Gastronomía
La cocina del Restaurante Alhambra se trasladó a Jesuitinas durante unas horas
Javier Díaz Zalduendo, su jefe de cocina, celebró allí un año más el 'Día del Gusto y el Producto', enseñando a los alumnos y alumnas la importancia de una buena alimentación


Actualizado el 04/11/2022 a las 13:28
Javier Díaz Zalduendo, jefe de cocina del Restaurante Alhambra de Pamplona, trasladó durante unas horas su cocina al Colegio Jesuitinas. Lo hizo para concienciar de la importancia de una buena alimentación. Veintisiete alumnos y alumnas de UCE (Unidad Curriculum especial) y de CFPE (Ciclo de Formación Profesional especial) disfrutaron de una mañana diferente entre decenas de ingredientes sanos y nutritivos que el chef iba preparando igual que hace a diario en su restaurante de la calle Bergamín.
Díaz Zalduendo lleva 24 años celebrando así el Día del Gusto y el Producto, organizado por Eurotoques, "una asociación internacional de cocineras y cocineros de Europa que se unen para dar a conocer los alimentos de la tierra y sus mejores preparaciones culinarias", como recordó el chef de Arróniz. Por eso pidió un fuerte aplauso para los agricultores, los ganaderos, los elaboradores "sin los que todo esto no sería posible y sin quienes no hubiéramos sobrevivido durante la pandemia", recordó.
Precisamente la pandemia fue la causante de que este día lleve dos años sin celebrarse. Los tres anteriores se hizo también en el centro de la avenida Corella de Pamplona. Por eso los alumnos estaban emocionados de poder volver a disfrutarlo. No dejaron de degustar ingredientes y preparaciones.


Una fresca ensaladilla rusa con langostinos fue el primer plato que el chef preparó bajo la atenta mirada de los alumnos, que con sus gorros de cocineros perfectamente colocados no perdían detalle. Le siguió un ajoarriero con bogavante y un arroz meloso de pulpo con mahonesa de cítricos. "Todo lo estoy haciendo como lo hago en el restaurante", explicaba Díaz. Y aprovechaba así para contarles la importancia de comer variado, de probar de todo, de beber mucha agua y de hacer deporte. Todo con la pirámide nutricional proyectada a sus espaldas. "Os animo a ayudar a vuestros padres y madres a hacer la compra, a hacer la comida... es así como se aprende a disfrutar de los alimentos y a probar, a descubrir sabores...". Y les iba pasando chocolates, mandarinas... para que fueran comprobando en qué parte de la boca se localiza cada sabor.
La mañana terminó con una cuajada con higos "de plena temporada" y una cata de quesos Idiazabal. Díaz seguía cortando queso mientras recibían felices sus diplomas, cajas de leche Lacturale y unos yogures de Postres Ulzama. "Para ellos también quiero pedir un aplauso, que llevan más de veinte año dándome producto para este día". La gastronomía sirvió de nuevo para pasar una mañana alegre y diferente. "Es que la comida es cultura", decía Díaz satisfecho.
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