El Rey entrega la Medalla de Oro de la CEN a Manuel Torres, “un innovador”

Felipe VI alaba el “alto grado” de formación académica y técnica de Navarra

Felipe VI llega a Baluarte para entregar la Medalla de Oro de la CEN al empresario Manuel Torres
Felipe VI llega a Baluarte para entregar la Medalla de Oro de la CEN al empresario Manuel Torres / José Carlos Cordovilla / EFE/EP / GN / Casa del Rey

M. Carmen Garde

Actualizado el 21/11/2019 a las 16:51

Tan solo dos días antes Manuel Torres Martínez (Aljucer, Murcia, 1938) aseguraba que no era hombre de lágrima fácil. Pero ayer, este empresario que se hizo navarro de adopción a los 23 años cuando llegó a trabajar en Papelera Navarra y que ha construido un grupo internacional que da empleo a 700 personas y factura 160 millones, se emocionó y emocionó. El millar largo de invitados (políticos, empresarios, organizaciones sociales, etc) que acudió ayer a la sala principal de Baluarte se rindió ante su persona. La Medalla de Oro de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) - la quinta de su historia- para agradecerle a este empresario la “riqueza aportada a Navarra” estuvo acompañada de abundantes aplausos y palabras de admiración al fundador de MTorres Diseños Industriales.


El homenaje estuvo presidido por el rey Felipe VI, con quien Manuel Torres mantiene una buena amistad trabada a lo largo de años. La firma MTorres fabricó un velero de fibra de carbono que tripuló el entonces Príncipe y en junio del año pasado, Felipe VI visitó las instalaciones de la firma en Torres de Elorz. “Querido Manolo”, le dijo su Majestad en su discurso en dos ocasiones. Y Torres también dejó clara su admiración por el Rey en sus primeras palabras: “Hoy me siento especialmente feliz por su compañía, por su cercanía y porque al Rey de España lo tenemos, hoy, de nuevo en Navarra”.


Tres horas en Pamplona


Exactamente, fueron tres horas la que don Felipe pisó la capital navarra. Eran las 11.26 horas de la mañana cuando el coche con las banderas de la Casa Real apareció en la plaza de Baluarte. Vestido con un traje gris de raya diplomática, Felipe VI fue recibido por la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite; el delegado del Gobierno de España en Navarra, José Luis Arasti; el alcalde de Pamplona, Enrique Maya; el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi y el presidente de la CEN, José Antonio Sarría.


En el interior, esperaban para saludarle cuatro expresidentes (Alli, Sanz, Barcina y Barkos) y ocho consejeros (todos menos tres designados por Geroa Bai (José Mª Aierdi, Itziar Gómez y Ana Ollo), Eduardo Santos (Podemos) y Rebeca Esnaola (propuesta por el PSN).


A pesar de una manifestación en las inmediaciones en contra de la presencia real y que, desde 2015, el Gobierno de Navarra no le ha invitado oficialmente, don Felipe inició su discurso de forma afectuosa hacia esta tierra: “Me alegra mucho volver a Navarra”. El monarca destacó el “nivel muy alto de formación académica y técnica” de Navarra. Y aseguró que Navarra goza de una “economía dinámica, abierta y competitiva, cuyo crecimiento está protagonizado por el sector servicios y el industrial y donde existen importantes referentes empresariales en muy diversos ámbitos”.


La joven Irene Sopelana, del centro de educación especial Isterria, fue la encargada de llevar la Medalla de Oro hasta el Rey. Felipe VI tardó varios segundos en deshacer el enredo de la cinta hasta que logró anudarla al cuello de Manuel Torres, ante la mirada de la presidenta Chivite y la ministra de Industria en funciones, Reyes Maroto. Entonces, el protocolo se rompió y don Felipe y Manuel Torres se fundieron en un abrazo.


Para entonces, el público ya conocía un poco más de Manuel Torres porque había visionado un emotivo vídeo en el que salían amigos y trabajadores como José Mª Zabala, Primi Suescun y Miguel Albero, así como su hija, dedicándole palabras de cariño y respeto. Con el galardón, Torres fue al atril. La emoción le pudo. El auditorio empatizó con él y le ayudó con aplausos a llegar al final de su discurso. Se detuvo hasta en seis ocasiones. Habló de su pasión por la creatividad, de su perseverancia a pesar de la extorsión de ETA, de su deseo de seguir creando, pero las ovaciones llegaron cuando le dijo a su mujer, Amparo Lusarreta: “No sabría cómo corresponderte todo lo que me has dado en esta inolvidable vida juntos” y cuando se dirigió a sus dos hijos (Yolanda y Eduardo - este último llegó por sorpresa la noche anterior desde Seattle donde vive): “Estoy muy orgullo de vosotros”.


El acto oficial duró algo más de una hora y cuarto. A continuación, donde Felipe se reunió con el comité ejecutivo de la CEN y mantuvo dos audiencias (think tank Institución Futuro y Navarra Capital). Pasaban las 14.20 horas cuando el Rey salía por la puerta de Baluarte. Le despidió Manuel Torres con su familia, junto a Miguel Induráin y autoridades. Más abrazos. Y antes de subir al coche camino del aeropuerto (viajó junto a la ministra en funciones Maroto), don Felipe se acercó hasta el público que portaban banderas de Navarra y España. Se dio un baño de cariño de un centenar de navarros. A esa hora lucía, como hace días no se veía, el sol en Pamplona.

 

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