Cuatro pueblos de Navarra, entre los 100 más bonitos de España según National Geographic
Los expertos en turismo de esta revista han seleccionado estos enclaves rurales imprescindibles para una escapada y que esconden pese a su pequeño tamaño grandes historias


Publicado el 15/12/2023 a las 13:41
Los expertos de la revista Viajes National Geographic han realizado una selección de cuáles son los 100 pueblos más bonitos de España y cuatro de ellos están en Navarra. Algunas de estas localidades seleccionadas ya cuentan con una fama reconocida por su belleza o su interés patrimonial, pero otros han sido escogidos por los secretos que esconden o por las curiosidades que acogen y pueden sorprender a los viajeros que los visiten.
No son pueblos que destaquen por su tamaño, ni que aparezcan siempre en las guías turísticas o los medios de comunicación, pero pese a su pequeño tamaño, su patrimonio, su urbanismo o su relación con el entorno los convierte en maravillas en miniatura de la España rural. De esta forma, la revista ofrece un recorrido por la "España menos poblada y por sus principales pueblos, donde encontrar lugares Patrimonio de la Humanidad y degustar algunos de los principales platos de nuestra gastronomía".
LOS 4 PUEBLOS NAVARROS ENTRE LOS 100 MÁS BONITOS DE ESPAÑA
Las cuatro localidades navarras que la revista Viajes National Geographic ha seleccionado son: Ochagavía, Estella, Elizondo y Olite.
OCHAGAVÍA (número 45)
"A vista de águila, Ochagavía parece un pequeño embalse de tejados marrones y fachadas blancas estancado en un valle de verdes pinos y hayas. Ya a pie de calle se confirman la sospechas: este pueblo es la postal perfecta que sintetiza el Pirineo navarro". Así describe la publicación a la localidad salacenca que, además, es una de las puertas de entrada a la hermosa Selva de Irati, una de las joyas naturales navarras imprescindibles, especialmente en otoño.


Destaca también la ermita románica de Muskilda del siglo XII, a la que se asciende en una caminata de 4 km, punto desde el que se puede contemplar desde lo alto la belleza del pueblo que, cada 8 de septiembre, celebra una romería en su honor. Pocos días antes, la villa entera se transforma y viaja en el tiempo con la celebración del Orhipean, una fiesta en la que sus habitantes convenientemente ataviados con trajes típicos e indumentaria de sus antepasados reproducen oficios y tradiciones ya desaparecidos y recrean el estilo de vida que se vivía en estas calles un siglo atrás.
La revista también destaca el centro histórico de Ochagavía, en cuyas calles se pueden encontrar palacios medievales, casas blasonadas y viviendas tradicionales que se reflejan como un espejo en el río Anduña que divide la población.
ESTELLA (número 54)
Llamada la 'Toledo del norte' por ser una de las grandes ciudades monumentales de la España septentrional, Estella se levanta en un gran meandro del río Ega, y fue calificada así desde la Edad Media cuando se decidió desviar el Camino de Santiago para establecer aquí una población con una importante presencia judía. "A partir de ese momento, Estella comenzó a llenarse de palacios, castillos, casas señoriales, iglesias y conventos que a día de hoy hacen de este pueblo uno de sus mayores atractivos", describe el artículo.


Entre los puntos emblemáticos que se pueden visitar en la capital de la merindad de Tierra Estella destaca la iglesia de San Pedro de la Rúa, a la que se accede a través de una empinada escalinata que comienza frente al Palacio de los Reyes de Navarra, una edificación que sirvió en el pasado de prisión y que, en la actualidad, acoge un museo dedicado al pintor Gustavo de Maeztu. Muy cerca también se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro, de finales del XIX y de estilo gótico.
ELIZONDO (número 63)
La capital del valle de Baztan está considerado tradicionalmente uno de los pueblos más hermosos de Navarra y es que el verde entorno natural y sus suaves montañas en el que se encuentra ubicado le ofrece un marco incomparable en el que resaltar su belleza. Cruzado por el río Bidasoa, diferentes puentes entrelazan los distintos barrios de la localidad. "En los márgenes del río se alzan las casas más antiguas del barrio viejo, coronadas de buhardillas y tejados a la sombra de grandes aleros. Son casas revestidas de cal blanca, adornadas con sillares rojizos, geometrías de madera y balconadas floreadas", describe la revista.


En las calles Jaime Urrutia y Braulio Iriarte de Elizondo se concentra el mayor número de casas nobles y palacios, entre los que destaca el de Arizkunenea, erigido en el siglo XVIII por Miguel de Arizcun, y que hoy alberga la Casa de la Cultura. Cerca, en la plaza de los Fueros, el Ayuntamiento muestra el símbolo de lo que fue y sigue siendo el valle y su capital, con un escudo donde se puede leer "Noble Valle y Universidad de Baztán". Entre sus calles, museos y espacios naturales, las esculturas de Jorge Oteiza y Xabier Santxotena rompen con el estilo rural y montañés.
OLITE (número 80)
"La tierra se cubre de viñedos, los pueblos abrazan las laderas y, de repente, un castillo emerge en el horizonte. Su majestuoso perfil almenado, torrecillas de ángulo y torreones circulares dotan a Olite de un aire medieval que hace volar la imaginación a quien lo admira". A orillas del río Cidacos, Olite destaca como fortaleza de la Zona Media de Navarra con su imponente castillo-palacio de Carlos III de Navarra, de finales del siglo XIV.


El Palacio Real ocupa un tercio del casco urbano medieval, en el que se entrelazan estrechas calles al abrigo de nobles casas donde permanecen grabados los escudos de armas. El artículo de National Geographic destaca entre los puntos de la localidad que recomienda visitar también el Palacio del Marqués de Rada, sus iglesias y el recinto amurallado de origen romano y, por supuesto, la iglesia de Santa María la Real, utilizada por los monarcas navarros para celebrar actos solemnes.
Otro de los imprescindibles de la localidad es el Museo del Vino de Navarra donde se puede conocer de primera mano la tradición vinícola de la zona, con vestigios de producción del siglo I d.C. y una Edad Media marcada por el cultivo de la vid.
La localidad organiza una fiesta medieval con numerosos actos que la convierte en un buen momento para su visita y también acoge el Festival de Teatro de Olite, la principal cita de las artes escénicas en Navarra cada verano, durante la segunda quincena de julio, una ocasión también única para acercarse y disfrutar de una programación de mucha calidad.

