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Agroalimentación

Diego Galilea: “No entiendo que empresas demanden mano de obra y el paro juvenil sea del 30%”

La agroindustria vive un momento crítico. Sin terminar de recuperarse del impacto de la covid, está inmersa en una histórica crisis energética y de insumos. En un escenario tan poco ‘apetitoso’, Diego Galilea acaba de coger las riendas de la asociación Alinar que agrupa a 63 empresas

Ampliar El director general de la Asociación de Industrias Agroalimentarias de Navarra, Aragón y La Rioja (Alinar), Diego Galilea, en el mercado del Ensanche de la capital navarra
El director general de la Asociación de Industrias Agroalimentarias de Navarra, Aragón y La Rioja (Alinar), Diego Galilea, en el mercado del Ensanche de la capital navarrajosé antonio goñi
Publicado el 31/10/2021 a las 06:00
El riojano Diego Galilea San Martín (Logroño, 6 de febrero de 1977) es la nueva voz de la agroindustria de la Comunidad foral. Ingeniero industrial, el 1 de octubre fue nombrado director general de la Asociación de Industrias Agroalimentarias de Navarra, La Rioja y Aragón (Alinar). La asociación, casualmente creada el mismo año en que nació Galilea, agrupa a 63 empresas (46 navarras) que suman una facturación anual superior a 2.500 millones y emplean a más de 10.000 personas (el 68% mujeres). Galilea sustituye a Cristina Lecumberri y procede del mundo de los servicios energéticos y medioambientales a empresas y entidades púbicas. Durante 13 años ha sido director territorial de Veolia en Navarra y La Rioja.
Con 44 años, con un poso de 15 años en una empresa, 13 de ellos en puesto directivo, sabiendo dónde pisa . ¿Por qué dar un giro?
Quizá por eso mismo, porque conoces lo que haces. Creo que necesitamos asumir retos. Llegas a una edad en la que necesitas también aprender. Estaba cómodo y me sentía valorado, pero necesitaba algo diferente. Y se juntó una edad en la que lo haces ahora o nunca y decidí dar el paso.
Pasa a un puesto, una escena más pública, a ser la voz del sector. ¿Qué le atrajo del cargo?
La estabilidad. Si algo proporciona el sector agroalimentario es estabilidad. Son empresas que no se van. Y luego el perfil de la gente que está asociada. En Alinar están las empresas más referentes de las tres comunidades y las personas que las gestionan son auténticos monstruos. Me gratifica mucho lo cercanos que son en el trato.
Hablando de estabilidad su antecesora estuvo solo tres años en el cargo. No sé si desgasta mucho.
No creo que Cristina se fuera por que desgaste el cargo y, además, ha sido muy colaboradora en la transición.
¿Le han pedido el Consejo de Administración un mínimo de tiempo para evitar que se vaya pronto?
No. Lo que hemos planteado es que todos buscamos estabilidad. Y en eso coincidimos.
Pues ha llegado en un momento poco apetitoso para el sector. Subida de costes e insumos generalizado. Un huracán.
Es un momento de absoluta incertidumbre por la cantidad de variables que están afectando de forma negativa al sector. Es un momento de mucha tensión porque el sector ha sufrido estos años problemas puntuales, pero es que ahora se han aglutinado todo. Drama.
¿Le preocupa?
Más bien me motiva porque ahora más que nunca la asociación se tiene que poner en valor. Como sector tenemos que posicionarnos y buscar soluciones.
Lleva poco más de tres semanas en el cargo. ¿Qué idea le trasladan los empresarios de forma reiterada?
La preocupación de cuándo se puede solucionar este problema en el tiempo. Cuánto va a durar.
¿Y qué aumento de costes les resulta más sangrante?
Hay un perfil variado de empresas. A unas el aumento del vidrio les afecta más, a otras los fletes, pero de manera generalizada son los costes energéticos, la electricidad y el gas.
Sin dar nombres, ¿en cuánto se les ha aumentado la factura porque da idea del brutal encarecimiento?
Mucho, pero un socio me decía que había pasado de pagar 6.000 euros al mes a 30.000, pero creo que a casi todos se les ha multiplicado por tres o más el coste eléctrico.
El IPC ya dice que los consumidores estamos pagando más por los alimentos y cada vez más empresas de la alimentación anuncian subidas. ¿De aquí a Navidad vamos a ver grandes aumentos?
Entendemos que las subidas de costes no va a decrecer y nos han transmitido que ciertos materiales, como el cartón, pueden mantener subidas. Creo que los precios se pueden mantener más o menos estables hasta principios de año y entonces habrá que ver cómo están esos costes. Si siguen al alza pueden generar ya un problema serio de competitividad.
En este escenario tan loco también se habla de riesgo de desabastecimiento. ¿Tiene la agroindustria problemas para proveerse de algún material para paralizar la producción como ocurre en empresas como Volkswagen y SKF?
Hoy no tenemos ese problema pero si sigue esta tendencia no lo sé. Si es verdad que puede haber problemas de logística, como con el tema del transporte marítimo.
