x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
Fundador y presidente del grupo Mtorres

Manuel Torres: “La oferta más jugosa para comprar mi empresa ha sido china, pero no vendo”

El hombre que recibió “diez o doce” cartas de extorsión de ETA y tardó “tres segundos” en decidir que no pagaría repasa su trayectoria vital y empresarial, además de la actualidad económica y política, en víspera de recibir de manos del Rey la Medalla de Oro de la CEN

Manuel Torres, delante de la máquina  para fabricar componentes de aeronaves en fibra de carbono.

Manuel Torres, delante de la máquina para fabricar componentes de aeronaves en fibra de carbono.

Actualizada 19/11/2019 a las 09:02
A+ A-

Manuel Torres Martínez (Aljucer, Murcia, 1938) aparece para la entrevista con una chaqueta de punto gris con el logotipo de la empresa. Llega a las instalaciones de Torres de Elorz en taxi. Es domingo, hace frío y no ha querido conducir el coche que compró hace quince años. Dirige un grupo con más de 700 empleados por todo el mundo con 168 millones facturados en 2018, pero no sabe a cuánto asciende su sueldo. “El que me dé mi mujer”, cuenta despreocupado. Confiesa que no tiene caprichos, salvo invertir en proyectos. Abre la puerta de su despacho y la mirada se va hacia su mesa. Está, literalmente, llena de papeles y piezas. Sin hueco para un folio más. “El tiempo en ordenar lo dedico a pensar en nuevos inventos”, se excusa. Cerca, una estantería alberga fotos y premios. No hay ninguna con políticos navarros. Enseña orgulloso la de su biznieta, Emily, de apenas catorce meses. Luego, señala otra con su compañeros de clase de FP en Murcia, donde este fresador cursó estudios. Y, por supuesto, la de su mujer (Amparo Lusarreta), sus dos hijos (Yolanda y Eduardo) con dos de sus cuatro nietos junto a los Reyes. Hay varias distinciones, pero se le alegra el semblante cuando muestra el diploma de doctor honoris causa de la Universidad Politécnica de Cartagena. Asegura que la Medalla de Oro que la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) le entregará mañana estará a la altura del título honorífico.

Sus colegas le van a mostrar su respeto y su cariño. ¿Es hombre de lágrima fácil?
No. A esta edad uno está muy baqueteado. Seguro que me emocionaré, pero no creo que se me salten las lágrimas, aunque no sé como responderé. Va a ser un día muy especial, con muchos amigos...


¿Y a quién admira Manuel Torres?
A Juan de la Cierva, a Isaac Peral y al hombre más grande del siglo XX en Navarra, Félix Huarte.


Mañana le reconocen la riqueza que ha generado en Navarra . ¿Se atreve a ponerle cifras?
No sabría, pero hace año y pico pedí datos de cuánto aportábamos a la sociedad. No solo la empresa, sino también los empleados, con el IRPF. Lo importante es el conjunto. Aportábamos 27 millones al año a la Hacienda foral. Para mí el dinero nunca ha sido un fin, sino un medio.


¿Echaba de menos un gesto de agradecimiento?
No. Ya me dieron la Cruz de Oro de Carlos III y he tenido muchos reconocimientos. Lo que yo hago lo hago por vocación, por mi pasión creativa. Y todas las recompensas que yo pueda tener ya me las da mi trabajo. No espero agradecimientos. Por eso, como no los espero, los valoro más.


¿Y qué le ha dado Navarra a usted?

Para empezar, lo más importante, una lumbierina, mi mujer (se ríe). Y mis hijos llevan el apellido Torres Lusarreta, una buena mezcla. Me ha dado mucho. Cuando empecé, había un plan estratégico con un estímulo fiscal: durante cinco años estuve exento del 95% del impuesto industrial y con libertad de amortización. Me sentí arropado y nos permitió crecer.


Plantas en EE UU, Alemania, Italia... ¿Manuel Torres es el Bill Gates navarro?
(Risas) No, para nada. Bill Gates es una persona fuera de serie, como Amancio Ortega. Son personas excepcionales. Además, no he retirado casi beneficios. Se quedan en la empresa.


Cuando está solo y echa la vista atrás, ¿qué piensa de lo que ha sido su vida?
Es que yo no miro hacia atrás. Mi mente está diez años por delante. No tengo tiempo para pensar en el pasado, salvo para recoger buenas experiencias. No me detengo a saborear. Pienso más en lo que me queda por hacer. Me veo con enorme lucidez y que no he llegado a mi techo intelectual.


Si solo pudiera utilizar una única palabra para definir su trayectoria. ¿Cuál sería?
Creatividad. Si me permite, una frase: pasión por la creatividad.

