Reurbanización
La evolución de Sarasate: de un paseo inexistente hasta el monumento que nunca se inauguró
Lo que hoy es el paseo de Sarasate fue en el medievo parte de los campos de la Taconera. En 1706 se levantó el edificio de la Casa de la Misericordia, primero del frente más próximo al actual II Ensanche


Publicado el 18/02/2024 a las 05:00
Pamplona, principios del siglo XV. La ciudad ostenta la capitalidad de un reino independiente y geoestratégico. Pamplona vive y muere murallas adentro. Fuera, un largo foso recorre el perímetro del lienzo de la extensísima muralla que protege a la pequeña capital. Al sur de Pamplona, en la población de San Nicolás, el foso linda con zonas de cultivo, lo que se conocía como los campos de la Taconera y que recorren la superficie que ahora acoge al paseo de Sarasate, la calle Ciudadela y el Bosquecillo hasta llegar al actual parque homónimo. Era un lugar extramuros, fuera de las calles fortificadas.
Pongamos a un vecino imaginario de esa Pamplona medieval, aquella separada por tres núcleos de población: la ciudad de Navarrería, la población de San Nicolás y el burgo de San Cernin. Saturnino Goñi. Nuestro pamplonés imaginario medieval y vecino de San Nicolás, va a guiarnos en un paseo por fuera de las murallas. Es una fría mañana de febrero de 1403. Saturnino sale a primera hora por el portal de la Zapatería, también conocido con el nombre de María Delgada, del Mercado o de la Traición. Se situaba al final de la actual calle de San Antón.
Nuestro medieval cicerone dobla a la izquierda y continúa por lo que hoy sería la calle Ciudadela. En la esquina (donde ahora se sitúa el banco de Sabadell, en Sarasate, 38), se levantan dos torres circulares de diferente altura, según al descripción del historiador Juan José Martinena, conocidas como Torredondas. Saturnino se adentra en el actual paseo de Sarasate. Antes, como se ha dicho, se integraba en los campos de la Taconera.
Prosigue de forma paralela a la muralla medieval de San Nicolás. Recorre el actual paseo de Sarasate, salpicado de pequeñas huertas a su derecha, escarchadas por el frío del rocío de una mañana de febrero. Sobrepasa el portal de San Nicolás, situado -se supone- junto a la actual iglesia fortificada, y continúa hasta la puerta de Triperos, donde ahora se sitúa casa Baleztena, en la esquina de la actual plaza del Castillo.


EL NUEVO SARASATE
Nuestro imaginario Saturnino se pierde entre el tumulto de las calles. Sin saberlo, ha recorrido un paseo por entonces inexistente, ahora a las puertas de una reurbanización que busca romper con el efecto frontera que ya existía en esa Pamplona del siglo XV. El objetivo del nuevo equipo de gobierno de Asiron es el de lograr un paseo de plataforma única -sin rampas ni escalones- y que mantenga todo el arbolado. Los técnicos llevan años diciendo que todo no se puede, que la losa única conllevaría la tala de árboles.
Pero volvamos a la historia. Año 1580. Pamplona ha vivido la unificación de sus burgos con el Privilegio de la Unión (1423), gracias a Carlos III, y ha sido conquistada por Castilla en 1512. Nueve años después, en 1521 las tropas castellanas, apoyadas por soldados de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa sofocan el último intento por recuperar el reino en la batalla de Noáin. Navarra queda anexionada definitivamente a la corona castellana, lo que también afectará a su posterior fisonomía.
Pamplona sigue manteniendo su importancia geoestratégica. Donde ahora se ubica el palacio de Navarra, existía entonces el castillo de Fernando el Católico. Estamos en la Edad Moderna. La principal diferencia respecto a la Pamplona de 1403 es que se han expandido sus murallas y se construye la Ciudadela. La capital, una vez proyectada la Ciudadela, refuerza sus fortificaciones.
La Ciudadela y la flamante muralla que manda construir Felipe II ofrecen un nuevo aspecto a la ciudad con cambios sustanciales. El portal de San Nicolás, que en época medieval se encontraba junto a la iglesia del mismo nombre (ahora en la Taconera) se sitúa, en 1580, en la actual avenida de San Ignacio, donde antes se ubicaba el cine Carlos III. Con el nuevo trazado de las murallas, aquellos campos que hoy son el paseo de Sarasate ya forman parte de la ciudad, emparedada entre la nueva muralla y la antigua.
Lo que ahora es el paseo de Sarasate, por entonces, sigue siendo un terreno sin edificaciones en su frente sur, el más próximo al II Ensanche. Viajemos al siglo XVIII. Muchos pamploneses desconocerán que la Casa de la Misericordia, una entidad querida por su labor de beneficencia, se ubicó inicialmente en esos terrenos que un par de siglos después se dedicaron al violinista Pablo Sarasate.


