Pamplona

La geolocalización del móvil tumba la coartada de un infractor de récord: conducía él y no su madre

El acusado de circular a 132 km/h por la zona del puente de Miluce en Pamplona señalaba a su madre. La posición de los móviles ha servido para condenarlo a 3.300 euros y a tres años y medio sin conducir

El coche a 132 km/h fotografiado por el radar en Miluce
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El coche, a 132 km/h, fotografiado por el radar en MilucePolicía municipal de pamplona
El coche a 132 km/h fotografiado por el radar en Miluce

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Gabriel González

Actualizado el 05/05/2026 a las 09:17

Fue una velocidad de récord, la más alta registrada hasta entonces en un tramo urbano de Pamplona: 132 km/h en la zona del puente de Miluce, donde el límite es de 50. Tres días después -era febrero del año pasado-, el mismo coche volvía a ser captado en ese punto, esta vez a 119 km/h.  Como el conductor no fue identificado en el momento, ¿quién iba al volante en ambas ocasiones?  Un joven que acaba de ser condenado a pagar una multa de 3.300 euros y a tres años y seis meses sin conducir por un delito continuado contra la seguridad vial. A pesar de que señalaba a su madre como conductora (era la titular del vehículo), la geolocalización de los móviles ha servido para desmentirlo.

Las dos velocidades fueron captadas por la Policía Municipal de Pamplona los días 19 y 21 de febrero del año pasado. En este tramo circular a más de 116 km/h es delito, por lo que el joven fue a juicio. Allí negó ser el conductor, dijo que en esos momentos estaba en casa e imputó a su madre la conducción. Pero los móviles y otros indicios sostenían lo contrario. 

De entrada, la policía geolocalizó el teléfono móvil  del acusado en las inmediaciones de Miluce la tarde del 19 de febrero, cuando se captó la velocidad, mientras que el de su madre aparecía alejado de esa zona. En cuanto al día 21, el teléfono de la mujer sí que fue ubicado en la zona de Miluce, pero 20 minutos después de la infracción. Y en se momento no podía ir en ese coche, porque solo 13 minutos después de haber sido cazado por el radar el coche fue parado e inmovilizado por la Policía Municipal en la Avenida de Bayona. Y al volante iba su hijo, tal y como destacó la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Pamplona nº 1. La sentencia argumentaba que si bien un móvil no localiza de forma directa a una persona, en la práctica es algo que hoy en día se puede dar por asimilado por ser un "dispositivo que ha devenido imprescindible en el uso inmediato y constante". 

Sobre el episodio del día 21, el joven dio una explicación que la sentencia tilda de “enrevesada”:  su madre llegó a casa con urgencia del hospital, dejó el coche en doble fila y, mientras ella subía a casa, él se introdujo en el coche y se marchó, para ser parado poco después por la policía en la Avenida de Bayona.  Las imágenes del radar, sin embargo,  captaron al vehículo cuando se alejaba de su domicilio, no cuando se acercaba, por lo que no podía ser su madre volviendo a casa. 

La sentencia fue recurrida por el joven, pero la Sección Primera de la Audiencia la ha confirmado. El tribunal considera que la geolocalización de los móviles, por sí sola, no acredita que el acusado condujera el vehículo, pero tampoco lo exculpa. La prueba “fundamental”, como ya señaló el juez de primera instancia, es que la madre no fue propuesta como testigo en la fase de instrucción ni en el juicio, a pesar de que, según el propio acusado, se encontraba fuera de la sala, lo que habría posibilitado su declaración para reconocer que era ella quien conducía.

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