El Rincón
Un buen repaso a los problemas reales de Navarra... y no son ni uno ni dos
Los que esperaban un choque frontal con el Ejecutivo de Chivite, sentada en primera fila, se quedaron con las ganas


Actualizado el 05/10/2024 a las 23:13
Esta semana ha tenido en Navarra un viernes muy marcado por la vida empresarial (con permiso, claro, de la Policía Nacional que celebraba su fiesta). En la misma mañana se celebraba un desayuno de trabajo en Pamplona para escuchar las prioridades del nuevo presidente de CEN, Manuel Piquer, y la inauguración de la ampliación en Olloki de la planta de Cinfa, una de las empresas señeras de Navarra. Por eso, buena parte de las autoridades políticas de Navarra pasaban de una cita a la otra con prisas y sin intermedio. Incluidas la presidenta María Chivite y la ministra navarra Elma Saiz, recién llegada de lanzar la idea de las “bajas flexibles”, esa que ha caído como una bomba entre sus socios y con agrado entre los empresarios.
De hecho, el Gobierno cerraba la mañana del viernes con otro encuentro, más discreto, y más disputado, sin duda. Era una cita interna entre los distintos socios políticos del Ejecutivo para limar distancias y avanzar en el cierre de los Presupuestos de Navarra para 2025. En este caso la pelea es por el gasto, claro, incluida la posibilidad de ‘rascar’ algo de los superávits pendientes, que ahora deberían dedicarse a reducir deuda.
El ejemplo de la fiscalidad. Al encuentro con el presidente de CEN, organizado por DN Management, acudía buena parte del mundo económico y también político, desde PSN y Geroa Bai a UPN y PP. Había interés en escuchar a Manuel Piquer, una voz nueva y un perfil diferente (un pequeño empresario, con una asesoría laboral) que estrena mandato al frente de la patronal.
Los que esperaban un choque frontal con el Ejecutivo de Chivite, sentada en primera fila, se quedaron con las ganas. Piquer mantuvo un tono conciliador y constructivo, características que los que le conocen señalan que le retratan muy bien. Suave y cordial en las formas, pero firme y transparente en sus reivindicaciones.
Habló, por ejemplo de fiscalidad, uno de los caballos de batalla de CEN desde hace años frente al Gobierno de María Chivite. Pidió impuestos “razonables”, pero sobre todo que sean competitivos con los de los territorios vecinos. Es decir, que permitan conservar y atraer inversiones frente a la competencia desatada en este campo.
Y se refirió en concreto a Guipúzcoa, donde la muga compartida hace que estar en un lado u otro tenga que ver, por ejemplo, con los impuestos. Y donde Navarra sale muy mal parada según los análisis que maneja CEN, y a los que el Gobierno no ha reaccionado (al menos hasta ahora).
Las nuevas generaciones. Lanzó varios dardos más a la Administración, envueltos, eso sí, en guante de seda. Lo hizo al hablar de infraestructuras pendientes o de la necesidad de reducir la voracidad pública a la hora de generar normas para regularlo todo, donde vio desconfianza hacia la iniciativa privada. O con los famosos fondos europeos, de los que dijo que no han llegado a las pymes navarras.
O como cuando, a preguntas del público, señaló que ahora las jóvenes generaciones quieren ser policías forales o bomberos y no emprendedores, porque por salarios y condiciones la administración compite con el sector privado.
Y se quedó corto, porque salarialmente la administración paga mucho más de media que el sector privado, lo que genera ese efecto succión de aspiraciones laborales. El salario medio de los trabajadores navarros fue de 29.189 euros anuales, según datos de 2022 (Nastat) y, en ese mismo período, la retribución media de los casi 30.000 funcionarios navarros ascendió a 41.598 euros.
Sin relevo generacional. En este mismo contexto, puso el foco en los problemas de los autónomos y de dos grupos (comercio y hostelería) que lo están pasando especialmente mal, según destacó Piquer. Donde además, por las condiciones y horarios del trabajo, tampoco hay relevo generacional a la vista. Pidió poner en valor el mundo de la empresa y apostar por tres valores: la seguridad jurídica (no cambiar las reglas de juego continuamente), flexibilidad en el trabajo (reconoció ahí distancia con los sindicatos que le escuchaban) y ser competitivos para atraer riqueza e inversiones que aseguren el futuro.
En resumen, un buen repaso a los retos pendientes desde el punto de vista de los empresarios, que son una voz imprescindible para construir la Navarra del futuro si queremos que siga siendo próspera. Retos sobre los que urge actuar con decisión.