¿Tanto han subido los fletes?
Lo que antes era un contenedor que valía 1.000 dólares hoy podemos llegar a 20.000 pero, aparte, el problema es que se ha convertido en una subasta y te puedes encontrar que los plazos que plantean no se cumplan. Eso sí que es un problema y de seguridad a la hora de exportar.
Volviendo a los suministros. ¿Las empresas están acumulando más stock para evitar parar?
No hablo desde la seguridad de la asociación, pero sí que habrá empresas que estén tratando o planteándose políticas de sobredimensionamiento o abastecimiento para evitar ese tipo de problemas. Como es un problema general... Es difícil prever.
Los consumidores afrontan su propia subida de luz y ahora de la cesta de la compra. A final, menos poder adquisitivo. ¿Se teme un descenso de ventas?
Aquí entra una tercera variable que son la grandes distribuidoras y que, al final, ponen el precio en el mercado. Por otro lado, cuando en la calle hay incertidumbre siempre hay contención del gasto. Al final, algo repercutirá, aunque todos tenemos que comer todos los días. Estamos en una cadena.
En esta situación insólita, ¿qué necesita la agroindustria de la Administración?
Hay varios pilares en los que hay que actuar. Por un lado, que las legislaciones sean homogéneas en todos los territorios y que estén en línea con la legislación europea para poder competir. Otra pata de actuación sería favorecer el problema de la mano de obra. Necesitamos personal cualificado, un problema no solo de este sector. Hay que enlazar las necesidades de las empresas con la capacidad formativa de la universidad y de los centros de FP. Se necesita personal de mantenimiento, de calidad, de transformación digital. Y otra cuestión clave es conseguir que haya gente que trabaje en el campo y se necesitan ayudas fiscales. Debemos ser conscientes de que agricultores y ganaderos son la primera parte del eslabón.
Hablando de medidas fiscales. En 2022 les espera un impuesto a los envases de plástico.
Todo lo que sean cargas impositivas no ayuda. Al final, tenemos que buscar equilibrio entre la parte medioambiental pero también de competitividad en las empresas. Los expertos dicen que la fiscalidad en Navarra es bastante alta con respecto a otras zonas.
En este escenario de crisis energética, ¿las empresas están aplazando las inversiones?
Diría que no. En el poco tiempo que llevo hay socios que me han transmitido la problemática con el tema de plazos en las ayudas de para invertir. La transformación digital ha venido para quedarse. Y hay empresas más evolucionadas que otras, pero todas tienen claro que tienen que acabar invirtiendo. Ahí los fondos europeos pueden jugar un papel importante.
¿Demasiadas esperanzas con ellos? ¿No se teme que sea más el ruido que las nueces?
Hay mucha esperanza en los proyectos con los fondos europeos, pero es verdad que hay muy poco movimiento. Hay en juego, movidos, 10.000 de los 140.000 millones y hay dos años para desarrollar las inversiones. Hay que conseguir que se agilice. Se habla de que al sector pueden llegar a través del PERTE 10.000 millones.
Estamos en noviembre y el proyecto Ebro Food Valley no termina de arrancar.
La información que tenemos es que se está trabajando para lanzar el PERTE pero no tenemos ningún avance significativo ni fechas. Lo que sí deberá ser muy ágil para acceder a las ayudas.
Se habla de subir el SMI y de derogar la reforma laboral. ¿Cómo va a afectar esto a un sector que es generador de empleo?
Cualquier incertidumbre asociada a la parte laboral no es buena. Un empresario quiere estabilidad. Hay que facilitar que las empresas puedan tener más flexibilidad para contratar personal. Como ingeniero cuadriculado que soy me cuesta entender que se demande personal y que haya un 30% de paro juvenil. No conozco ninguna empresa con la que haya hablado estas tres semanas y que no me haya dicho que necesita personal.
¿Y que explicación le da?
Hay una diferencia importante entre la formación que la gente tiene y lo que realmente las empresas demandan. Luego es un sector que ha pasado de ser un trabajo muy artesano a más automatizado, con equipos electrónicos, etc.
Quizá algún sindicato diga que no pagan suficiente.
No creo que ese sea el problema porque las empresas se adaptan a las necesidades del mercado. El problema es encontrar el perfil.
Supongo que la subida del IPC, la inflación tan alta, afectará a la negociación de los convenios.
Estamos en el convenio nacional de conservas vegetales, que está en vigor y con revisión de precios según IPC. ¿Afectará la inflación? ¡Como en todos! Sí que está planteado sentarse a principios de año para hablar, como siempre.
La hostelería parece haber despertado desde agosto. ¿Las empresas con una mayor parte de su negocio en el canal horeca se han recuperado?
Lo que vemos es que la hostelería se está recuperando pero no hemos llegado todavía a la situación precovid. Aún hay un camino por recorrer si no hay nuevos confinamientos.