 

UN NIÑO REBELDE


Tiene 81 años. ¿Cómo era Manuel Torres niño?
Rebelde, anárquico, mimado, caprichoso. Entendí que lo importante en la vida es la libertad y la dignidad, por lo que merece la pena trabajar y luchar. Era rebelde hasta con la parábola de los talentos. Pensaba que el Creador debía dar a todos las mismas oportunidades. He demostrado con mi vida que con poco talento se puede devolver mucho.


El menor de seis hermanos, su padre falleció cuando usted tenía dos años. ¿Eso ha influido en su carácter emprendedor?
No sé. Como no lo conocí no puedo valorar qué me ha faltado. Me criaron mi madre y tres hermanas. Otros dos hermanos eran mayores y se habían independizado. Me consintieron mucho. Por eso, venero a las mujeres. Mi abuelo fue muy importante. Tenía un molino en la acequia de la huerta y yo lo analizaba. Creo que, desde entonces, me atraía lo desconocido. Al final, la clave de MTorres ha sido aprender lo desconocido. Aprender lo conocido me parecía perder el tiempo.


Con 14 años se plantó en Madrid a trabajar de botones.
Me llevó un hermano mío. Se llamaba Manufacturas Metálicas Madrileñas. Como botones iba de un departamento a otro llevando notas. Había mucha maquinaria y me encantaba que explicaran cómo funcionaban. Luego, volví a Murcia y estudié fresador. Había aprendido tanto que pronto saqué el título. Mi universidad ha sido el molino de mi abuelo, la empresa de recauchutado de neumáticos que mi madre llevó a la muerte de mi padre y los dos años de botones.


¿Su madre disfrutó de su éxito?
Todo, pero desde el cielo. El año pasado decidí celebrar el día de la mujer en MTorres. Le dije al responsable de First Lego League que quería niñas campeonas del mundo en robótica, que siempre eran chicos y que íbamos a homenajear a nuestras madres. En la final mundial, en Detroit, ganaron. ¿No cree que en eso hay algo sobrenatural? Soy creyente. Algo tuvo que ver mi madre.


Su aterrizaje en Navarra fue como jefe de mantenimiento a los 23 años en Papelera Navarra. ¿Qué significa esa empresa?
La siento como algo mío. Le di lo mejor durante cinco años. Recuerdo que había decido irme y cobrado el finiquito. Era antes de Semana Santa. La víspera se averió una máquina. No era ya trabajador pero sacrifiqué mis vacaciones porque era mi obra, mi máquina. Me quisieron pagar, pero no cobré. Les dije: hay cosas en la vida que no tienen precio.


De esa época le gusta contar que invirtió sus ahorros para comprar un piso en una máquina que había diseñado porque en Papelera no había presupuesto.
¡Imagine! Vivía de patrona. Me quería casar, pero le dije a mi novia que si la inversión no salía bien había que retrasar tres años la boda. No era como ahora, que enseguida viven juntos...


Salió bien y decidió hacerse autónomo y seguir su camino como inventor autónomo.
Bueno, antes volví a Murcia y trabaje un par de años en una empresa, pero luego regresé a Navarra y estuve bastantes años diseñando máquinas por mi cuenta. Las inventaba y, como no podía fabricarlas, las encargaba a un taller de Landaben. Fui haciendo ahorros para construir esta empresa. No pedí crédito.


Monta la empresa en 1975, con un franquismo moribundo y una ETA en auge. ¿Cuántas cartas de extorsión recibió?
Diez o doce. No pague nunca. Por principios. Pensaba: me podrán matar pero no doblegan mi dignidad. Cuando recibí la primera carta, decir ‘no’ me costó tres segundos. A mi mujer, le costó diez y a mis hijos, veinte. Me compré un coche blindado, pedí licencia de armas y me construí, ilegalmente, una galería de tiro en Murcia, donde me entrenaba los fines de semana para ser mejor que ellos. De mi generación, hay pocos empresarios en Navarra. En aquella época, para ser empresario había que echarle narices.


¿No barajó llevarse la empresa?
¡Nunca! Eso era una cobardía. Me hicieron fuerte y esa fortaleza fue vital para que otros poderes de la época no me destruyeran.


Ha conocido a muchos políticos en su trayectoria. ¿De quién guarda mejores recuerdos?
De Juan Cruz Alli. Y con las tres presidentas, Barcina, Barkos y Chivite, me llevo bien.


Si hoy fuera joven y tuviera una idea creativa, ¿se quedaría aquí a desarrollarla o se iría a otro país?
Esta empresa, aquí, en Navarra, es un milagro, porque España no es el país adecuado para una empresa de innovación y creatividad. No se valora. Aquí vale más la especulación porque, entre otras razones, los españoles no confiamos en los españoles. Somos expertos en restar. Dicho eso, si volviera a nacer, no me iría a otro país. No renunciaría a mis raíces.


