Una deriva intolerable

Publicado el 23/03/2024 a las 17:56
Parte de las protestas agrarias que llevan semanas sacudiendo Navarra ha ido subiendo enteros en su intensidad hasta alcanzar cotas intolerables en una sociedad democrática. El descontento de los agricultores ha experimentado un peligroso crescendo que ha escalado desde el escrache ante la casa particular de la presidenta, a los graves insultos hacia María Chivite, después al intento de acceder a la fuerza al Parlamento de Navarra y ahora a emprenderla a golpes contra el vehículo oficial de la presidenta.
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Lo ocurrido este viernes por la tarde en Cabanillas, con un reducido grupo de manifestantes aporreando el vehículo y lanzándose a la carrera entre graves insultos para tratar de impedir la marcha de Chivite, atenta contra los principios más básicos de la convivencia. La deriva de un reducido grupo de la revuelta agraria entraña el riesgo de deslegitimar unas reivindicaciones justas, hacer perder el apoyo social que han suscitado en la sociedad, judicializar la protesta y terminar lamentando alguna desgracia que se podría y debería evitar.