OFRECIDO PORel pollo paulino
Gastronomía
El Pollo Paulino inicia una nueva etapa con la apertura de su segundo local en Lezkairu
Tras dos años al frente del negocio en la calle Paulino Caballero de Pamplona, Pablo Orcoyen y Javier Aristu consolidan su propuesta con un segundo local y una carta renovada que incluye asados a baja temperatura para las fiestas navideñas


Publicado el 18/12/2025 a las 05:00
En Pamplona hay aromas que forman parte del paisaje cotidiano. Uno de ellos es el del pollo asado que sale del horno de El Pollo Paulino, un negocio que hace dos años pasó a manos de Pablo Orcoyen Garrido y Javier Aristu García, dos jóvenes emprendedores decididos a darle nueva vida sin perder su esencia. Ahora, el proyecto entra en una nueva fase con la apertura de un segundo local en Lezkairu, símbolo de su crecimiento y de la confianza que han ganado entre los clientes.
De la oportunidad al desafío
“La motivación fue emprender con algo propio, dejar nuestros trabajos y lanzarnos a un proyecto que nos ilusionara”, recuerda Pablo. Esa oportunidad apareció cuando se puso en venta El Pollo Paulino, un negocio de comida para llevar muy conocido en Pamplona. “Habíamos hablado de emprender desde que estudiábamos juntos en el colegio, y cuando se presentó esta oportunidad decidimos aprovecharla. Queríamos tener algo nuestro, trabajar para nosotros mismos y darlo todo”, explican. Pablo y Javier tenían apenas 24 años cuando decidieron asumir el reto.
Pablo venía del mundo de la hostelería , trabajó durante años en Lamudita y en Aitzane, en Mendebaldea, mientras estudiaba Derecho. Javier, por su parte, tras finalizar ADE se incorporó al mundo bancario y trabajaba en Caja Rural de Navarra. “Tener una carrera universitaria nos ha ayudado a emprender este negocio desde una perspectiva más amplia, aportando rigor, método y visión a cada decisión”, cuenta Javier.
Los primeros meses: aprendizajes a fuego lento
El comienzo no fue sencillo. “Los primeros retos eran que el pollo no saliese ni crudo ni quemado, que las patatas saliesen en su punto y no pasarnos de sal”, ríe Pablo. A la parte culinaria se sumaban otras dificultades: aprender sobre proveedores, papeleo, financiación… “Teníamos poca experiencia, pero poco a poco fuimos aprendiendo y mejorando hasta llegar al proyecto en el que estamos hoy, con otro local a punto de abrir”, añade Javier.
Esa evolución se nota también en la cocina. Han revisado recetas, procesos y proveedores para ofrecer una comida tradicional y casera, elaborada con productos de primera calidad. “Hemos querido llevar todos nuestros productos a una cocina más cuidada, con elaboraciones que respeten el sabor de siempre pero sin escatimar la máxima calidad”, exlica Javier. En el establecimiento se ofrecen, además de todo tipo de asados, productos de elaboración propia como ensaladas, ensaladilla rusa, gran variedad de croquetas, tarta de queso, pimientos asados, patatas panadera, patatas fritas, finger de pollo, alitas...
En un sector tan competitivo, su filosofía es clara: constancia, calidad, visión de futuro e inversión. “La clave es no rendirse y seguir apostando. Invertir asusta, pero si no lo haces, te estancas. Hay que pensar siempre a largo plazo”, afirman seguros. Desde el primer año al frente del negocio, ambos tenían claro que querían expandirse. “Queríamos crecer desde el principio, pero las personas con más experiencia, nuestros padres, la asesora, los amigos, nos pedían paciencia”, cuenta Pablo.
Ahora, tras dos años de consolidación, ese sueño se materializa con la apertura de un segundo local en Lezkairu, uno de los barrios más dinámicos de Pamplona. “Siempre hemos querido crecer, y eso es lo que más nos motiva para seguir adelante. No quedarse estancado”, afirma Javier.
El nuevo local es un paso importante, tanto por el salto de capacidad como por el público al que se dirigen: familias jóvenes que buscan calidad, cercanía y un producto casero de confianza. “Queremos hacerlo lo mejor posible e intentar crecer de la manera más segura y arriesgada al mismo tiempo”, resumen con una sonrisa.
Una red de apoyo esencial
Nada de esto habría sido posible sin el apoyo del entorno más cercano. “Sin nuestros padres no estaríamos donde estamos. Nos ayudaron a tomar decisiones importantes y siguen haciéndolo hoy”, explica Javier. También destaca la confianza que Caja Rural de Navarra ha depositado en ellos desde el primer día y la ausencia de apoyo por parte de la administración local, autonómica o estatal en unos tiempos tan complicados para emprender. Y, por supuesto, una figura clave en la parte administrativa ha sido su asesora Ana Cámara. “Gracias a ella estamos donde estamos”, dicen sin dudar. Su acompañamiento ha sido fundamental para que el proyecto creciera de forma ordenada y sostenible.


Asados de autor para las fiestas
Más allá del clásico pollo asado que da nombre al local, El Pollo Paulino ha ampliado su oferta con una amplia línea de asados a baja temperatura que se ha convertido en su gran éxito de temporada. “Además de otros prodcutos asados ofrecemos cordero, cabrito y gorrín cocinados durante 13 horas a baja temperatura, perfectos para las celebraciones navideñas: Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo, además de otras celebraciones con amigos o familia”, detalla Pablo.
El sistema permite disfrutar en casa de un producto de primera calidad, con el sabor y la textura del mejor asado de restaurante, pero sin complicarse en casa. “Queremos que la gente pueda tener en su mesa un producto de máxima calidad, elaborado con mimo y paciencia, listo para servir”, añade Javier.
Estos encargos se pueden realizar directamente en el local, por teléfono, o a través de su web (www.elpollopaulino.com), y se han convertido ya en una tradición navideña para muchos pamploneses.
Consejos y futuro
Dos años después de asumir el mando de El Pollo Paulino, Javier y Pablo tienen claro qué ha aprendido del camino. “No va a ser un camino de rosas, pero eso mismo nos motiva a seguir creciendo. Hay que mantener siempre una actitud positiva y aprender fundamentalmente de nuestros clientes a los que estamos muy agradecidos por su confianza y ánimo que nos transmiten”.
Su objetivo, de momento, es claro: seguir creciendo sin perder la esencia. “Queremos hacerlo cada vez mejor y, si todo va bien, seguir ampliando, en Pamplona o fuera”, adelantan. En un mundo de franquicias y comida rápida, El Pollo Paulino demuestra que la cercanía, la calidad y el cariño siguen siendo ingredientes infalibles. Y con un segundo local a punto de abrir, todo indica que esta historia, más que un final feliz, tiene mucho futuro por asar.