El Desafío Vicente-Otaño
La vida de monje de Iker Vicente para ganar la apuesta de los 12.000 euros
En los días previos al desafío el campeón de Ochagavía evitó cualquier contacto con riesgo de gripe, no hubo celebración navideña y se evadió en el monte


Actualizado el 04/01/2026 a las 18:36
Detrás de la victoria de Iker Vicente en el desafío contra Eneko Otaño del sábado en Tolosa hay mucho más que un trabajo impecable con el hacha. Los últimos tres meses, desde que se cerró la apuesta con el de Beizama hasta el sábado, han sido de vida monacal para el aizkolari de Ochagavía.
Vicente ha llevado a rajatabla el plan de preparación física diseñado en TDN, y ha hecho una o dos sesiones de corte por semana, dependiendo de intensidades. Lo convencional de cualquier aizkolari de elite enfocado a un desafío como una apuesta. Y luego están los pequeños detalles.
PÁNICO A LA GRIPE
Una de las mayores preocupaciones de Vicente y de todo su equipo en el último mes y medio era el contacto con el exterior. Con la propagación invernal de la gripe, y de los virus gastrointestinales de 24 horas, el aizkolari evitó cualquier contacto externo a su entorno habitual. Adiós a las tardes en el bar de Ochagavía, el sitio en el que socializan todos. Y claro, tampoco se iba a quedar encerrado en casa sin parar de darle vueltas a la cabeza y la apuesta, sin otra cosa que hacer. Por eso el plan recurrente en estos meses ha sido largas escapadas al monte con los perros o a cazar algo. Por pura salud mental.
Y qué decir de las comidas. La Navidad de Iker Vicente ha sido una no Navidad. Hubo cena familiar en Nochebuena, con un menú personal. Pasta, pescado y unas trufas “limpias” como todo guiño navideño. Los días de Navidad, Nochevieja y Año Nuevo fueron jornadas absolutamente normales, estaban en plena cuenta atrás para la apuesta del sábado 3 de enero.
Por eso se entiende bien que Iker Vicente celebrara no solo el haberse llevado los 12.000 euros de la apuesta, sino la gran temporada que ha firmado, con una cena con otros 80 amigos y familiares en Tolosa, con salida nocturna posterior. Por eso se entiende bien que en el desayuno se diera un pequeño homenaje de un colacao con roscón de Reyes.


