Rusia invade Ucrania

Lágrimas de salvación en Pamplona

Los dos amigos navarros que alquilaron furgonetas para recoger a ucranianos en Polonia llegaron la noche del jueves a la Comunidad foral con cinco menores de edad y siete adultos

Ludmila Bulat abraza a su sobrino, de 5 años y residente en Ucrania hasta hace una semana, bajo la mirada de su marido, Antonio Tena
AmpliarAmpliar
Ludmila Bulat abraza a su sobrino, de 5 años y residente en Ucrania hasta hace una semana, bajo la mirada de su marido, Antonio Tena
Ludmila Bulat abraza a su sobrino, de 5 años y residente en Ucrania hasta hace una semana, bajo la mirada de su marido, Antonio Tena

CerrarCerrar

Paloma Dealbert

Actualizado el 12/03/2022 a las 08:30

"¿En Pamplona la gente está a favor o en contra de los ucranianos?”, preguntó Marcos Melmec, nacido hace 5 años en el país invadido por Rusia, cuando los conductores de la furgoneta en la que viajaba le informaron de que estaban llegando a la capital navarra, la pasada noche del jueves. Fue una de las reacciones que han quedado grabadas en la mente de Javier Antoñana Gastesi y Javier Ferro Montiu, los dos pamploneses que el lunes pusieron rumbo a Polonia para recoger a 12 personas de Ucrania que buscaban refugio. “Los niños nos han dado una lección de vida”, aseguró Antoñana frente a la puerta de Urgencias del Hospital de Navarra.

Durante el trayecto de vuelta desde Wroclaw, de cerca de 2.200 km, los cinco menores se portaron de maravilla y no emitieron “ni una queja”, apuntó el navarro, aunque la última parte la tuvieron que hacer “del tirón” porque una de los siete adultos, una mujer de 65 años, arrastraba una neumonía. En los refugios antiaéreos, contaron a los pamploneses, hacía mucho frío y tuvieron que caminar los últimos 15 km hasta la frontera a pie.

Alrededor de las 22.30 horas, y con 130 C que en Polonia, las dos furgonetas aparcaron en el antiguo Complejo Hospitalario. Allí esperaban familiares de algunos de los viajeros, que corrieron a apresar entre sus brazos a los recién llegados. Llevaban poco equipaje, ropa y algún peluche. Aunque afirmaron estar contentos, agradecidos, aliviados, emocionados, su mente seguía anclada a otro territorio europeo. “Ella insiste mucho en que sea una cosa provisional; está enamorada de su ciudad”, explicaba Antonio Tena, vecino de Jaca (Huesca), sobre Olga Melmec, la hermana de su mujer, de origen ucraniano. Empleada en el área de Turismo del Ayuntamiento de Leópolis, Melmec dejó la población el pasado sábado junto a sus hijo de 5 años y su hija de 13, en autobús, para cruzar la frontera polaca. Su marido tuvo que quedar atrás, con las sirenas que anuncian la hora de recluirse en el búnker. Los tres llegaron a Zamoscś (Polonia) y desde allí cogieron un tren que tardó 10 horas en llegar a Wrocław, el punto de encuentro con Antoñana y Ferro.

"NO SABÍA QUÉ HACER EN POLONIA"

A Vasylna (nombre modificado) le tocó embarcarse en un periplo similar con su hija de 8 años. Salieron de su Kiev natal al día siguiente de que Putin bombardeara la capital ucraniana, el jueves 25 de febrero. Dos días antes, trabajaba en el ámbito de la gestión de eventos, con frecuentes viajes a Japón, y la niña acudía a sus clases en un colegio internacional. Marcharon al oeste ucraniano, vivieron en un refugio antiaéreo, pero vio el “estrés” que pasaba su hija y una amiga las llevó en coche lo más próximo posible de la frontera. En Polonia la situación era caótica, recordaba: “No sabía qué hacer, no había oportunidad de quedarse porque había demasiada gente”. A través de unos amigos de su cuñado, que vivió en Navarra, contactó con los voluntarios.

Llegó a Pamplona desubicada, con miedo a no poder volver a su país en cuanto acabe la guerra. “Les resulta difícil aceptar la palabra refugiado. Son personas como nosotros, que llevaban una vida normal y pasan a una situación rocambolesca, se encuentran con que todos sus esquemas se vienen abajo, con que no tienen nada”, reflexionó Javier Antoñana al término de su viaje. Los dos amigos se mostraron satisfechos por conseguir llevar los productos donados a Polonia, que dejaron con grupos de voluntarios locales, y traer a los ucranianos.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora