Cine
Helena Bengoetxea explora en 'Petrus' el mundo de la cantería y la vida rural
La cineasta navarra protagonizó el pase de prensa del largometraje en los Golem Yamaguchi antes de su estreno en las salas el próximo viernes 29 de mayo


Actualizado el 26/05/2026 a las 14:25
La cineasta navarra Helena Bengoetxea ha explorado el mundo de la cantería y la vida rural en su largometraje 'Petrus', bajo la premisa de que "resistir desde la belleza de lo cotidiano es una forma de estar en el mundo".
Con la vista puesta en su estreno en cines el 29 de mayo, la directora, junto con el cantero y artista Joseba Lekuona, uno de los protagonistas, y María Guzmán, productora ejecutiva, han comparecido este martes 26 de mayo ante los medios tras el pase de prensa en los Cines Golem Yamaguchi.
La película muestra una forma de estar en el mundo mediante el propio Lekuona, pero también con Elsa Plano, alcaldesa del Valle de Izagaondoa, y Simeón Hidalgo, impulsor de Petrus Museum, quienes reflexionan, trabajan y muestran su realidad en un espacio muy concreto como es el del valle y todo ello bajo un nombre que permanece a lo largo de todo el documental: el cantero medieval Petrus, quien regó la zona de obras.
La obra rescata la historia de este maestro cantero y sus piezas, que pone en valor, y se adentra en los misterios de la piedra gracias a Lekuona, quien, con más de 35 años de experiencia, ha mantenido viva esa manera artesanal "con mayúscula", como él mismo lo define, a pesar de la precariedad y la falta de apoyo, como se muestra en el largometraje.
Sin embargo, Lekuona encuentra en el mundo del lujo una oportunidad para sacar adelante su trabajo y la película explora también esa dualidad entre la cantería y los restaurantes de estrella michelín, hoteles, revistas como la Basque Luxury o el mercado del arte.
"Me ha tocado hacer de todo. Durante más de 20 años he realizado ferias de artesanía por todos los pueblos de Euskal Herria y no he vendido nunca nada. La única manera de subsistir es ofreciéndolo a un mercado que lo valora y que económicamente puede pagarlo", ha indicado.
En este sentido, Bengoetxea aborda también las contradicciones que envuelven al arte y su mercantilización, pero también las necesidades reales de los pueblos y su lucha contra despoblación.
"Me parece que el valle es bastante desconocido y en general tenemos una mirada ya precompuesta de qué significa vivir en los pueblos o qué problemáticas tiene. Buscábamos que no solo se viese el paisaje, sino también el concepto de tiempo, los trabajos que todavía se mantienen y que están ligados a las estaciones", ha declarado la directora.
Como ha resaltado, los tres protagonistas cumplen con un rol de resistencia ante las tendencias actuales; por un lado, "Lekuona, que quiere mantener su oficio, Plano, que quiere preservar un estilo de visa, e Hidalgo, que monta un museo en medio de la nada", lo cual plantea "qué entendemos por arte".
A la hora de contar, Bengoetxea muestra imágenes reposadas, centradas en detalles, en los que los sonidos del campo flotan a lo largo de las escenas; una elección que ha sido fruto de un equipo muy especializado y "con su propia pedrada", como ha agradecido.
"Rubén Marcilla, directo de fotografía, estudió cantería junto con Joseba y sabía lo que estaba haciendo. A veces parece que hueles el polvo. Y luego, la música ha corrido a cargo de Íñigo Pérez y pensó con el equipo cómo hacer música desde el siglo XXI, pero basada en cómo se afinaba en la Edad Media", ha mencionado.
También ha puesto en valor el trabajo de la sonidista Fung, quien ha planteado un diseño sonoro compuesto por pájaros específicos de la zona, de ovejas, cantería, logrando una película "sensorial", como lo ha considerado Bengoetxea.
Por su parte, Guzmán ha destacado que el hecho de rodar en una zona tan específica no renuncia a una aspiración de universalidad: "Aunque hemos concretado con nombres y apellidos y una actividad concreta en realidad lo podemos trasladar a cualquier país. Hay una intención de conservar el patrimonio y resistir a que desaparezca".