Maneras de emprender
El cascantino que acerca el mundo profesional de la preparación física al deporte más amateur
David Jiménez García, de 34 años, inauguró hace 10 Testia Sport, un negocio con el que busca trabajar la medición deportiva a nivel amateur


Actualizado el 10/01/2024 a las 09:26
"Lo que no se mide no se puede mejorar”. Trasladar esa idea a clubes deportivos regionales, centros de actividad física o cualquier persona interesada en conocer cómo mejorar su estado de forma fue el primer obstáculo que tuvo que superar el cascantino David Jiménez García, de 34 años, cuando dio vida a su negocio de análisis y mejora del rendimiento deportivo, Testia Sport. Eso fue en 2014 y entonces visitaba centros y hacía llamadas desde una habitación en casa de sus padres. Hoy cuenta con un espacio de entrenamiento y asesoramiento donde acerca el mundo profesional de la actividad física al deporte más amateur.
Su idea de negocio, integrar máquinas de medición al entrenamiento deportivo fuera de un ámbito profesional, surgió a raíz de las prácticas que desarrolló tras licenciarse en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la UPV. “Entonces estaba en el equipo de fútbol de Murchante y hacía de preparador físico”, explica. “Me di cuenta de la escasez de medios que existe en el deporte regional o amateur en comparación con el nivel profesional, y me animé a incorporar lo que había aprendido”, relata. “La idea es testar al deportista para obtener información precisa sobre su estado de forma y a partir de ahí diseñar un entrenamiento personalizado”, dice. Y lo hace incorporando equipos profesionales como bandas de frecuencia cardíaca, foto células para medir tiempos o plataformas de medición corporal.
Trabaja con clubes que buscan conocer y mejorar el rendimiento de sus deportistas y con centros que ofertan test físicos a sus usuarios. Además, en 2022 se atrevió a dar un paso más y abrió su propio espacio, ubicado en Cascante, donde ofrece los servicios a particulares.
Aunque sabe que pertenece a un sector en auge, David Jiménez cree que los clientes buscan un entrenamiento asesorado por profesionales y en grupos reducidos, más que ejercitarse en una clase llena sin monitor. De ahí que su apuesta sea por la personalización. “Hacemos una valoración inicial, no solo de la condición física, sino también de las preocupaciones y hábitos del cliente, y a partir de ahí diseñamos un programa de sesiones”.
David Jiménez también ha puesto su foco en desarrollar la salud comunitaria y trabaja desde hace años con ayuntamientos riberos para estudiar cuál es el impacto real en la salud de los vecinos que acuden a los cursos deportivos municipales. “Analizamos la condición física de los usuarios de un curso, y lo volvimos a hacer meses después para ver el impacto en su salud”, cuenta. También ha asesorado a consistorios en el diseño de gimnasios o parques deportivos al aire libre.
Además, participó en la puesta en marcha del programa ‘Suma Pasos Ribera’, una iniciativa que persigue la prevención del sedentarismo mediante el incentivo de la actividad física.
En la actualidad está inmerso en un proyecto que busca reducir el absentismo laboral y los dolores derivados de la jornada o de los puestos de trabajo. “La idea es combinar un servicios de fisioterapia con una aplicación en la que se muestren las rutinas de entrenamiento”, adelanta.
EMPRENDER EN EL PUEBLO
“Emprender en un pueblo no es más complicado que hacerlo en una ciudad”, opina. Aunque sabe que tiene menos clientes potenciales, cree que es más sencillo convertirse en referencia. “La gente me conoce, sabe de mi trayectoria, y eso hace que me tengan como referencia en la zona”, explica. Eso sí, tras 10 años de trayectoria emprendedora reconoce que hay que saber tener la mente abierta. “Muchas veces nos enamoramos de nuestra idea de negocio, pero hay que dejar asesorarse por otras personas del sector”, cuenta. La clave, dice, es tener capacidad de adaptación. “Y no esperar a que esté todo perfecto para arrancar”, termina.


