OFRECIDO PORel pollo paulino

El Pollo Paulino: tradición, producto y cocina casera para el día a día en Pamplona

El pollo asado es el eje del negocio, acompañado de croquetas caseras y guarniciones tradicionales. Un proyecto joven que crece en Pamplona con dos locales y una clientela cada vez más fiel

En El Pollo Paulino, cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante
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En El Pollo Paulino, cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante
En El Pollo Paulino, cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante

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Publicado el 19/03/2026 a las 05:00

En una ciudad con una oferta gastronómica amplia y exigente, hacerse un hueco no es sencillo. Sin embargo, en apenas dos años, El Pollo Paulino ha logrado consolidarse como uno de los establecimientos de comida para llevar de referencia en Pamplona. Su propuesta combina especialización, cocina casera y una apuesta clara por hacer bien lo esencial: pollo asado tradicional acompañado de elaboraciones hechas en su propia cocina, entre ellas unas croquetas caseras que cada vez ganan más protagonismo entre su clientela.

Detrás del proyecto están Pablo Orcoyen Garrido y Javier Aristu García, dos jóvenes emprendedores que decidieron apostar por un modelo sencillo en apariencia, pero exigente en la práctica. Una oferta pensada para el día a día y centrada en la comida para llevar.

El primer local abrió en la calle Paulino Caballero, origen también del nombre del negocio. Desde allí comenzaron a construir una clientela fiel basada en la regularidad del producto y el trato cercano. La buena acogida del proyecto les ha permitido dar un paso más con la reciente apertura de un segundo establecimiento en el barrio de Lezkairu, uno de los que más está creciendo en la ciudad. Desde ambos mantienen la misma elaboración diaria y el mismo cuidado en cada asado.

“El pollo es nuestro fuerte y donde más hemos afinado el proceso”, explica Javier Aristu. “Aquí no hay atajos: tiempo, control y hacerlo todos los días igual de bien”, añade. Lo ofrecen también en alitas o tiras de pollo. Además, se han especializado en otros asados como gorrín, cordero, cabrito, conejo y en costillar de cerdo.

El pollo asado como seña de identidad

El eje del negocio es claro: pollo asado tradicional. Jugoso por dentro, dorado por fuera y acompañado de una salsa que muchos clientes consideran ya parte imprescindible de la experiencia.

Cada pollo se asa lentamente para lograr una cocción uniforme y mantener el sabor característico que buscan quienes repiten semana tras semana. El proceso exige constancia y precisión, algo que los responsables del negocio han ido perfeccionando desde que se hicieron cargo del primer local.

Los pollos, de tamaño generoso, están pensados para compartir y se han convertido en una solución habitual para comidas familiares, fines de semana o reuniones improvisadas a los nuevos hábitos de consumo.

El ritmo de trabajo es especialmente intenso durante los fines de semana, cuando la demanda de pollo asado aumenta notablemente. “Esto es un trabajo diario, desde primera hora de la mañana preparando todo para que el pollo salga perfecto al mediodía”, explica Pablo Orcoyen.

En El Pollo Paulino se pueden encontrar croquetas de jamón ibérico, hongos, pimientos con carne, ajetes frescos con gambas y roquefort con pollo
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En El Pollo Paulino se pueden encontrar croquetas de jamón ibérico, hongos, pimientos con carne, ajetes frescos con gambas y roquefort con pollo
En El Pollo Paulino se pueden encontrar croquetas de jamón ibérico, hongos, pimientos con carne, ajetes frescos con gambas y roquefort con pollo

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Acompañamientos que completan la propuesta

Aunque el pollo es el protagonista indiscutible, en El Pollo Paulino saben que una buena experiencia también depende de los acompañamientos. Por eso han desarrollado una oferta que completa el asado sin restarle protagonismo.

Entre las guarniciones más habituales se encuentran las patatas panadera, la ensaladilla rusa o los pimientos. A ellas se suma una selección de croquetas caseras que, poco a poco, se han convertido también en uno de los productos más demandados del establecimiento.

Crujientes por fuera y cremosas por dentro, estas croquetas se elaboran íntegramente en la cocina del asador siguiendo una filosofía clara: recetas reconocibles, ingredientes de calidad y una elaboración cuidada.

“Queríamos ofrecer productos que la gente identificara como hechos en casa, con recetas de siempre y sin atajos”, explica Pablo Orcoyen.

Croquetas caseras y sabores variados

La variedad es uno de los grandes atractivos de esta propuesta. En El Pollo Paulino se pueden encontrar croquetas de jamón ibérico, hongos, pimientos con carne, ajetes frescos con gambas o roquefort con pollo. Sabores clásicos y otros algo más originales que conviven en una carta pensada para todos los gustos. “No queríamos quedarnos solo con lo de siempre. Nos gusta innovar, pero siempre respetando el producto y el sabor”, señala Javier Aristu. 

Además, el equipo tiene previsto introducir periódicamente nuevas recetas en formato de edición limitada. La idea es presentar aproximadamente una vez al mes o cada dos meses una croqueta especial que estará disponible solo hasta agotar existencias. 

Este tipo de iniciativas permite mantener viva la propuesta gastronómica sin perder la esencia del negocio, que sigue basada en la cocina tradicional. “Nos gustaría destacar aquí a José María Ciaurriz que es quién nos desveló su receta de croquetas y quien nos ha transmitido todo este sentimiento hacia este manjar”, aseguran agradecidos.

Crecer con prudencia

 El crecimiento del proyecto ha sido progresivo y siempre con una idea clara: avanzar sin perder el control sobre el producto y el servicio. La apertura del segundo local responde precisamente a la demanda creciente por parte de los clientes.

El nuevo establecimiento de Lezkairu, situado en la calle Doctora Ariz amplía la capacidad del negocio y acerca su cocina a un público joven y familiar que valora la comodidad de la comida para llevar sin renunciar a la calidad.

“Siempre hemos tenido claro que queríamos crecer, pero hacerlo con cabeza. No se trata de correr, sino de hacer las cosas bien”, afirma Pablo Orcoyen.

La combinación de producto fiable, rapidez en el servicio y trato cercano ha generado una clientela fiel que repite con frecuencia. Muchos vecinos ya han incorporado el pollo asado del fin de semana como parte habitual de su rutina.

El Pollo Paulino demuestra que los platos más tradicionales siguen teniendo recorrido cuando se trabajan con constancia y respeto por el producto.

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