Imagine un joven con ideas rompedoras. ¿Qué consejo le da?
Que sólo podrá ser empresario cuando esté en condiciones de decirle a un empresario: usted tiene un problema y yo tengo la solución. Así empecé mi primer negocio, con la familia Lantero. Y la segunda clave es: ¿qué ofrece de nuevo al mercado? Tiene que anticiparse, tener visión y diferenciarse.


Es un gran aficionado del ciclismo. ¿Alguna pájara habrá tenido en su trayectoria empresarial?
Fracasos he tenido pocos y, casi siempre, por influencias políticas. Afortunadamente, cada vez menos. Tenía la mejor máquina de eólica del mundo y no nos dieron licencia en algunos sitios...


Su grupo tiene 168 patentes y solo 24 están en explotación.
La patente caduca a los 20 años. Y de todas, éxito quizá sólo tienen el 10%. Hay patentes se hacen para proteger. El producto estrella que tenemos hoy, una máquina para la fabricación de componentes de aeronaves en fibra de carbono, tuvimos once años la patente sin ser capaces de venderla. Vamos diez años por delante. Luego, cuando vamos a vender a empresarios nos dicen que quieren evolución. No revolución. Y nosotros somos rompedores.


¿Qué trama ahora?
Mi tiempo lo dedico a luchar contra el coste del cambio climático, pero utilizando las tecnologías que dominamos. Apostamos por las renovables. Queremos abaratar el coste de los componentes de los aerogeneradores y crear baterías que acumulen la energía que no se utiliza, algo que ahora no resulta rentable.


¿Cuántas ofertas ha tenido para vender su empresa?
No muchas porque saben que no está en venta, pero hay continuamente. ¿La más jugosa? Una china, pero no vendo.


Su vida ha sido el trabajo y el trabajo ha sido su vida. ¿La familia lo ha entendido?
He tenido suerte con mi mujer. Soy desordenado. La conocí porque un cuñado suyo era compañero mío en Papelera Navarra. Fui a Lumbier, la conocí y me gusto mucho. Recuerdo que estaba con gripe y ella iba a venir a la casa donde yo estaba a patrona. La dueña quería ordenar mi habitación, llena de papeles. Le dije: No toques nada. Que me conozca como soy. No le engañé en mi forma de ser. Ella es muy generosa y si la veo feliz es que ha hecho algo altruista. Se lo noto en la cara.


¿Por ejemplo?
Se encontró con una conocida con dificultades para andar y le compró un coche adaptado a sus deficiencias. Mi mujer es así. Luego, mi cuñado era misionero paúl en Cuba y creamos una Fundación en la empresa para ayudar a necesitados de allí. Él falleció hace dos años y toda la labor altruista en la misión la lleva mi hija. Hace varios viajes al año y, justo ahora, ha estado en Cuba y ha coincidido con el rey Felipe en una recepción.


Su hijo está en la planta de EE UU. Su hija está aquí. ¿Es su sucesora?
Sí. Lleva mis genes. Tuve una enfermedad, leucemia, y ella me ayudó. Es la que más se parece a mi en el carácter.

 

RECESIÓN Y POLÍTICA


¿Cómo es Manuel Torres como jefe?
Depende. Normalmente, soy uno más. Pero cuando hay que poner a alguien firme, lo pongo. Si en algún momento no te pones firme, la empresa se va al garete. Tengo carácter, pero soy comprensivo.


¿Nota la recesión económica?
Sí, se aprecia una ralentización. El papel está flojo, la aeronáutica también. Boing tuvo mala suerte de tener dos accidentes seguidos y tiene 500 aviones parados. En eólica tenemos parques en los que, si se trabaja, hay potencial.


¿Qué pensó cuando vio el abrazo entre Iglesias y Sánchez?
Sorprendido. Como cualquier ciudadano. ¿Para qué hacer elecciones si ha salido perdiendo? ¿Te crees que de la noche a la mañana Sánchez pasa de decir que Iglesias le quita el sueño a abrazarse? Eso crea desconfianza en los ciudadanos. ¿Qué va a pasar ahora? Si el Gobierno es débil, los nacionalistas le van a pedir más, lo imposible. O cede o nuevas elecciones. No hay más.


¿Y cómo ve a Navarra?
Algo ha mejorado. Un Gobierno del PSN con Geroa Bai, mejor que Geroa Bai con Bildu. Parece que van a bajar los impuestos. Soy un empresario muy atípico y con los de finanzas hablo poco.

Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Solo 0,27€ al día (Suscripción Anual)
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que necesitas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra