El Rincón
Trump, aranceles y Navarra
La fortaleza de la economía navarra (su apertura) puede volverse de golpe su debilidad con el giro que amenaza pegar el mundo con Trump


Actualizado el 05/04/2025 a las 23:20
Como teníamos al mundo poco revuelto, nos llega Donald Trump, el flamante presidente de EEUU, y nos lanza otra sacudida de campeonato. Una convulsión económica de primera magnitud imponiendo aranceles a todo el comercio mundial con su país. Trump agita un plan proteccionista que hunde las bolsas y hace temblar la economía. Nadie espera nada bueno. Y menos desde esta esquina, desde Navarra, una comunidad especializada en vender fuera.
Consecuencias nefastas. Ojo, cuando alguien tan templado como la alemana Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, siempre dulzura, va y suelta: “Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el planeta”. Vamos a tener que preocuparnos de verdad. Hablaba, claro, de la guerra comercial que Donald Trump ha desatado con el anuncio de la mayor subida de aranceles para el comercio internacional en muchas décadas. El presidente ha retrocedido un siglo en la historia económica. Para intentar proteger y potenciar la producción de su país (la promesa que le llevó a la Casa Blanca, no olvidar) lo que hace es penalizar sin piedad las compras al resto del mundo con un gravamen (arancel) que dependerá de cada país o zona. A la Unión Europea le corresponde el 20% y a China el 34%.
Imperios en el mundo. Una receta antigua que deshace el camino andado en muchas décadas de comercio internacional. La gran mayoría de los expertos y economistas, de casi todos los colores además, ven sólo perdedores en esta batalla. Fuera de EEUU, por supuesto, todos los países que van a venderle menos y que van crecer menos. Pero también dentro, porque esta medidas y la reacción del resto de países provoca subida de precios (inflación) y hasta una posible recesión.
Trump muestra con esta patada en el tablero su concepto del mundo. Un concepto imperial. Es un hombre que usa su poder para establecer sus propias normas, dejando al lado a amigos o aliados si hace falta, porque le estorban, con tal de conseguir su objetivo. Alguien que se entiende con los imperios rivales (China o Rusia) si al frente están “hombres fuertes” como él y que desprecia los contrapoderes de la democracia (de los jueces a la prensa) porque limitan su poder y no le gusta. Esto último, por cierto, suena a populismo como el del Gobierno de Sánchez en España.
Fortaleza y debilidad. En Navarra, el problema de los aranceles se agudiza. Lo que tradicionalmente ha sido nuestra principal fortaleza (una economía abierta y muy exportadora), se puede volver, de golpe, una gran debilidad con el giro que acaba de pegar el mundo. La economía navarra, muy industrial, se sostiene gracias a las exportaciones, las ventas fuera de nuestro país. Han sido 10.112 millones en 2024. Navarra es el 1,6% de la economía española, pero nuestras exportaciones son el 2,6% de las de toda España. Es verdad que fundamentalmente al resto de la UE (el 70%), mientras EEUU sólo representa el 3,6% del total. Productos agroalimentarios (congelados, vino, conservas), componentes de automoción y maquinaria eléctricas son las principales ventas navarras a EEUU.
Pero el problema es que el vendaval que se ha originado amenaza con ser mucho más violento . Y con desestabilizar en buena medida el sistema de comercio internacional en sí mismo, según auguran algunos expertos. Sobre todo por la multiplicación cruzada de trabas que pueden acabar imponiéndose tras la primera andanada de Trump. Y si se llega a eso, sí que sería pésimo para Navarra y sus empresas.
Trump ha hecho una cuenta muy simple y primaria para fijar los aranceles a cada país. Los ha calculado sobre la balanza comercial (la diferencia entre lo que cada uno le vende a EEUU y lo que le compra), dividido por el volumen económico de lo que los americanos importan de cada país y luego reducido el porcentaje a la mitad.
Podemos hacer el ejercicio ficción del cálculo hasta con Navarra. El año pasado vendimos 367 millones a EEUU y compramos 132, con lo que tenemos un saldo positivo de 235. Aplicando su fórmula a Navarra le saldría un arancel del 32%. Oiga, bastante mayor que el 20% que le sale a la UE. Al nivel de los aranceles impuestos a Suiza o Taiwan. Menos mal que los ayudantes de Trump no saben (ni les importa) donde está Navarra en el mapa. Claro que ni tampoco al presidente donde queda España, como quedó en evidencia en su día.