Por qué no deberías poner aceite de oliva a la tostada de jamón ibérico
Se trata de una costumbre muy extendida que podría no ser la mejor aliada del jamón ibérico


Publicado el 09/01/2026 a las 05:00
La tostada de jamón ibérico es uno de los grandes clásicos del desayuno en España. Pan crujiente, jamón de calidad y, casi por inercia, un buen chorro de aceite de oliva. Sin embargo, lo que durante años se ha considerado una combinación incuestionable empieza a generar debate entre expertos en gastronomía y profesionales del sector del ibérico. Algunos sostienen que este gesto tan habitual podría no ser la mejor forma de disfrutar del producto.
Es el maestro jamonero Víctor Sanchego, quien ha asegurado que añadir aceite de oliva a una tostada con jamón ibérico no solo no potencia su sabor, sino que puede diluir sus matices más delicados. Sancho explica que la grasa del jamón ibérico contiene más de un 60 % de ácido oleico, la misma grasa que caracteriza al aceite de oliva virgen extra. Al añadir más del mismo tipo de grasa en forma de aceite, se corre el riesgo de saturar el paladar en lugar de realzar el sabor natural del jamón. Este argumento tiene sentido desde un punto de vista culinario: el jamón ibérico de calidad ya posee un alto contenido de grasas saludables que aportan su textura jugosa y su aroma característico, sin necesidad de complementos que repitan esos mismos componentes.
Es importante recordar, como asegura la nutricionista Boticaria García que "La alimentación no lo es todo, pero puede marcar la diferencia en cómo envejece nuestro cerebro".
Alternativa al aceite de oliva
En lugar del aceite de oliva, el experto propone una alternativa sorprendente para acompañar la tostada con jamón ibérico: mientras haces café solo, añade un poco de piel de naranja rallada al recipiente para infusionar aroma. Luego, “moja” ligeramente una rebanada de pan en ese café aromatizado y tuéstala antes de colocar el jamón encima. Según Sanchego, "el amargor del café limpia la grasa del paladar, permitiendo que el sabor del jamón ibérico se exprese con mayor intensidad". El resultado, afirma el experto, no sabe a café ni a naranja, sino que actúa como un refuerzo sensorial que magnifica el gusto del jamón sin necesidad de añadir más grasas.
Esta propuesta, que ya ha circulado ampliamente en redes sociales, ha generado debate entre aficionados y amantes de la gastronomía tradicional. Muchos siguen defendiendo la clásica tostada con pan, aceite de oliva y jamón como un símbolo del desayuno mediterráneo, mientras otros están abiertos a experimentar con nuevas combinaciones que permitan apreciar mejor los matices del producto. También es importante a qué temperatura servir el jamón para que sepa lo mejor posible.
Si bien la combinación de pan, aceite de oliva y jamón ibérico forma parte de la tradición culinaria española, parece claro que poner aceite sobre la tostada de jamón no siempre es necesario y, en algunos casos, puede incluso restar protagonismo al propio jamón. Experimentar con otras propuestas, como la del café aromatizado con naranja, puede ser una forma interesante de redescubrir un clásico desde otra perspectiva. ¿Quién se atreve?
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