De Sarriguren a Catarroja en pick-up
Tres jóvenes navarros llegaron el martes a Valencia en un vehículo todoterreno con un maletero lleno de productos y allí se han encontrado por casualidad con otro navarro de Eugi que había bajado a ayudar


Actualizado el 08/11/2024 a las 11:16
Tres jóvenes navarros llegaron el martes a Valencia en un vehículo todoterreno con un maletero lleno de productos. La casualidad ha hecho que se hayan encontrado sobre terreno con otro navarro de Eugi que ha bajado a ayudar solo
La escena se desarrolla sobre una rotonda con una montaña de barro, un sillón blanco estilo clásico muy deteriorado y una pick-up blanca -vehículo tipo camioneta- cargada. Dentro del maletero permanece Martín García Paucar, joven de 22 años de Sarriguren. Es un vehículo que ha cedido Pagoa Servicios Medioambientales para el viaje, una empresa navarra.
García se encarga de seleccionar el producto que pasar al siguiente eslabón de la cadena humana, que es Joseph Castilla Walteros, otro joven navarro de la misma localidad. El último porta esta vez una camiseta roja básica con el escudo de Osasuna en el centro, pantalones grises con bolsillos y botas altas de plástico, elemento indispensable si se pretende ayudar en los pueblos afectados.


Coge la bolsa, cruza una calzada embarrada y la deposita en la bajera de una falla de la localidad habilitada por los vecinos de la zona para autogestionar los alimentos y materiales que les llegan. “Me he animado a venir por la iniciativa de mis amigos y por mi fuerte vínculo con Valencia”, apunta Castilla informando de que tiene una casa en la provincia y muchos amigos. “No me lo he pensado”, reconoce.
Raúl Castor Denia es el tercero en discordia. Lleva tres garrafas de agua y un bote de lejía. “Nos están pidiendo mucha”, comenta en relación al producto de limpieza. “Lo que más nos hemos quitado hasta ahora del maletero han sido mascarillas y guantes, todo producto de protección. También piden mucho detergente”, explica Castor, también de Sarriguren.
El material que han llevado estos navarros hasta la zona afectada ha sido recopilado la gran parte en centros de la Rochapea y a través de grupos de WhatsApp y Telegram en el que anunciaban el viaje- Ellos llegaron el martes sobre las 15.30 horas a Albal. Allí repartieron comida e iban preguntando a los vecinos qué cosas necesitaban. De ahí fueron a Paiporta. “Muy machacado”, puntualiza Castor sobre esta localidad que impresiona por el enorme destrozo del barranco y calles. “También piden mucho calcetines largos”, añade Castilla volviendo al tema de las necesidades.
La primera impresión suele ser la que uno se lleva de los sitios. Y de las estas localidades te llevas barro, olor y agradecimientos que no se olvidan. “A mí me ha sorprendido mucho. Parece que ha caído una bomba aquí”, reconoce Martín García describiendo el escenario apocalíptico que no desaparece en el horizonte. “La gente está desesperada, se escucha por la calle decir que lo han perdido todo”, añade mientras un niño valenciano, que en 12 años de vida ha vivido una pandemia y una catástrofe natural, lanza barro por una arqueta. “Por lo menos el coronavirus era estar en casa, pero tenían todo. Aquí lo han perdido”, añade García.
Ellos son tres, pero en la cadena falta otro eslabón y también es navarro. Siguiendo de cerca la conversación, hay un hombre canoso que se ha puesto un mono con tirantes azules por encima de una camiseta gris. Está a unos 2 metros separado y come un tupper pequeño de paella. Tiene buena pinta y él la está disfrutando después de ocho horas de trabajo en Catarroja sobre terreno fangoso.
Es un vecino de Eugi que se llama Enrique Armendáriz Martín. Ha bajado solo. "Lo justo lo sabe mi mujer", dice entre risas dando a entender que no ha avisado en el pueblo. Él conoció a través de un grupo de Telegram a otro chico que quería bajar a Valencia a ayudar y buscaba coche. "Yo buscaba un plan también", indica. Cogió, llenó ocho litros de agua del pueblo, porque asegura que no bebe otra, y se ha presentado en Catarroja. "Pensaba que no iba a haber agua corriente ni nada", comenta. Armendáriz estará una semana aproximadamente y ha conocido al grupo de Sarriguren porque la camiseta de Osasuna de Joseph le delata.
La casualidad y la solidaridad como forma de conocer lejos de casa a personas que posiblemente en su tierra iban a pasar desapercibidas.