El cardo y la alcachofa tienen mucho más en común de lo que parece

De primos olvidados a aliados digestivos. La nutricionista Boticaria García cuenta la historia, diferencias y beneficios de dos verduras con el mismo origen

La divulgadora Boticaria García
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La divulgadora Boticaria García hablando de dos verduras muy navarrasBoticaria García
La divulgadora Boticaria García

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Sara Nahum

Publicado el 14/04/2026 a las 05:00

Puede que en muchas zonas de España el cardo sea ese gran olvidado que solo aparece en la mesa en Navidad, mientras que la alcachofa gana protagonismo en determinadas temporadas. Sin embargo, en Navarra la historia es bien distinta: ambos forman parte habitual de la cocina y de la tradición gastronómica. Por algo Navarra lidera la alimentación saludable en España. Aun así, fuera de esta comunidad su diferencia de fama sigue siendo evidente, lo que contrasta con una realidad sorprendente: el cardo y la alcachofa son familia directa.

De hecho, la divulgadora lo resume con humor al hablar de “un salseo histórico”, porque, tal y como señala, “la alcachofa es básicamente un cardo al que el ser humano decidió un buen día prestarle más atención”. Para entender esta afirmación hay que remontarse a la antigüedad, cuando ya en la antigua Roma se consumían plantas del género Cynara, el antepasado común del cardo y la alcachofa.

Con el paso de los siglos, la intervención humana fue marcando el rumbo de estas plantas. Los agricultores seleccionaron aquellas que ofrecían mejores cualidades culinarias, especialmente las que tenían flores más grandes y tiernas. Así fue como surgió la alcachofa tal y como la conocemos hoy. En palabras de Boticaria García, “con el tiempo los agricultores fueron seleccionando las plantas con flores más grandes, más tiernas y así nació la alcachofa moderna”.

A pesar de compartir origen, la diferencia fundamental entre ambos vegetales está en la parte que consumimos. Mientras que del cardo se aprovechan los tallos o pencas, la alcachofa se consume en un momento muy concreto de su desarrollo. “La diferencia es qué parte nos comemos”, explica la experta, recordando que “de la alcachofa el capullo de la flor antes de abrirse”, mientras que el cardo se centra en sus tallos.

Aliadas para el sistema digestivo

En el terreno nutricional, sin embargo, vuelven a encontrarse. Ambos contienen compuestos como la cinarina y otros polifenoles que desempeñan un papel importante en la digestión. Tal y como destaca Boticaria García, estas sustancias “ayudan a estimular la producción de bilis y favorecen la digestión de las grasas”, lo que convierte tanto al cardo como a la alcachofa en aliados interesantes para el sistema digestivo.

Aun así, el cardo sigue siendo el menos popular de los dos, en parte por la dificultad de su preparación. Limpiarlo, quitarle las hebras y cocinarlo correctamente puede resultar laborioso, algo que ha contribuido a que muchas personas lo reserven para ocasiones especiales. Por eso, la divulgadora lanza un recordatorio con cierto tono reivindicativo: “acuérdate del cardo, ese del que solo te acuerdas en Navidad”.

Hoy en día, opciones como el cardo en conserva permiten recuperar este alimento sin complicaciones, manteniendo sus propiedades y facilitando su consumo habitual. Porque, como concluye Boticaria García, el cardo “también es de buena familia”. Y quizá ha llegado el momento de darle el lugar que merece, más allá de las celebraciones puntuales. Y así, además, no caemos en el peligro de comer siempre igual.

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