Las chicas pisan el acelerador en VW Navarra
La última hornada de aprendices de FP dual en la factoría de Landaben ha contado por primera vez en sus once promociones con dos alumnas y, de cara al inicio del próximo curso que empezará en septiembre, ya están apuntadas otras tres más


Publicado el 27/08/2023 a las 06:00
Los viejos estereotipos van perdiendo vigencia, un fenómeno mucho más patente entre las nuevas generaciones. Eso es lo que perciben Raquel Arias Rodrigues y Luisa Merino Andoño, dos jóvenes pamplonesas de 22 y 23 años que han formado parte de la última promoción de Volkswagen Academy, el centro de Formación Profesional (FP) dual de Volkswagen Navarra. Con contrato fijo en la factoría de Landaben tras culminar la especialización homologada con el sistema educativo alemán, ninguna de las dos ha escuchado desaprobación alguna o comentario negativo entre familia y amistades por haber elegido una profesión que, antaño, se vinculaba solo con los hombres. Ambas estudiaron en el Centro Integrado Politécnico (CIP) Donapea. Luisa hizo un grado medio en carrocería y Raquel, un grado medio en electromecánica.
Las dos han vivido la experiencia con completa normalidad, aunque también admiten que lo habitual es que las chicas sigan eligiendo mayoritariamente determinadas profesiones clásicas. “Primero hice un grado medio de auxiliar de enfermería, donde éramos todas chicas. Luego me metieron en la cabeza que hiciera un grado superior en rayos X. Al cumplir los veinte, me di cuenta de que eran los coches lo que me gustaba de verdad y fue cuando hice electromecánica”, cuenta Raquel Arias. En el caso de Luisa Merino optó directamente por hacer una FP básica de soldadura porque encajaba mejor con sus inquietudes: “Me entretiene más lo manual, hacer cosas. Aquello me animó a seguir formándome y pasé a carrocería”. Sin embargo, afirman que cada vez es más frecuente ver chicas en especialidades de FP técnicas. “En electromecánica había una compañera más y, en carrocería, otras tres por la mañana”, comentan.
Lejos quedan los tiempos en los que las primeras mujeres que entraron a trabajar en la fábrica de Landaben, entre finales de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado, eran una rareza en un entorno que había sido exclusivamente masculino hasta entonces. No obstante, Luisa Merino y Raquel Arias no son las primeras chicas en graduarse en Volkswagen Academy. Hubo otras cuatro que, por separado, completaron el curso en alguna de las diez ediciones anteriores, pero sí es inédito que dos de ellas hayan coincidido en una misma promoción. En Volkswagen Navarra esperan que el incremento de presencia femenina en futuras hornadas marque tendencia. Por de pronto, es algo que parece que se cumplirá el próximo curso, al que se van a incorporar tres alumnas a finales de septiembre. La empresa está haciendo un importante esfuerzo en coordinación con el departamento de Educación para promover las vocaciones femeninas en todos los ámbitos técnicos, una iniciativa que nace del convencimiento de que la diversidad contribuirá “a una sociedad mejor” y de la necesidad de ensanchar, en previsión de una creciente escasez de personal especializado, las vías de entrada a la cantera para cubrir futuras necesidades de plantilla.
Tanto Raquel Arias como Luisa Merino admiten que Volkswagen Academy ha supuesto un antes y un después. Tras la etapa en el CIP Donapea, se encontraron unas instalaciones con muchos más medios, maquinaria y herramientas para desarrollar las profesiones que las tienen enganchadas. El programa, articulado en ciclos de dos semanas de teoría y otra trabajando en la cadena, les ha permitido probar distintos puestos especializados y poner en práctica lo aprendido. “En un año he aprendido muchísimo. En el tema de electricidad, lo que te dan en la FP no tiene comparación”, admite Raquel Arias. Para Luisa Merino, lo que ha marcado la diferencia es la disponibilidad de todo tipo de materiales con los que trabajar: “No te faltaba una puerta para practicar”. Ambas destacan la implicación de los profesores de Volkswagen Academy con todos los alumnos, a lo que contribuía que hubiera un docente por cada cinco o seis aprendices. Les impactó especialmente la “atención tan personalizada” de los tutores, “siempre disponibles para resolver cualquier pregunta”.
Las ya exalumnas de Volkswagen Academy trabajan actualmente en el taller de revisión final, donde se hacen pequeños ajustes a los coches terminados para corregir cualquier anomalía. Raquel Arias está en la zona de convergencias, en la que se encarga de comprobar que faros y direcciones funcionen como deben, y Luisa Merino forma parte del equipo que se asegura de que todas las piezas de las carrocerías ajusten sin salirse de las tolerancias fijadas. Reconocen estar felices con un trabajo estable y bien pagado, pero lo que más les motiva es la expectativa de desarrollar toda una carrera dentro de una multinacional que, si demuestran interés y compromiso, promete no poner freno a sus ambiciones. Ellas están seguras de su habilidad y capacidades y animan a otras estudiantes a que sigan el mismo camino que eligieron: “Esta es una oportunidad que no se puede desaprovechar”.
