El rincón

Nuevo mapa del poder en Navarra: Pamplona, la probeta de Bildu

*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA
*F: 08-11-2024
*P:  JOSEBA ASIRON Y MARINA CURIEL 
*L: PAMPLONA
*T: FIRMA ACUERDO APROBACION PRESUPUESTOS AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
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Mikel Armendáriz (Geroa Bai), Joseba Asiron (EH Bildu), Marina Curiel (PSN) y Txema Mauleón (Contigo), en el acuerdo de los presupuestos para Pamplona de este año
*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA
*F: 08-11-2024
*P:  JOSEBA ASIRON Y MARINA CURIEL 
*L: PAMPLONA
*T: FIRMA ACUERDO APROBACION PRESUPUESTOS AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 28/12/2024 a las 22:56

Un año después del terremoto político en Pamplona, las cosas están muy claras. El acuerdo PSOE-Bildu que desalojó a Cristina Ibarrola (UPN) de la alcaldía de la capital navarra para entregársela a Joseba Asiron (Bildu) se ha asentado en la nueva normalidad política nacional. Esa que está tejida desde los intereses mutuos y una factura política nacional que estamos pagando en el viejo reino. Una cosa es evidente. El mapa del poder en Navarra quedó sellado con ese pacto.

De los principios al poder. Entre ambos socios estratégicos (PSN y Bildu) todas son buenas palabras, al menos en público. ¿Paz y armonía entre dos fuerzas de la izquierda que son casi antagónicas en temas sustanciales como la identidad de Navarra o el desarrollo del TAV? Hay una razón muy simple. Lo mismo el PSN que Bildu han aparcado sus grandes objetivos ideológicos (muy distintos entre sí, por supuesto) porque los han supeditado a otro propósito superior. El poder. Mantenerse en el poder en el caso del PSN. Y crecer para alcanzarlo en el caso de Bildu. Y esa argamasa une a sus cuadros dirigentes casi tanto como les separan sus principios.

Bildu le da el apoyo que el PSN necesita para sostener el Gobierno de Navarra de María Chivite. Y el PSN, ahora ya con luz y taquígrafos, tras auparle al cargo a Joseba Asiron, le ofrece a Bildu el sostén que necesitan para mantener su mejor escaparate, la alcaldía de Pamplona. Es un precio secundario, claro, porque los socialistas lo que de verdad le están pagando a Bildu es el apoyo a Pedro Sánchez para llegar de nuevo a La Moncloa. Una estrategia diáfana, aunque suponga saltarse todas las líneas rojas para el PSN y aceptar a Bildu como igual, intercambiando sillas y puestos.

Todo lo que va de talar a apear. Mientras, la vida municipal en Pamplona ha vuelto a recobrar su propio pulso. Eso sí, con el partido más votado (UPN) en la oposición y la herencia de una alta tensión política (y ciudadana) fruto de una moción de censura que fue negada por el PSN, y además sin sonrojo, hasta que estuvo cocinada.

Pero la vida sigue. La nueva mayoría administra la ciudad con Bildu sacando pecho y un PSN reducido a una mera comparsa que baila al son que le marcan. El alcalde se topa con la realidad de gestionar una ciudad con los mismos problemas que Ibarrola. Eso sí, con la perspectiva de estar en el poder, que supone verlo todo de otro color. Hace un año talar un árbol en Pamplona era un delito imperdonable muestra de prepotencia. Ahora es una anécdota, algo necesario para hacer obras y mejorar la ciudad. Con Asiron no se tala, se apea, lo cual es un buen ejemplo de truco de magia lingüística al servicio del poder.

Un alcalde aprendido. Donde antes todo eran acusaciones de parálisis a UPN, ahora todo son avances. Pero ni lo uno ni lo otro. Pamplona tiene presupuestos, es verdad, y es positivo. Y si el proyecto del Paseo de Sarasate lo hubieran presentado Maya o Ibarrola sería poco ambicioso. Pero la falta de vivienda asequible, los problemas de la movilidad y el tráfico o el de las personas sin hogar siguen igual. Y no hay revoluciones a la vista.

A falta de hechos, Bildu exhibe como estandarte del cambio a un Asiron que busca ser una marca blanca. Una marca que genera un rotundo rechazo entre media ciudad, la de todo el centro y derechas que se vio fuera del poder y la de parte del electorado socialista, porque ambos grupos saben muy bien todo lo que significan esas siglas. Y una marca que, sin embargo, tiene un rédito personal que desborda sus siglas políticas entre la otra media ciudad (la de izquierdas y/o nacionalista). Y eso está cultivando a fondo el alcalde en este año, intentando sortear algunos de los errores que lastraron su anterior mandato (los símbolos, el uso partidista del euskera, etc). Una estrategia hábil para ir comiéndose los votos del PSN, de Contigo y de Geroa, por supuesto.

Y una entrega que no saldrá gratis. Y es que si hay algo claro es que este blanqueamiento acelerado de Bildu que el PSN auspicia no va salirle gratis. María Chivite no logra rentabilizar electoralmente su posición y, en cambio, es Bildu quien se ve creciendo. Y cuando haya acumulado suficiente energía en forma de votos, todas las sutilezas que ahora exhibe Bildu desaparecerán para aflorar la realidad pura y dura; un partido que no reniega de su pasado, obsesionado con la identidad y no con el bienestar y cuyo objetivo es que Navarra se diluya dentro de una Euskadi soberana.

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