DANA

Fernando Vidaurre, de VDR: "Nos vamos de Aldaia con tristeza porque no tenemos relevo"

El equipo navarro ha limpiado plazas de la localidad, varias calles y movido más de 3.000 vehículos con su maquinaria pesada

Un camión góndola de VDR retira dos coches en Aldaia
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Un camión góndola de VDR retira dos coches en Aldaia
Un camión góndola de VDR retira dos coches en Aldaia

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Lucas Domaica

Actualizado el 08/11/2024 a las 16:19

El aspecto que tiene la plaza Europa de Aldaia (Valencia) diez días después del paso de la DANA es la envidia de la zona. Aunque la capa marrón haya tintado la brea y los columpios por un tiempo, ya se ven las líneas blancas de los huecos para aparcar y no hace falta andar con botas de plástico. Es una escenario donde el orden predomina, todo lo contrario al caos de Paiporta. Parte de culpa de este avance lo han tenido la maquinaria pesada y los voluntarios de VDR, empresa navarra, desplazada el lunes. El resultado ha sido positivo, pero para alcanzarlo se han topado con bastantes obstáculos, ha reconocido el líder de la expedición, Fernando Vidaurre.

"Lo más difícil ha sido encontrar alguien de mando", explica. El objetivo principal de la empresa era ayudar todo lo posible en el centro comercial Bonaire, un punto crítico durante las jornadas posteriores al día D que fue centro de preocupación y especulación de fallecidos en el parking soterrado. "Llegamos por la noche y no había nadie. Fue un momento muy difícil, doce de la noche, todo oscuro, el olor, el parque horroroso... fue el momento más difícil", recuerda. Tras esta primera intentona, los desplazados, que se alojan en Manises, volvieron a las 07.30 horas del siguiente día. "Nos presentamos y en el puesto de mando de la UME estaban desbordados, no sabían qué hacer con nosotros", apunta Vidaurre comentando que decidieron irse de la zona comercial y ofrecer su ayuda en otro punto.

Los voluntarios de la empresa VDR han limpiado plazas de la localidad, varias calles y movido más de 3.000 vehículos con su maquinaria pesada
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Los voluntarios de la empresa VDR han limpiado plazas de la localidad, varias calles y movido más de 3.000 vehículos con su maquinaria pesadaEDUARDO BUXENS/ALBA CIDONCHA
Los voluntarios de la empresa VDR han limpiado plazas de la localidad, varias calles y movido más de 3.000 vehículos con su maquinaria pesada

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En la nueva ubicación les atendió la Policía Nacional y contactaron con el consistorio. "Ahí empezó todo el dispositivo", explica el empresario navarro aliviado tras unas horas en las que tuvieron que verse sin cómo ofrecer su ayuda y con maquinas de gran tonelaje presentes en las calles valencianas. Su equipo, además de estar formado por los trabajadores desplazados, se compenetró con efectivos de bomberos de Castilla y León, Sergio, que es un empresario de Aldaia, Paco, un concejal del ayuntamiento, y un agente de la Policía Local.

PONER ORDEN EN EL CAOS

El orden ha sido lo que más han echado en falta todos los trabajadores de VDR. El caos de este desastre natural ha provocado que la inmensa lista de tareas municipales de recuperación no hayan estado lideradas por ninguna figura de referencia. Si había que limpiar una calle con retroexcavadoras, esa calle no estaba cortada y el tráfico de voluntarios no paraba con el consecuente riesgo de accidentes. "El otro día me dijo un voluntario que había venido con una máquina y que golpeó a un voluntario rompiéndole la pierna. Esto pasa porque no hay orden, es un peligro y no se puede trabajar bien", comentaba un trabajador en Aldaia informando de que el voluntario acabó yéndose de la zona sin poder seguir colaborando. "Esta zona ha funcionado bien, pero con orden. Con orden. Con orden", insiste Vidaurre.

En su caso, el trabajo se ha repartido en varias fases. La primera ha consistido en la retirada de lodos, basura y elementos desplazados por la riada. En la segunda fase los protagonistas han sido las máquinas con brazo de doce metros y góndolas llegadas desde Pamplona para apilar coches y depositarlos en campas. Aunque suene así de fácil, esta tarea ha sido muy laboriosa. "Habremos movido más de 3.000 coches", detalla un trabajador de VDR. El brazo levanta el vehículo y lo apoya en el camión góndola. "Caben dos", explica Jon, conductor del vehículo pesado de VDR, que se sabe de memoria el recorrido que hace desde la calle Valencia hasta el polígono donde se almacenan de forma ordenada los vehículos.

El estado de estos coches no invitan al optimismo realmente en ninguno de los casos, pero los vecinos se agarran a la esperanza de que funcionen. Ese es el motivo por el que las maquinas tienen que colocarlos de forma ordenada y no apilada, como en Sedaví, por ejemplo, que son torres. "La gente quiere que estén así por tema de peritajes, para que los vean bien", comenta un operario. De hecho, el método de almacenaje de coches que están utilizando por obligación en Aldaia está provocando que ya no haya huecos para guardar vehículos. "Ya no sabemos ni dónde ponerlos", confiesa Jon, que reconoce ya tener ganas de volver a Navarra para ver a sus hijos. "Esto parece una película, pero estoy contento por ayudar", informa al mando del volante mientras va dejando a los lados de la calzada hileras de coches con capos abollados, ventanas y lunas rotas, y cañas de madera que brotan de los parachoques.

La tercera fase corresponde a la barrida de la calzada por parte de las retroexcavadoras. Meten la pala abajo y arrastran con fuerza. El sonido es desagradable porque roza con el suelo, pero es muy necesario. Por último, de la cuarta fase se encargan los bomberos de Castilla y León. Así, con ese orden es como Aldaia ha vuelto poco a poco a tener un tono aceptable en comparación con otras ubicaciones, aunque esté aún muy lejos de recuperar la normalidad. Muy lejos es muy lejos.

"Cuando fuimos a Paiporta Félix y yo nos dejó desmoronados", reconoce Fernando Vidaurre durante la visita que hizo a una de las localidades que más impresiona el paso de la DANA junto a su jefe de maquinaria. "El desorden era tal, el caos era tal...", añade Vidaurre lamentando que los voluntarios no tienen ningún tipo de directriz a la hora de realizar labores de limpieza. Esa es otra de las reflexiones más repetidas en la zona afectada estos días. La intención de todos es impresionante, pero el hecho de saber cómo ayudar de forma efectiva por la falta de coordinación provoca un desaprovechamiento de efectivos. "He echado de menos alguien que mande. No existe, es una sensación de impotencia", remarca Vidaurre, que se muestra eternamente agradecido a las vecinas de Aldaia, que a pesar de haber perdido todo y no tener prácticamente nada, les daban todos los días de comer. "Hay algún trabajador que dice que va a volver más gordo", señala entre risas.

Esta experiencia de VDR llega este viernes a su fin con tristeza. "Nos vamos mañana con tristeza porque no hay relevo", informa Fernando, que tiene que volver a la rutina diaria en el sector de la construcción. "Ojalá tengamos relevo. Si cogiera alguien nuestro relevo, con el conocimiento adquirido estos días, valdría", prosigue explicando que la empresa navarra se pondría en ese supuesto en contacto con el relevo para aportar contactos y consejos de la zona. "Encantados de que alguien coja el testigo. Nos vamos con tristeza porque falta muchísimo por hacer", sentencia. Esa es la realidad de Aldaia. Algo más limpio que otros puntos, pero con tarea infinita por delante y descontrol.

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