DNI

​Diego Galilea San Martín nació el 6 de febrero de 1977 en Logroño. El mayor de dos hermanos, su padres - Francisco Galilea Solana y Ana María San Martín Sáenz de la Torre- regentaban la Carnicería Chile de la capital riojana. Galilea se licenció en Ingeniería Industrial en la especialidad de Organización industrial por la Universidad Antonio Nebrija y MBA por la Universidad de Comillas. Casado hace 16 años con Laura Tellaeche tiene dos hijos: Daniel (13 años) y Martina (10). Hasta el 1 de septiembre ocupó la dirección territorial de Navarra y La Rioja de Veolia (gestión optimizada de recursos energéticos y medioambientales) donde ha trabajado 15 años y dirigido un equipo de casi 100 personas. Entre otros, se ha ocupado del suministro en el Complejo Hospitalario de Navarra y de Baluarte. Galilea ha jugado de portero hasta los 22 años en la antigua división B de semiprofesional en el Logroñés, Zaragoza, Calahorra y Albacete.

“En mi nevera no falta lechuga y un buen tomate”

¿Cómo es Diego Galilea?
Me considero una persona muy tranquila, quizá por eso muy reflexiva, muy normal y hogareña. Para mí, la familia es lo más importante. No me importa trabajar lo que haga falta y también muy ingeniero, en el sentido de que me gusta saber qué haces, el porqué lo haces, tener todo controlado aunque sé que no es posible siempre, pero eso me da seguridad.
¿Lo cuenta como virtud o como defecto?
A veces puede ser también un defecto . Pienso que si tienes una base en la que eres organizado las cosas suelen salir.
Lo de haber sido portero dicen que imprime carácter.
Desde crío, . Por ser portero se tiene un plus de responsabilidad porque eres el último responsable de que el objetivo del equipo se cumpla y te sueles llevar más críticas que halagos. Mi hijo también lo es y con 8 años vino llorando, preocupado por si fallaba. Le dije: tienes dos opciones o asumes que tienes que saber gestionar esa responsabilidad o lo dejas.
¿Llegó a jugar de profesional?
A la antigua segunda división B, que era semiprofesional. Lo dejé con 22 años. Como buen ingeniero pragmático cuando vi que no me iba a permitir vivir de ello lo dejé. Fui portero en el Logroñés, Calahorra, Zaragoza y el último año en el Albacete.
Pregunta obligada: ¿Madrid o Barça?
Soy del Real Madrid pero cada vez más de Osasuna porque me fascina que es un concepto de identidad de Navarra, como los Sanfermines. Ves a cualquier crío del norte o de la Ribera y todos son de Osasuna. Eso me gusta mucho.
¿Qué no falta en su nevera?
Ensaladas, lechuga y un buen tomate. Sencilla, sin muchas más cosas. Me gusta para cenar casi todas la noches. ¿De pasta? No. Cuando fui jugador acabé harto.
¿Su plato preferido de la gastronomía navarra?
Las pochas, sin duda. Soy muy de cuchara. ¡Me encanta! De La Rioja, el caparrón.
¿Qué comeremos en el futuro?
Cada vez tenemos interiorizado el concepto de la comida saludable. El sector se está adaptando a esas necesidades.: alimentos saludables y más sostenibles. Son dos grandes tendencias.
¿Probaría un chuletón impreso en 3D?
La gente que lo ha probado dice que sabe diferente, que tiene su gracia. No me importaría pero sigo pensando que el chuletón de toda la vida está mejor, aunque no sé si me comeré estas palabras en unos años.
¿ Y se zamparía una barrita energética hecha con harina de insectos?
Esas cosas me cuestan más. Estuve en Vietnam hace unos años y me invitaron a una cosa de estas y no noté nada. En su día estuve en Kenia y comí serpiente y cocodrilo, pero me lo dijeron una vez que me lo había comido. Si me lo dicen antes no sé si lo hubiera probado. Esas cosas nuestros hijos lo verán más normal, aunque hay muchos que hablan maravillas de la proteína de los insectos.
¿Cree que el NutriScore, el semáforo de los alimentos prosperará como quiere Garzón?
No lo sé. La verdad es que un tema que no está despertando consenso y eso no es positivo para ninguna medida.
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