Manuel Viso, médico, explica si la fruta con hueso engorda o no: "¿Sabías que un bendito melocotón tiene 58 calorías?"

"Engordamos cuando consumimos más calorías de las que gastamos, y éstas suelen provenir de patrones poco saludables", ha asegurado

Fotos de la feria del melocotón./Irati Aizpurua
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Fotos de la feria del melocotón en Sartaguda./Irati Aizpurua
Fotos de la feria del melocotón./Irati Aizpurua

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Sara Nahum

Actualizado el 20/06/2025 a las 09:34

Melocotón, nectarina, albaricoque, cereza, ciruela, paraguayo, higo, mango... son algunas de las frutas típicas de verano. Y todas tienen algo en común ¡tienen hueso! También que son jugosas, dulces, refrescantes y muy nutritivas, sí. 

De vez en cuando vuelve a saltar el mito de que la fruta engorda por su alto contenido en fructosa. Y nada más lejos de la realidad. De hecho la fruta es ideal para controlar el peso porque su alto contenido en fibra genera saciedad y ayuda a reducir el apetito, mientras que su baja densidad calórica (entre 40 y 60 kcal por cada 100 gramos en la mayoría de los casos) permite comer cantidades generosas sin un gran aporte energético. Además, su gran proporción de agua favorece la hidratación, y su sabor naturalmente dulce la convierte en una alternativa saludable frente a dulces o snacks ultraprocesados.

El médico y divulgador Manuel Viso, ha repetido estas ideas en su Instagram. "Las frutas con hueso, como el melocotón, la nectarina, la ciruela o el albaricoque, no engordan por sí solas; de hecho, son muy bajas en calorías y aportan fibra, agua y antioxidantes, lo que las hace ideales dentro de una dieta equilibrada", ha asegurado. Como explicó hace poco sobre el pan y la pasta: "Los motivos por los que engordas son otros"

Y ha dado el siguiente dato: un melocotón mediano, de unos 150 g, aporta aproximadamente 58 kcal (suponen solo el 2,9 % de una dieta de 2 000 kcal) . Además, su alto contenido en agua y fibra produce sensación de saciedad, ayudando a controlar la ingesta total de alimentos. "El problema no está en la fruta de hueso, sino en los hábitos que rodean a nuestra alimentación: ultraprocesados, exceso de calorías líquidas (refrescos, zumos envasados), sedentarismo, estrés, picoteo, falta de descanso…", ha insistido.  Viso recalca que no hay alimentos “prohibidos”. Engordamos cuando consumimos más calorías de las que gastamos, y éstas suelen provenir de patrones poco saludables. El médico recordó hace poco las cenas que él nunca haría: "Son potencialmente cancerígenas"

El consejo clave de Viso: “comer fruta no es un error, es un autocuidado. Las frutas de hueso no son el problema, son parte de la solución”. 

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