OFRECIDO POREl pollo paulino
Croquetas caseras: el corazón artesanal de El Pollo Paulino
Cómo dos jóvenes emprendedores están reinventando la cocina tradicional para llevar en Pamplona


Actualizado el 06/03/2026 a las 11:51
Crujientes por fuera, cremosas por dentro y hechas como en casa. Así son las croquetas que han convertido a El Pollo Paulino en una referencia de la comida para llevar en Pamplona. Aunque el nombre del establecimiento remite inevitablemente a su pollo asado, son también sus croquetas caseras las que, poco a poco, se han ganado un protagonismo indiscutible entre una clientela cada vez más fiel.
Detrás del proyecto están Pablo Orcoyen Garrido y Javier Aristu García, dos jóvenes socios que hace dos años decidieron apostar por un negocio tradicional para llevarlo un paso más allá. “Queríamos ofrecer productos que la gente reconociera como hechos en casa, con recetas de siempre y sin atajos”, explica Orcoyen. Esa filosofía se refleja de forma clara en una carta de croquetas elaboradas íntegramente en su cocina, una a una, con mimo y paciencia. "Nos gustaría destacar aquí a José María Ciaurriz que es quién nos desveló su receta de croquetas y quien nos ha transmitido todo este sentimiento hacia este manjar", aseguran agradecidos.


Croquetas con edición limitada
La variedad es uno de sus grandes atractivos. En El Pollo Paulino se pueden encontrar croquetas de jamón ibérico, hongos, pimientos con carne, ajetes frescos con gambas y roquefort con pollo. Sabores clásicos y otros más originales que conviven en una propuesta pensada para todos los gustos. “No queríamos quedarnos solo con lo de siempre. Nos gusta innovar, pero siempre respetando el producto y el sabor”, señala Aristu."Precisamente con esa innovación en mente, una vez al mes o cada dos meses, sacaremos una croqueta de edición limitada hasta acabar existencias", desvela Orcoyen.
Esta apuesta por lo casero no es una moda pasajera, sino una decisión estratégica. En un sector muy competitivo, ambos coinciden en que la clave está en la calidad constante. “Puedes hacer una croqueta muy buena un día, pero lo difícil es hacerla igual de bien todos los días. Ahí está el trabajo”, apunta Aristu. Para lograrlo, han afinado recetas, procesos y proveedores, buscando siempre el equilibrio entre tradición y exigencia.
El crecimiento del negocio confirma que el camino elegido es el correcto. Tras consolidar el primer local en la calle Paulino Caballero, del que cogió el nombre, El Pollo Paulino acaba de abrir un segundo establecimiento en Lezkairu, uno de los barrios con mayor proyección de Pamplona. “Siempre hemos tenido claro que queríamos crecer, pero hacerlo con cabeza. No se trata de correr, sino de hacer las cosas bien”, afirma Orcoyen.


El nuevo local, situado en la Calle Doctora Ariz, 11, en la confluencia con Camino Oscoz, amplía su capacidad y acerca su cocina a un público joven y familiar que valora la comodidad sin renunciar a la calidad. Además de las croquetas, la oferta se completa con pollo asado, otros asados, guarniciones tradicionales y elaboraciones caseras que siguen la misma línea artesanal.
Mirando al futuro, Pablo y Javier mantienen los pies en el suelo. “Sabemos que emprender no es fácil, pero ver cómo la gente repite y confía en nosotros es la mayor motivación”, coinciden. Y mientras el proyecto sigue creciendo, en sus vitrinas hay algo que no cambia: croquetas hechas como siempre, que saben a casa y que ya forman parte del día a día de muchos pamploneses.
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