Polonia desata su pasión por Wojtyla
- Una ola de emoción arrolla el país de Juan Pablo II, que se ha visto adornado con 30 estatuas del Pontífice donde los fieles le rinden ya culto
Publicado el 01/05/2011 a las 01:03
UNA profunda emoción recorre Polonia con motivo de la beatificación del Papa Juan Pablo II. Millones de polacos viven este evento como el asunto más importante del año, porque, como dice el periodista de la Agencia Católica de Noticias (KAI) Krzysztof Golebiowski, "Wojtyla era más que un papa, un símbolo nacional polaco que marcó decisivamente la historia de nuestro país en la segunda mitad del siglo XX".
La figura de Karol Wojtyla es querida y respetada por la inmensa mayoría de la población, y su beatificación despierta pasiones en todo el país, desde Varsovia y el resto de las grandes urbes, hasta las aldeas más aisladas de las montañas del sur o de las empobrecidas regiones del este de Polonia.
Lo resume bien el joven director del Centro Juan Pablo II de Varsovia, Piotr Dardzinski: "Polonia entera le rinde un homenaje póstumo". El padre Adam Boniecki, director del semanario católico Tygodnik Powszechny, describe este homenaje como "una ola de emoción y devoción que arrolla a todo el país".
Los medios de comunicación se hacen eco a diario del histórico acontecimiento; se organizan debates en las televisiones, y los periódicos reproducen artículos y reportajes sobre la figura y trayectoria de Karol Wojtyla.
Una treintena de estatuas fueron colocadas en diversos lugares del país con motivo de la beatificación. "En muchas parroquias, los sacerdotes han pedido que se instalen en sus iglesias estatuas para practicar el culto a Juan Pablo II", cuenta el escultor de Cracovia Czeslaw Dzwigaj.
Además, un museo ambulante que reúne objetos que pertenecieron al Papa, como su rosario y su breviario, recorre el conjunto del país desde el pasado 31 de marzo.
Miles de fieles
En avión, tren, autobús o coche particular, entre 50.000 y 60.000 polacos viajarán a Roma para asistir a la beatificación de Juan Pablo II. En el avión del presidente del país, Bronislaw Komorowski, viajarán dos de sus predecesores: el socialista Aleksander Kwasniewski y el conservador y exlíder del sindicato Solidaridad, Lech Walesa.
Al menos un millar de afiliados a este sindicato de las regiones de Varsovia y Katowice se desplazará a Roma para la beatificación.
En Wadowice, la ciudad de 20.000 habitantes del sur de Polonia donde nació Karol Wojtyla, muchas personas visitan a diario la basílica de la Presentación de la Virgen, donde fue bautizado, y las ceremonias religiosas que lo recuerdan y ensalzan se suceden sin parar.
Su hogar, en el número 7 de la calle Koscielna, que en la actualidad es un museo, se convirtió estos días en un lugar de culto. "Es nuestro Papa, lo queremos y nunca lo olvidaremos", promete Maria Sokotowska, recién llegada a Cracovia para asistir a una misa en recuerdo a Juan Pablo II.