Bullying
El acceso masivo a la inteligencia artificial dispara el ciberacoso en los institutos
Cuatro de cada diez adultos españoles fueron víctimas de 'bullying' en su etapa escolar y al 92% le dejó secuelas.


Publicado el 01/11/2023 a las 09:43
El uso torticero o bastardo de las innovaciones tecnológicas es una de las armas predilectas de los acosadores escolares. Primero fueron los ataques en foros y chats o el 'sexting' contra compañeros o exnovias. Hoy el instrumento favorito para vejar, humillar, excluir o chantajear a otros alumnos es la realidad falsificada o manipulada que posibilitan los programas de inteligencia artificial. El fácil acceso desde el móvil a las múltiples herramientas de la IA de código abierto ha disparado en solo un año el ciberacoso en colegios e institutos, según constata el informe 'Percepción sobre el bullying en la sociedad española', elaborado con las opiniones de más de 3.000 alumnos de 5 a 18 años, de sus profesores y de sus padres.
La difusión pública de imágenes, vídeos o audios en los que se suplanta la personalidad de un alumno y se consigue que haga o diga lo que se quiera han casi duplicado el porcentaje de los chicos y jóvenes víctimas de 'ciberbullying'. Han pasado del 10% a entre 16% y 19% en doce meses, según la investigación realizada por Educar es todo, una ONG que reúne a más de 65.000 padres y madres, y por la firma Totto. Son tasas desconocidas desde el encierro de la primavera de 2020 para parar la primera ola de la covid, cuando los acosadores se volcaron en las redes sociales y chats ante la imposibilidad de dañar, abusar o insultar a sus compañeros de forma presencial por la suspensión de las clases.
El 13% de los estudiantes preguntados confiesa que en el último año se ha burlado de compañeros en las redes sociales y el 9% admite que ha publicado o distribuido fotos o vídeos de otros alumnos por internet sin su permiso. El problema es que unos y otros tienen normalizado este maltrato entre iguales. Uno de cada cinco ni siquiera sabe que ambas cosas son ciberacoso o que, incluso, pueden constituir un delito.
Un segundo elemento que desvela el trabajo es que el acoso escolar es un mal endémico desde hace décadas y deja secuelas notables en la vida de quienes lo padecen. Hasta el 40% de los adultos consultados fueron objeto de algún tipo de 'bullying' en su etapa escolar, casi el doble que ahora, y seis de cada diez fueron testigos de acoso a otros compañeros, la misma proporción que se mantiene hoy en día.
Los efectos negativos, en muchos casos, acompañan a la víctima el resto de sus días. El 92% de quienes fueron acosados explican que las vejaciones han tenido consecuencias en su vida adulta y hasta uno de cada cinco confiesa que la funesta experiencia le marcó "para siempre". A un 38% le dañó la autoestima, al 32% le hizo introvertido, al 17% le generó ansiedad y al 11%, depresión. Solo una cuarta parte argumenta que el drama vivido le hizo más fuerte.
POCA MEJORÍA
Las circunstancias de la víctima han cambiado poco en tantos años. Los hoy adultos recuerdan que sufrieron el 'bullying' con tristeza, soledad, impotencia, sensación de inferioridad, llantos y un 4% pensó en suicidarse. Más de la mitad no supo qué hacer y solo a la tercera parte la ayudaron sus amigos. El apoyo de los profesores fue aún menor. No pasan del 14% quienes lo denunciaron o pidieron ayuda psicológica. Un 13% tuvo que cambiar de instituto y un 9% incluso de barrio.
Lo más terrible es que la investigación certifica que, pese a la mayor sensibilización con el problema y la existencia de protocolos en los centros para prevenirlo y combatirlo, a día de hoy poco ha mejorado la situación de las víctimas. El 23% de los chicos dicen ahora sufrir 'bullying' en las aulas y uno de cada seis alumnos conoce casos en su colegio. La mayoría de ellos no se sienten protegidos ni por el colegio, ni por los profesores, ni por sus compañeros. La falta de apoyo es la que hace que predomine la ley del silencio y la escasez de denuncias y quejas. La mitad de las víctimas siente que no puede contar con la ayuda de los maestros para contarles su drama y la opacidad lo impregna todo. Tres de cada cuatro padres aseguran que los centros ocultan los casos para evitar imágenes negativas, extremo que corrobora el 55% de los profesores. La opacidad y la falta de acción lejos de disminuir en algunos casos incluso se acrecientan. El 55% de los encuestados de todos los grupos coincide en que los padres de los acosadores ocultan, minimizan y hasta justifican las vejaciones, exclusiones o ataques protagonizadas por sus hijos, una proporción que sube cinco puntos con respecto a hace solo un año.