En 1702, se inicia la construcción del enorme y sobrio inmueble que ocupaba, como recogió Martinena en un reportaje de julio del pasado año, desde el actual portal 3 hasta el patio contiguo al edificio de correos. Ahora taparía la entrada a la calle García Castañón. En 1706, la Casa de Miseriocordia comenzó su actividad. Pamplona demostró una vez más su generosidad, con donaciones y “mandas pías” de los vecinos de la ciudad.
El todavía inexistente paseo de Sarasate empezaba a cobrar forma en aquellos primeros años del siglo XVIII. Mientras tanto, gracias a la ampliación de las murallas de la ciudad, culminada en 1665, la Taconera se consolidó como el espacio de recreo de aquella Pamplona constreñida por las fortificaciones. El ayuntamiento ya pagaba por el cuidado de los árboles que entonces se levantaban en el parque al que viajarán las esculturas de los reyes de Sarasate.
El paseo de Valencia, los Fueros, Escolapios, el Vínculo y casa Alzugaray
El primer edificio que se levantó en lo que hoy es el paseo de Sarasate, en su lado sur -el más próximo al II Ensanche- fue la Casa de Misericordia. El lado próximo al Casco Viejo, tras el derribo de la muralla medieval, quedaba acotado por la hilera de edificios que discurrían paralelos a la forificación. La Meca permaneció en este céntrico bulevar hasta 1924, cuando hubo de derribarse por un incendio. Para entonces el paseo ya se llamaba de Sarasate y tenía un aspecto muy similar al actual.
Porque antes de Sarasate fue paseo de Valencia, incluso de forma oficial, desde 1850 hasta 1904, cuando el Ayuntamiento de Pamplona decide dedicárselo al genial violinista Pablo Sarasate (Pamplona, 1844-Biarritz, 1908). Prudencio Valencia era un insigne escribano y notario eclesiástico del siglo XIX, nacido en Bargota, y que prosperó con rotundidad en Pamplona.


Los primeros edificios que fueron dando forma urbanística al paseo fueron la Casa de Misericordia (1706), el Mesón de los Carros, después Parador General (1739) -en la parcela donde después se instaló Caja Navarra, ahora Caixabank-, que años después fue el colegio Escolapios, la Casa de Hornos (1764) -el Vínculo-, donde ahora se levanta el edificio de Correos. Ya en el siglo XIX, el consistorio construye la nueva Alhóndiga en la parcela del banco de España y se culmina en 1851 la Diputación foral de Navarra, sede actual del Ejecutivo.


La Casa de Baños (1854) se ubicó entre las calles del Vínculo y Alhóndiga, donde ahora se levanta un edificio de viviendas cuya trasera da a la plaza del Vínculo. A finales del siglo XIX, se acomete la gran reforma del paseo, que le da el aspecto actual con la forma elíptica y cerrada por la Audiencia. Y en 1865 se levantó la majestuosa Casa Alzugaray -en el actual Sarasate 38- , que fue sede del Gobierno civil de 1879 a 1914. Ya en el siglo XX y tras el intento del ministro Gamazo de eliminar el régimen fiscal propio de Navarra, se levanta el monumento a los Fueros en 1903, nunca inaugurado.
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