Maneras de emprender

El empeño de las hermanas Lafón en hacer de Pamplona una ciudad 'veggie'

Zuriñe, Saioa y Bidane Lafón Los Arcos iniciaron hace ocho años su periplo emprendedor con la repostería vegana como marca diferencial

Las hermanas Zuriñe y Saioa Lafón posan en su tienda Veggie Studio de Carlos III
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Las hermanas Zuriñe y Bidane Lafón posan en su tienda Veggie Studio de Carlos III
Las hermanas Zuriñe y Saioa Lafón posan en su tienda Veggie Studio de Carlos III

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Begoña Goitiandia

Actualizado el 18/11/2023 a las 15:24

Las hermanas pamplonesas Zuriñe (1987), Saioa (1991) y Bidane (1994) Lafón Los Arcos se embarcaron en su viaje emprendedor hace casi ocho años. Durante el trayecto, han inaugurado dos cafeterías, dos obradores y una tienda de repostería. También traspasaron su primer local, ubicado en la plaza del Castillo, y la pandemia les obligó a escoger entre su segunda cafetería, en Iturrama, o el obrador con el que querían ampliar el negocio. Apostaron por este último. Hoy, cuentan otro obrador más grande desde el que abastecen, además de la tienda ‘take away’ que inauguraron en marzo de 2022 en Carlos III, varios locales hosteleros de la capital navarra. Y lo hacen con una plantilla de cinco personas, además de ellas tres. “Hay algo que nos caracteriza: si queremos algo, lo hacemos; si funciona, genial, y si no, lo cambiamos”, describe la mayor de las tres, Zuriñe.

La primera parada de este periplo emprendedor fue una cafetería vegana en la plaza del Castillo. En ella testaron con la clientela pamplonesa una carta con producto dulce y salado que compraban a proveedores. Y llegó lo que ellas denominan “el primer punto de inflexión” de su negocio, Veggie Studio. “Nos dimos cuenta de que lo que ofrecíamos no estaba bien, así que pasamos a elaborarlo nosotras”, cuenta Zuriñe. “Eso coincidió con que nuestra clientela empezó a ser gente joven, que se movía por las zonas universitarias de la ciudad, y a la que pillábamos muy lejos”, añade. Pocos meses más tarde, traspasaban ese local y abrían otro en Iturrama, con producto de elaboración propia y enfocado en estudiantes. “Aprendes que si quieres ir a por un público específico tienes que moverte hasta donde está. No importa tanto cuánta gente hay en un sitio como puede ser la plaza del Castillo, sino dónde están los que me interesan a mí”, añade.

“Ahí nos dimos cuenta de que era un buen momento para abrir un obrador y dedicarnos a vender a terceros”, continúa. En medio de todo el proceso burocrático se decretó un estado de alarma por la pandemia del coronavirus y eso les obligó a mover ficha de nuevo. “La pandemia nos hizo parar a pensar, y hacerlo siempre es algo bueno”, reflexiona. “Cuando las cosas van bien, corres el riesgo de acomodarte, pero de repente aparece un obstáculo y te obliga a repensar tu negocio”. “A mí me ha costado aprenderlo, pero llevo años emprendiendo y he entendido que las cosas no llegan por buena ni mala suerte”, explica. Tras unos meses de “lloros y facturas”, en enero de 2021, con la licencia ya expedida por el Ayuntamiento de Pamplona, consiguieron inaugurar su deseado obrador y pasar a abastecer de repostería vegana a otros locales pamploneses.

El siguiente “punto de inflexión” del viaje emprendedor de estas tres hermanas coincidió con la llegada de un nuevo socio. “Un día apareció por la puerta de nuestro obrador Jorge Goicoechea, empresario hostelero y marido de una clienta que es la dueña de la cafetería Fika de Pamplona. Él lo vio claro. El negocio crecía, no dábamos abasto y necesitábamos mudarnos”, rememora. En 2022 se trasladaron a un nuevo obrador de 400 metros en Huarte, ampliaron plantilla y abrieron su primera tienda de repostería vegana para llevar. “Para nosotras fue un punto de inflexión grandísimo, porque por primera vez estábamos viendo el negocio desde fuera a través de los ojos de Jorge”, cuenta.

A corto plazo, tienen en mente reemprender la cafetería en Iturrama, que verá la luz en 2024 y con la que buscan “volver a conectar con el público universitario”. “Queremos retomar un espacio donde te puedas quedar y ofrecer una experiencia completa”, termina.

VEGANAS COMO MARCA DIFERENCIAL

“Para nosotras ser empresarias no es ofrecer lo que tú quieras vender, es dar lo que el cliente necesita”. “Debes entender qué problema tiene el cliente para poder solucionarlo”, explica. Por ello, durante todo el camino recorrido, “ser veganas” ha sido su marca diferencial. Aunque confiesan que tenían muy claro desde el inicio que su público no iba a ser solo vegetariano o vegano -de hecho, solo 20% lo es-, les movió la idea de “crear un sitio que estuviese pensado para el público vegetariano, alérgico o intolerante, que tiene problemas para encontrar productos con la confianza y tranquilidad que necesitan”, explica. “Pero ha llegado el momento en el que ser veganos no es algo que nos distinga, sino algo fundamental en nuestra cocina”, detalla. Ahora se centran en “compartir con el cliente cómo trabajamos, cómo nos buscamos la vida para hacer repostería sin huevos, mantequilla o leche”. “Queremos contarle a la gente un poco más de la historia de nuestros productos”, termina.                                                                                                                                                   

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