho más para aprovechar al máximo su tiempo allí. “Mariusz era realmente un gran profesor y profesional”, afirma.

“Trabajábamos especialmente la técnica del modelado en barro y cerámica y la elaboración de moldes en escayola y silicona, un proceso realmente lento pero muy satisfactorio, puesto que una vez realizada la escultura original, podíamos hacer algunas variaciones en sus reproducciones”, describe.

“Mariusz realizaba numerosos toros de cerámica. Luego comprendí que eran un símbolo, puesto que su signo del zodíaco es tauro. Juntos hicimos muchos de ellos. Los toros se asemejaban a los de San Fermín y tenía mucha gracia que fuera precisamente yo, una chica de Pamplona, la que fuera a hacer toros hasta Polonia”, declara riendo. “Desarrollé además una escultura propia, una versión del Gallico de San Cernin”, añade.

Beatriz, con su maestro y escultor Mariusz Dydo y su esposa Malgorzata, en una exposición en Cracovia
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Beatriz, con su maestro y escultor Mariusz Dydo y su esposa Malgorzata, en una exposición en Cracoviacedida
Beatriz, con su maestro y escultor Mariusz Dydo y su esposa Malgorzata, en una exposición en Cracovia

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En el estudio trabajaban, además de Ciriza y Mariusz, la esposa de este, también escultora, Malgorzata. “Éramos como una pequeña familia que compartía ratos entrañables, siempre al compás de la música. Al principio, la música y el arte eran básicamente nuestras vías de comunicación. Más tarde, el inglés fue nuestro mayor aliado. Acabe haciendo jornadas completas por puro disfrute. No quería irme”, confiesa.

Ciriza cuenta que, sin duda, lo que más le gustó de Cracovia fue su gente. Además de con Mariusz y Malgorzata, tuvo muy buena relación con sus hijas, Dobrawa y Malvina. “Eran maravillosas y nos hicimos amigas enseguida”, narra. “Nunca olvidaré el cariño con el que me recibieron, nuestras excursiones semanales al monte y salidas culturales a exposiciones... Hemos entablado una preciosa amistad y seguiremos manteniéndola en el futuro. Son personas auténticas y sencillas a la vez, que no persiguen amasar grandes éxitos sino la propia realización. Y su ambiente es envidiable, rodeado de amigos que comparten la misma pasión: la expresión plástica”.

Para Ciriza, es difícil destacar algo negativo de su estancia en Cracovia, “salvo lo que suponía ser una extranjera sola en un lugar desconocido; la incertidumbre de perderte en algún momento... Y quizá el frío o la escasa luz solar. A las 16:00h era ya de noche y no sabía si merendar, cenar o dormirse”. Por su puesto, en algunos momentos admite que le costó mucho estar tan lejos de su familia y el idioma (francés/polaco), que supuso una auténtica barrera al principio, pero concluye: “El encuentro entre nosotros fue como un gran abrazo artístico”.

DNI
Beatriz Ciriza Bretos nació en Pamplona (3/8/2000) y se formó en los Maristas. Estudios. Tiene el Grado en Educación Primaria con especialidad en música por la UPNA (2018-22) y es técnica superior de Artes Plásticas y diseño en Técnicas Escultóricas, por la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona (2022-24). Ha sido becaria en el estudio artístico de Mariusz Dydo (Cracovia, Polonia). Trabajo. Ha realizado sustituciones como profesora de música en distintos centros concertados. Familia. Es hija del escultor Carlos Ciriza y de su esposa Mercedes Bretos; y la cuarta de siete hermanos: Marta (29), Javier (27), Eduardo (26), Beatriz (24), Cecilia (22), Myriam (20) y José Miguel (15). Su novio, Eduardo Ordoqui Huesa, pamplonés de 25 años, cursa un doctorado en Química por la UPNA.

Beatriz Ciriza Bretos, en la plaza del Mercado de Cracovia
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Beatriz Ciriza Bretos, en la plaza del Mercado de Cracoviacedida
Beatriz Ciriza Bretos, en la plaza del Mercado de Cracovia

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