BEATIFICACIÓN EN EL VATICANO
Miles asisten en Roma a la vigilia de beatificación de Juan Pablo II
- En la vigilia participó la monja cuya milagrosa curación propiciará que Juan Pablo II se convierta en beato
Actualizado el 01/05/2011 a las 09:50
El imponente solar que ocupó el Circo Máximo, la mayor pista de carreras de cuádrigas en la antigua Roma, acogió ayer la apertura de los espectaculares actos de beatificación de Juan Pablo II. Miles de personas se congregaron en el corazón histórico de la capital italiana para asistir a una vigilia que dará paso hoy a la ceremonia central de los tres días de macroeventos organizados por la Iglesia. Con su proclamación como beato, Karol Wojtyla alcanza el umbral de la santidad apenas seis años después de su muerte, todo un récord en la institución católica.
Los cálculos sobre los miles de fieles que rendirán tributo al Papa polaco durante estos tres días difieren, pero alrededor de un millón de personas podrían asistir a los distintos actos. Al margen de la cifra final, la beatificación de Juan Pablo II se convertirá en el evento más multitudinario del Vaticano tras los funerales del propio Wojtyla y la posterior designación de Joseph Ratzinger. Estas previsiones constatan que el tirón popular del Santo Padre trotamundos se mantiene intacto.
La vigilia nocturna en el Circo Massimo, que en su época de mayor apogeo tenía capacidad para 250.000 espectadores, fue un sentido homenaje al legado de Juan Pablo II. Durante dos horas, figuras como el español Joaquín Navarro-Valls, exportavoz de la Santa Sede, repasaron la intensa vida del anterior Pontífice, que dirigió a la Iglesia durante 27 años. Su secretario personal, el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, también ofreció su privilegiada visión del tercer papado más largo de la historia.
Dziwisz siempre destacó la dimensión política de Juan Pablo II. En una reciente entrevista en el diario vaticano L"Osservatore Romano, recordó el impacto que tuvo su frase "no tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo". Mensajes como este inspiraron a los obreros del sindicato Solidaridad, que provocaron con sus protestas la caída del comunismo en Polonia y propagaron la democracia por el resto del bloque soviético.
"El Papa sabía muy bien que las dictaduras se apoyan sólo en el temor", remarcó el secretario de Wojtyla antes de indicar que, "para derribar esos regímenes, no contaba con un ejército, sino con la palabra".
Figura clave
El primer acto masivo de la beatificación también contó con la presencia de una figura clave en el ascenso del Papa polaco hacia la santidad. Los miles de asistentes pudieron ver a la monja Marie Simon Pierre, protagonista del milagro necesario para que un católico alcance la categoría de beato. La religiosa francesa se recuperó inexplicablemente de la enfermedad de Parkinson, que padeció durante cinco años, tras rezar con todas sus fuerzas a Juan Pablo II.
El relato del milagro, validado por una comisión médica del Vaticano, arrancó en 2001. Entonces, Simon Pierre trabajaba en la maternidad de un hospital cercano a Arlés, en el sur de Francia.
Los especialistas le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson, la misma dolencia que consumió a Juan Pablo II durante sus últimos años de vida.
Los síntomas de la religiosa gala se agravaron precisamente con la muerte del Pontífice polaco, lo que llevó a todas sus hermanas de las congregaciones francesas y africanas a pedir la "intercesión" de Wojtyla.
Escribir su nombre
Las plegarias tuvieron una eficacia casi inmediata. Tan sólo unos meses después, la monja francesa estaba curada. La primera prueba de su recuperación llegó cuando intentó escribir el nombre de Juan Pablo II. "¡Mi letra era perfectamente legible! ¡Asombroso! Mi cuerpo ya no me dolía, había desaparecido la rigidez y en mi interior ya no era la misma", relató Simon Pierre.
El acto central de la beatificación tendrá lugar hoy en la plaza de San Pedro. El Vaticano organizó un macroevento reservado únicamente para las ocasiones más especiales. Catorce pantallas gigantes fueron instaladas en la Vía de la Conciliazione para que los miles de fieles que se esperan puedan seguir la misa oficiada por Ratzinger.
LA CIFRA
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